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El Gobierno sigue en "control de daños" tras la derrota en las elecciones de la provincia de Buenos Aires del pasado domingo y en ese sentido activó la "mesa federal" con tres gobernadores aliados con el objetivo de marcar un fin a la parálisis que reina de hace cuatro días en la administración de Javier Milei.

El jefe de Gabinete, Guillermo Francos, junto a los ministros de Interior, Lisandro Catalán, y de Economía, Luis "Toto" Caputo, recibieron a los gobernadores Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Alfredo Cornejo (Mendoza) y Leandro Zdero (Chaco) con quienes La Libertad Avanza (LLA) tiene un acuerdo electoral de cara a octubre. En la Casa Rosada calificaron al encuentro como de "reseteo" en la relación a la espera de que se limen las asperezas rumbo a los comicios y señales de gestión concreta urgentes.

Las promesas de Javier Milei a los gobernadores aliados

La secuencia respondió a una urgencia política: contener el golpe y ordenar la agenda después del traspié bonaerense. No hubo épica ni grandes frases, sí el intento de instalar un tono de reconstrucción, de bajarle volumen a la interna y de reconectar con gobernadores que el oficialismo considera aliados electorales para sostener la gobernabilidad.

La foto puso a los ministros en el centro, una señal de que la Casa Rosada quiere institucionalizar un canal de diálogo por fuera del ruido, más aún cuando Javier Milei vetará en las próximas horas las leyes que reparten con el mismo sistema que la coparticipación los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) y el impuesto a los combustibles. Los gobernadores, de acuerdo a lo que reconstruyó El Observador, se llevaron la promesa de que el Gobierno llevará una propuesta superadora al debate del Presupuesto 2026.

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El Gobierno sigue en "control de daños" y armó una cumbre con gobernadores aliados para mostrar reacción.

El Gobierno se prepara para más vetos

Entre los mandatarios, la lectura fue nítida: vieron a Francos, Catalán y Caputo empoderados, cada uno en su rol. Francos como articulador, Catalán como puente federal y Caputo con la llave de los tiempos y los desembolsos. Ese esquema, dijeron, ordena y evita superposiciones.

Como parte de ese orden, en los próximos días habrá anuncios de gestión en Entre Ríos, Mendoza y Chaco. No serán estridencias, sino señales medibles: programas que se reactivan, financiamiento calendarizado y decisiones administrativas que bajan a territorio. La Casa Rosada lo lee como un modo de recomponer confianza donde hay acompañamiento electoral.

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El Gobierno sigue en "control de daños" y armó una cumbre con gobernadores aliados para mostrar reacción.

El costado áspero fue el de los vetos. Los gobernadores daban por descontado que la Casa Rosada avanzaría hoy con el rechazo a la ley que equipara los ATN a la coparticipación y con la norma que toca el impuesto a los combustibles. Ese movimiento reabre una discusión conocida: cuánto se puede ajustar sin resentir la cooperación política en el Congreso y en las provincias.

Por eso, antes de que el tema vuelva al recinto, plantearon una instancia formal de negociación entre la Nación y las provincias aliadas y dialoguistas. Pidieron que esa mesa incluya tres capítulos: ATN, combustibles y Presupuesto 2026, con agenda, plazos y metodología. El Gobierno aceptó esa hoja de ruta. También habrá un tablero de seguimiento quincenal, con compromisos cruzados y responsables políticos claros, para evitar dilaciones y mensajes contradictorios internos.

Los otros gobernadores que Javier Milei quiere la semana que viene en la Casa Rosada

El paso siguiente será ampliar la mesa. La semana próxima, en la Casa Rosada apuestan a sumar a Marcelo Orrego (San Juan) y Claudio Poggi (San Luis) para completar una ronda con gobernadores que, sin ser oficialistas, han mostrado disposición al diálogo. La aspiración es que esas reuniones fijen un estándar de trabajo repetible.

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De fondo, late la necesidad de estabilizar el tablero tras Buenos Aires. La derrota ordenó prioridades y obligó a recalibrar el discurso. No alcanza con pedir “empecemos de nuevo”: hay que explicitar los nuevos términos del contrato, qué ofrece la Nación, qué piden las provincias y quién garantiza que lo acordado se cumpla.

El toma y daca será arduo. Los gobernadores quieren certezas sobre flujos y reglas; menos discrecionalidad y un horizonte presupuestario que no cambie cada quince días. El Ejecutivo, por su parte, busca sostener las anclas fiscales, ordenar la ingeniería de los ATN, revisar la estructura impositiva de los combustibles y llegar a diciembre con una hoja de ruta consensuada para el Presupuesto 2026.

El Gobierno empieza a delinear el Presupuesto 2026

Por ahora, el Gobierno confía en que la combinación de vetos, una mesa de negociación acotada y anuncios provinciales le permita recuperar iniciativa. La señal de hoy fue el reseteo; la prueba vendrá con la letra chica: si los expedientes se mueven, si los desembolsos llegan a tiempo, si las provincias sienten que la palabra empeñada se vuelve hechos.

En ese equilibrio, Buenos Aires sigue siendo la sombra que condiciona cada decisión. La derrota ordenó prioridades y urgencias. La Casa Rosada eligió mostrar ministros con lapicera y gobernadores con temas arriba de la mesa. El resto es ejecución. Si la nueva dinámica se consolida, podrá decir que el control de daños dejó paso al control de gestión. Si no, volverá a empezar de nuevo.

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