Mujeres líderes: Victoria Costa Paz y Patricia Jebsen, del mundo corporativo al riesgo de empezar de nuevo
Dos referentes compartieron sus desafíos, giros de carrera y mirada sobre liderazgo, salud mental y nuevas generaciones en entrevista con El Observador.
29 de marzo 2026 - 12:01hs
En el marco del ciclo de conversaciones de El Observador por el 8M, la cofundadora y CEO de Eywa, Victoria Costa Paz, y la creadora de contenidos Patricia Jebsen participaron de una entrevista distinta: un diálogo guiado por un juego que les permitió recorrer, entre preguntas y respuestas, distintos aspectos de sus vidas personales y profesionales.
Victoria Costa Paz es cofundadora y CEO de Eywa, una empresa de biotecnología enfocada en desarrollar procesos que permitan crear mejores tratamientos para la salud mental. Su recorrido no empezó en la ciencia, sino en el interés por entender a las personas: estudió comunicación, atraída por disciplinas como la sociología y la filosofía, y por esa necesidad constante de cuestionar y buscar respuestas. Esa curiosidad fue marcando sus primeros pasos profesionales, primero en marketing en Coca-Cola y luego en roles vinculados al desarrollo de negocios.
Con el tiempo, su carrera se expandió a empresas como Banco Santander y Amazon, además de distintas fintechs, mientras profundizaba su formación con un máster en negocios y tecnología. Fue en ese camino donde descubrió el mundo emprendedor y las startups, un entorno dinámico que la atrapó por la posibilidad de trabajar con equipos diversos y en proyectos de alto impacto. Ese interés terminó de tomar forma durante la pandemia, cuando, a partir de un proyecto inicial vinculado a bioplásticos, se conectó con científicos que investigaban el uso de compuestos psicodélicos para la salud mental. Ese hallazgo marcó un punto de inflexión y dio origen a Eywa, la compañía que hoy lidera.
Patricia Jebsen, más conocida como Pato, construyó gran parte de su carrera en el mundo corporativo, donde durante más de 30 años ocupó distintos roles hasta llegar a posiciones de liderazgo, incluyendo la de gerente general. Hoy se desempeña como miembro de directorios en empresas de retail y tecnología, y también desarrolla una faceta más pública como creadora de contenidos, desde donde comparte a diario reflexiones sobre el mundo del trabajo y el emprendedurismo. A la par, se define desde un lugar personal: es madre de Agustín y Camila.
Su recorrido profesional comenzó con la decisión de estudiar Relaciones Públicas, una elección que llegó después de descartar su primera vocación, la de ser piloto, en un contexto donde esa posibilidad parecía lejana para las mujeres. Inició su carrera en la UADE, trabajando con alumnos extranjeros, y luego continuó su formación en Alemania. A lo largo de los años pasó por grandes compañías y también por el mundo startup, con experiencias en Mercado Libre, Rappi y otras firmas del ecosistema digital y retail. Uno de los hitos que destaca de su trayectoria fue su rol como presidenta de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico, donde impulsó la creación del Cyber Monday en el país, un evento que marcó un antes y un después en el desarrollo del comercio electrónico local.
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Pato Jebsen
El punto de quiebre que redefinió sus carreras
En el caso de Costa Paz, el primer gran obstáculo en su carrera estuvo en reconocer que el camino que estaba recorriendo no era el que realmente quería. Mientras trabajaba en el mundo corporativo, empezó a notar esa tensión entre lo que se esperaba de ella y sus propias inquietudes. “¿Vos sabés qué es lo que quieren de vos?... que haga A, B y C. ¿Y vos qué querés hacer?... yo quiero hacer X”, recordó sobre una conversación con su coach que le marcó un antes y un después. También aparecía la frustración de no encontrar espacio para sus ideas: “Traje una idea y me contestaron ‘nadie te pidió que hicieras un máster’”. Con el tiempo, entendió que el problema no era insistir más, sino aceptar que “no estaba en el ecosistema correcto”.
Jebsen, por su parte, tuvo un punto de quiebre que llegó a partir de una experiencia personal que impactó de lleno en su vida profesional. Mientras ocupaba un rol regional en Siemens, viajando constantemente, recibió una llamada de su marido que cambiaría todo: “me dice que le dolía la cabeza... y después terminó siendo meningitis tuberculosa”. Ese episodio la obligó a frenar y replantearse prioridades. Con dos hijas chicas y una rutina que la mantenía gran parte del tiempo fuera de su casa, entendió que tenían que hacer “un cambio como familia” y que el trabajo estaba ocupando un lugar difícil de sostener.
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A partir de esa decisión, buscó un giro profesional que le permitiera bajar el ritmo, aunque implicara resignar estabilidad y salario. Así llegó a una propuesta que, en ese momento, sonaba incierta: sumarse a Mercado Libre cuando todavía era una startup. “Te van a pagar mucho menos, pero si querés dejar de viajar es una buena opción”, le advirtieron. Aun así, aceptó el desafío de crear el área de comunicación desde cero. Con el tiempo, ese paso se transformó en una oportunidad clave: “fue un momento muy duro en mi vida, pero fue una gran oportunidad”, resumió. Ese cambio no solo redefinió su carrera, sino que la metió de lleno en el mundo del comercio electrónico desde sus inicios, un terreno en el que luego se consolidaría.
El desafío más grande
Para Victoria Costa Paz, el mayor desafío llegó cuando tuvo que elegir entre la estabilidad y la intuición. Mientras trabajaba en una startup donde se sentía cómoda, con buen salario, un equipo que valoraba y un rol que disfrutaba, comenzó a desarrollar en paralelo la idea de Eywa, sin saber si iba a prosperar. Todo cambió cuando recibió su primera inversión: “me confirmaron mi primera inversión de 200.000 dólares y dije ¿qué hago?”. La decisión implicaba dejar un presente seguro por un futuro incierto, pero también conectar con algo que la movilizaba desde hacía años. “Yo sabía que quería emprender y por primera vez me había chocado con un tema que me interpelaba realmente”, explicó. Así fue como tomó una determinación radical: dejar su trabajo, resignar ingresos y apostar de lleno a su proyecto. “Lo tengo que hacer. Para mí no existía hacerlo en paralelo”, resumió sobre ese salto que, con el tiempo, se transformó en el inicio de Eywa.
Para Patricia Jebsen, uno de los desafíos más duros de su carrera fue atravesar el cierre de una empresa, una experiencia que, según remarca, suele quedar fuera del relato más “romantizado” del mundo startup. Le tocó liderar la operación local de una compañía de movilidad que había llegado para competir con plataformas como Uber, en un contexto especialmente adverso: habían lanzado apenas tres meses antes de la pandemia y, tras un período de crecimiento, todo se frenó. Años después, la decisión llegó de forma abrupta: “Me dicen ‘cerramos en una semana’, te pasan el plan de acción y vos tenés que ejecutar”. Más allá del impacto profesional, lo más difícil fue lo humano: “Pensar en la gente que quedaba en el camino”, tanto su equipo como los conductores que dependían de la plataforma.
Ese episodio, que definió como “demoledor”, dejó en evidencia la dimensión real de este tipo de proyectos, donde muchas veces las decisiones exceden lo que sucede en un país o en un equipo puntual. “Uno queda enfocado en su cuadradito, pero era mucho más grande que eso”, reflexionó. A ese desafío se suma otro más transversal, que atraviesa toda su trayectoria: sostener el equilibrio entre la vida personal, los afectos y el trabajo. “Creo que el desafío más grande de la vida es cómo mantener esas tres patas andando”, señaló, al reconocer que durante años el trabajo ocupó el centro de su tiempo y energía.
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Ser mamá por primera vez
Cuando fue mamá por primera vez, Jebsen tomó una decisión poco común para la época: negociar el trabajo desde su casa. Mientras estaba en Siemens, planteó quedarse seis meses en modalidad remota para poder amamantar, algo que entonces no era habitual. “Me pusieron internet dial-up, un fax y trabajaba desde casa mientras daba la teta”, recordó. No fue perfecto y después volvió a viajar, “toda culposa como toda madre”, pero destacó haber encontrado la forma de adaptarse y sostener ambas cosas.
Cómo ven a las nuevas generaciones
Costa Paz reflexionó sobre las nuevas generaciones, a las que ve más ansiosas, en parte por haber crecido con acceso inmediato a la información: “ya nacieron con internet, con ChatGPT en la mano”. En ese sentido, planteó una preocupación por la pérdida de ciertos procesos más largos, como la búsqueda, la frustración y la perseverancia: “hay algo muy rico en el proceso de encontrar algo, de frustrarte y de seguir”. Sin embargo, también destacó aspectos positivos: las ve “mucho más sinceras, mucho más genuinas”, con hábitos más saludables y una relación distinta con lo social. Frente a un futuro atravesado por la tecnología, sostuvo que el desafío estará en adaptarse, desarrollar resiliencia y enfocarse en aquello que no puede ser reemplazado: lo humano.
Los consejos que marcaron su camino
Para Costa Paz, uno de los consejos más importantes vino de su entorno cercano y terminó moldeando su forma de ver el trabajo y la vida: “Ver todas las crisis como oportunidades”. Aunque reconoció que puede sonar “cliché”, aseguró que, cuando se internaliza, se vuelve una herramienta clave para atravesar los momentos difíciles. A eso le suma otra idea que la guía: “Acordarte que estás de paso en la vida”, lo que implica tanto disfrutar el proceso como preguntarse qué huella quiere dejar. En su caso, esa respuesta está ligada a su trabajo en salud mental y al impacto que busca generar.
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En el caso de Jebsen, uno de los aprendizajes centrales tiene que ver con tomar decisiones: “Elegir es eliminar”, una frase que, según contó, repite su marido y que la ayuda a priorizar. Pero también puso el foco en el rol de liderazgo y la responsabilidad sobre los equipos: “No somos responsables de cómo la gente llega a la mañana, pero sí de cómo se va a la noche”. Desde su experiencia, el desafío está en construir entornos donde las personas se sientan motivadas, valoradas y con ganas de crecer, entendiendo que ese impacto cotidiano es una parte fundamental del trabajo.