31 de julio 2024 - 16:42hs

En la cuarta audiencia del juicio por el atentado a Cristina Kirchner, declaró Diego Bermúdez, el secretario privado que estaba con ella el día del ataque. Bermúdez afirmó que la custodia de la exvicepresidenta a veces se flexibilizaba para permitir que ella se acercara a quienes querían saludarla durante sus visitas o traslados, si así lo deseaba.

Cuando Bermúdez comenzó a relatar en detalle la secuencia del atentado, la presidenta del tribunal, Sabrina Namer, suspendió la audiencia por cinco minutos debido al comportamiento "impropio" de Brenda Uliarte, quien seguía el juicio desde la cárcel de Ezeiza. Uliarte interrumpió a Bermúdez cuando describía el momento en el que vio el arma en el piso. Desde el inicio de su declaración, la cámara la mostraba risueña y desconectada, haciendo gestos rítmicos y moviendo la cabeza como si estuviera cantando.

Antes de suspender la audiencia, la jueza Namer llamó la atención a Uliarte por su comportamiento. "Señora Uliarte. La estoy viendo en cámara cantando, le recuerdo que tiene que mantener la postura”, le dijo. Tras declarar un cuarto intermedio para entender la situación de la imputada en el penal, se escuchó a la fiscal Gabriela Baigún decir: "Es una típica maniobra de simulación", en referencia a la estrategia de la defensa de Uliarte para que se la declare inimputable. Brenda, quien está siendo juzgada como partícipe necesaria en el fallido ataque, fue autorizada a seguir el juicio desde el penal de Ezeiza por "cuestiones médicas".

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En su declaración como testigo, Bermúdez explicó: “En algunas situaciones, ella [Cristina Kirchner] tiene mucho contacto con la gente. A veces la custodia se abre y ella pide saludar, pide que la vean, hay mucha gente que la va a ver”. Al ser consultado por la fiscal Baigún sobre si podían tocarla, respondió: “Sí. Si ella quiere sí. Pueden acercarse, abrazarla, besarla”. Bermúdez, quien trabaja con Cristina Kirchner desde 2014, describió brevemente su rol y su relación con la custodia, señalando que coordina con ellos las actividades y movimientos de la expresidenta.

El secretario detalló que siempre está cerca de ella, observando todo el tiempo el entorno. “Estoy muy acostumbrado a que la gente que va a verla a Cristina siempre es gente que refleja o afecto o amor o admiración o todas cuestiones lindas y buenas. Cuando hago el paneo de esa gente [dijo en alusión al día del atentado] me encuentro con una cara que no reflejaba nada de todo esto, era una mirada enajenada”. Esta mirada, según Bermúdez, pertenecía a Fernando Sabag Montiel, el hombre que gatilló su arma a centímetros del rostro de la expresidenta. “Era una mirada de odio”, añadió.

Continuando con su relato del ataque, Bermúdez describió: “Cruzo la mirada con él, no sabía qué había pasado, no había visto el arma, pero sabía que algo había pasado. Voy en dirección a él. Él levanta las manos y comienza decir: ‘Soy compañero, soy compañero’”. Bermúdez afirmó haber escuchado que Sabag Montiel repetía “soy compañero” y que otra persona gritaba: “Tiene un fierro, tiene un fierro”. Posteriormente, Bermúdez buscó el arma en el piso, y recordó que “Guillermo” -refiriéndose a Gallo, el jefe del operativo de ese día- relacionó el tumulto con un libro que cayó segundos antes del intento de disparo contra Cristina Kirchner.

La audiencia se interrumpió nuevamente cuando Uliarte comenzó a reír y parecía repetir en eco el testimonio de Bermúdez. La presidenta del tribunal le recordó su condición de imputada y la necesidad de mantener la compostura. Marcos Aldazabal, abogado de Cristina Kirchner, solicitó a la jueza que insistiera en llamar la atención a Uliarte, quien parecía conversar con alguien en el penal. “Son gestos que no son propios para el juicio -le espetó Namer-. Le pido por favor que adapte su comportamiento”. El juicio continuó después de trasladar a Uliarte a otra sala dentro del penal, dejando de mostrarla en la transmisión en vivo.

En una audiencia previa, Uliarte había sorprendido al declarar de manera inesperada, contradiciendo a su defensor, Alejandro Cipolla. Su testimonio fue errático y terminó deteniéndose abruptamente.

Más testigos van a declarar

Otros cuatro militantes que estuvieron presentes en la puerta de la casa de Cristina Kirchner prestarán declaración bajo juramento. Se trata de Walter Oscar Ruales, Marcelo Fabián Fernández, Sofía Manusovich y Martina Cángaro. Las dos jóvenes fueron mencionadas por Cristóbal Elgueta, el militante que grabó el video donde se ve el arma apuntando a la cara de la expresidenta.

En el video, que se difundió en todos los portales y medios nacionales e internacionales, Sofía y Martina estaban junto a Elgueta. Tras el ataque, interactuaron con la custodia de la entonces vicepresidenta y les entregaron las imágenes que ahora son prueba clave en el expediente.

La palabra de Cristina Kirchner

Cristina Fernández de Kirchner prestará su testimonio tras la finalización de la feria judicial de invierno, como estaba previsto. Hasta el momento, su declaración en la causa fue breve, limitándose a una síntesis de los hechos en la que afirmó no haber comprendido la magnitud del ataque hasta que vio las imágenes en televisión. La custodia de la expresidenta tampoco notó el incidente en el momento.

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El intento de magnicidio ocurrió el 1 de septiembre de 2022, durante una de las numerosas manifestaciones que rodearon el edificio en Juncal y Uruguay, días después de que el fiscal Diego Luciani solicitara 12 años de prisión e inhabilitación perpetua para Cristina Kirchner en el juicio "Vialidad". Durante esas movilizaciones, muchos seguidores esperaban que CFK regresara del Senado y le llevaban ejemplares de su libro "Sinceramente" para que los firmara. Justo en el momento en que Sabag Montiel intentó disparar, alguien le arrojó un libro, y ella se agachó para recogerlo.

"Nunca me pasó que revoleen un libro. Cuando pasa eso, me agacho a agarrarlo. Cuando me levanto, veo que se arma un tumulto de personas que agarran a una persona. Ahí recordé que el día anterior un repartidor había agredido a una persona de mi custodia y pensé que era un caso similar", relató CFK en su testimonio en su domicilio, después del atentado, ante la jueza María Eugenia Capuchetti y el fiscal Carlos Rívolo.

"Luego, termino el circulo, firmo unos libros más y entro a mi domicilio. Cuando venía en el ascensor, mi secretario Diego Bermúdez estaba muy nervioso y me dijo que creía que había habido un arma porque había escuchado un clic. Cuando llegamos al domicilio, nos sentamos en el comedor diario, vimos las imágenes y constatamos lo que había ocurrido. Ahí me empiezo a enterar lo que había pasado", añadió.

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