Según la Asociación del Comercio Automotor del Uruguay (ACAU) en 2025 se comercializaron 14.387 vehículos eléctricos, 147% más que el año anterior y esa tendencia no para de acelerar.
La transición hacia una movilidad eléctrica tiene impactos en varios frentes. Algunos —como la red de carga—, comenzaron a preverse con anterioridad, pero otros, como la asistencia mecánica, empiezan a sentir el impacto de un cambio que reconfigura el modelo de negocios de los más de 4.000 talleres nucleados en el Centro de Talleres Mecánicos de Automóviles (CTMA) en Uruguay.
“Hoy los autos pasaron a ser como computadoras, entonces se necesita otro tipo de tecnología para reparar la parte de lo que son baterías o algunos otros aspectos”, señala Dayana Galaleña, presidenta del Centro.
Esta transformación tiene un alto costo para los talleres que son, en su gran mayoría, pequeñas y medianas empresas. “La inversión no es menor de US$ 50.000”, sobre todo en software, apunta Galaleña en entrevista con Café y Negocios.
“El auto eléctrico es una computadora con ruedas”, reconoce en la misma línea Joaquín Lorieto, director de TGRide, taller especializado en movilidad eléctrica. En los hechos, afirma, el auto eléctrico tiene “muchísimas menos partes móviles que un auto a combustión” y necesita, por lo tanto, “menos cambios de piezas y filtro”.
Estas diferencias también se ven reflejadas en las tarifas. Según estima Lorieto, el costo del service básico de un auto eléctrico ronda entre los $5.000 y los $8.000 (algunas SUV grandes pueden llegar a los $13.000), mientras que el service oficial del auto a combustión se encuentra entre $ 15.000 y $ 18.000.
“El diagnóstico de fallas ya no pasa por un ruido que se escucha, viene por otro lado”, apunta el referente de TGRide.
Más allá de algunos puntos en común como puede ser chapa y pintura o el cambio de algunos implementos, para la revisión de las fallas complejas de los autos se necesita capacitación y esto abre una brecha profunda entre los talleres convencionales y los especializados en movilidad eléctrica.
Autos que dejan de andar y no saben por qué, fallas en las baterías o en los sistemas de carga, no se pueden arreglar con los conocimientos clásicos; "se necesita especialización", resalta Lorieto.
“Una de las cosas que estamos tratando de hacer son capacitaciones”, afirma al respecto Galaleña. El primer paso lo dieron el año pasado con una introducción en temas de seguridad enfocada en esta clase de vehículos, pero esta es solo la primera fase y para seguir capacitándose requieren del respaldo del gobierno, asegura.
Hoy en día están en conversación con el Ministerio de Industria (Dinapyme) y con Inefop para que los empleados de los talleres mecánicos puedan tomar cursos que valen, aproximadamente, US$ 1.000 por persona y que actualmente deben costear las empresas.
“Es todo muy lento y necesitamos un poco más de rapidez con el tema porque los autos eléctricos ya están instalados”, sostiene la referente del Centro de Talleres Mecánicos a propósito del respaldo solicitado a los organismos gubernamentales.
“Son dos mundos distintos”, explica Lorieto que viene del mundo de la ingeniería eléctrica y resalta que en su caso el negocio creció fuertemente en los últimos años. Además de los services oficiales de GWM que realizan suman servicios de otras marcas e incluso clientes que importan Volkswagen, BMW, Mercedes-Benz o BYD directamente de otros mercados y hacen su services con TGRide.
Del otro lado del mostrador, los talleres tradicionales ven como un desafío la adaptación a este nuevo terreno de software y tecnología.
Consultada acerca de cuánto mueve la aguja de los talleres esta nueva tecnología, la referente de los talleres mecánicos afirmó que en algunos servicios, como chapa y pintura, el servicio no se resiente, pero en los que tienen que ver con el funcionamiento sí ha empezado a sentirse y esperan que se agudice. “El gran impacto va a ser el próximo año, cuando se terminen las garantías”, reflexiona Galaleña.
Información y repuestos
La referente del Centro de Talleres Mecánicos de Automóviles hace hincapié en la dificultad de recibir información desde las marcas cuando la necesitan en la posventa, más aún teniendo en cuenta de que el mercado contempla a unas 30 marcas diferentes de electromovilidad. “No se accede a los manuales”, dice Galaleña y apunta que la dificultad también se ve al conseguir repuestos, tanto para autos a combustión como para los eléctricos, y que las demoras para acceder a determinados repuestos puede llegar a tomar 180 días.
Por su parte, Lorieto afirma que hasta ahora se ha encontrado con “buena receptividad de parte de los importadores”.”No te comparten información clave como diagramas eléctricos, para eso hay que ingeniarse un poco más”, apunta pero sí logra llegar con pedidos de repuestos y consultas particulares.
Para los talleres tradicionales el peor impacto aún no llegó y estiman que se verá recién cuando los cero kilómetro que se venden ahora lleguen al final de su garantía dentro de uno o dos años. Por eso apuestan a prepararse para ponerse a tiro y no ver pasar la oportunidad.
En este sentido, Galaleña indica que el centro de talleres uruguayo pertenece a la asociación mundial AutoCare en “Right to Repair” (el derecho a reparar), un movimiento global que tiene al usuario en el centro y reivindica su decisión de poder llevar a repara el auto a su taller de confianza porque, de lo contrario, se forma “una concentración de poder en las distintas marcas que al tener la garantía y no dar información de ese vehículo” toman control de la posventa, señala la referente de CTMA.
“Todas las partes, el taller, el Estado, el usuario, tienen que entender que el taller tiene una labor muy importante en la cadena de valor del transporte en sí, porque si no arreglamos los autos, si no hay soporte para repararlos, si no hay personal, hay un montón de otros problemas”, concluye.