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Desde hace una semana, los cines del mundo, Uruguay incluido, miran a la antigua Grecia. La versión de La Odisea de Christopher Nolan es uno de los grandes fenómenos fílmicos del año, y ha revivido el interés por el poema épico atribuido a Homero, que es uno de los grandes clásicos de la literatura universal.

La epopeya sobre el regreso a casa del héroe Odiseo tras la guerra de Troya tiene casi treinta siglos de antigüedad, y ha tenido desde entonces múltiples adaptaciones en formatos de todo tipo, desde teatrales y literarias hasta televisivas y cinematográficas. La versión de Nolan, uno de los cineastas más prestigiosos del cine actual, es sin dudas una de las más anticipadas.

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Esa versión plantea también algunos cambios con respecto a la versión original (o lo más cerca al original que se pueda estar de una historia nacida de la tradición oral). Algunos son lógicos y están motivados por el cambio de formato narrativo: bajar la historia a la duración de una película obliga a simplificar algunas líneas narrativas y a resumir, o a desarrollar eventos o ideas a través de imágenes y acciones en lugar de palabras.

Otros responden a una actualización de la historia a las sensibilidades de la época moderna, otras simplemente a acomodar la historia a las ideas y conceptos que Nolan quiere transmitir en esta versión.

Este es un repaso por los cambios que el cineasta británico le planteó al original de Homero, entre inclusiones, omisiones y modificaciones. Obviamente, hay spoilers de la película.

Un Odiseo más heroico

Matt Damon en La Odisea

Aunque el Odiseo que encarna Matt Damon no deja de tener sus momentos de manipulación y mezquindad, el de la película es un personaje más cercano a los cánones tradicionales de lo que debe ser un héroe. Las dos versiones comparten la inteligencia, la fuerza física, la astucia y una cierta nobleza, pero el Odiseo mítico es un tipo que no tiene problemas en mentir, matar o encamarse con otras mujeres que no son su esposa con tal de avanzar su viaje de vuelta a casa o salir de los entuertos que se le van planteando en el largo camino a casa.

Este Odiseo cinematográfico es “más bueno”, aunque en los flashbacks a la guerra de Troya se muestran algunos de esos momentos de más sanguinolencia y brutalidad, y en el vínculo con sus soldados hay ocasiones donde se filtra el Odiseo más calculador o implacable.

Penélope, Reina de Ítaca

Encarnada por Anne Hathaway, la versión de Nolan de la esposa de Odiseo y reina de Ítaca es bastante más proactiva que la versión de Homero, donde es más sumisa a su hijo Telémaco y si bien tiene sus recursos para “aguantar” a los pretendientes que buscan quedarse con su mano y el trono de la isla —como el de destejer cada noche el sudario para su suegro que tiene como plazo para elegir a un nuevo esposo—, está mucho más a la merced de su entorno masculino.

La Penélope de la película toma algunas decisiones que recaen sobre otros personajes en la epopeya original, y a efectos prácticos, es la regente de Ítaca. Además, esta versión de la reina no tiene demasiado problema en plantarse ante su hijo o incluso de contener de una forma mucho más activa a los pretendientes. En resumen, un personaje femenino más acorde a la sensibilidad contemporánea.

Un préstamo de la Eneida

Entre las polémicas que tuvo la película en la previa de su estreno, se dio una guerra entre un público conservador que puso el grito en el cielo por algunas de las decisiones de casting de Nolan y su equipo, como la contratación de Lupita Nyong’o para interpretar a Helena de Troya, o a Elliot Page para encarnar, presuntamente, a Aquiles.

El estreno reveló que Page no interpreta al célebre héroe de los pies ligeros, sino a Sinón, un personaje que no aparece en ninguna parte de la Odisea. Ni siquiera de la Iliada. Sinón viene de la Eneida, el poema épico romano que es considerablemente posterior a la obra de Homero, y que conecta el ciclo troyano con la fundación de la Ciudad Eterna. Nolan tomó de allí a este soldado de Ítaca, que en la película sirve además para darle un trasfondo a las acciones de Antínoo, el líder de los pretendientes, y conectar sus acciones con el viaje de Odiseo a Troya.

Se comieron a los comedores de loto

Dos de las “estaciones” del viaje de Odiseo fueron eliminadas por Nolan e integradas a otra. Mientras que en la versión cinematográfica es la ninfa Calipso la que escucha el relato del rey de Ítaca de cómo ha sido su viaje hasta ese momento antes de realizar el último tramo del recorrido, y de ser además la que lo alimenta con flores de loto que le hacen olvidar sus traumas pasados, en el texto original Calipso se dedica a actividades más carnales con el navegante.

En la epopeya de Homero, los comedores de loto son una tribu que recibe a los marineros de Ítaca, les convida de su flor y los hace olvidar su hogar. Odiseo sale del trance narcótico, y se lleva a sus hombres de vuelta a los barcos, atándolos a las naves para que superen la abstinencia y sigan el viaje.

Por su parte, Odiseo relata su viaje a los Feacios, un pueblo que lo recibe en el tramo final de su recorrido. Ante su princesa, Nausicaä, y su rey, Alcínoo, el hombre de Ítaca cuenta su historia, convirtiendo a Homero en un pionero del flashback.

Sin dioses

Si algo caracteriza al cine de Nolan, es su voluntad racional. El director “bajó a tierra” las aventuras de Batman y le dio un trasfondo científico a los vaivenes cósmicos de Interestelar, por lo que había dudas sobre cómo llevaría a cabo esta versión de una historia donde hay cíclopes, bestias mitológicas y donde el panteón griego es sumamente activo.

La respuesta es que Nolan no esquivó algunos de los componentes fantásticos de la historia, aunque sí bajó casi a cero la participación de las deidades, salvo Atenea, interpretada por Zendaya, la única integrante de los habitantes del Olimpo en tener un rol en la historia.

Poseidón, Zeus y Hermes, otros miembros de la disfuncional familia celestial con un rol activo en las desventuras de Odiseo, son reducidos a fuerzas de la naturaleza en la adaptación, un cambio que refleja cómo los percibiría un griego en el mundo real. También se eliminaron algunos otros elementos mitológicos, como la bolsa de vientos de Eolo que aparece en el poema.

Sin héroes

Así como las deidades griegas desaparecen (físicamente) en esta adaptación, también hay algunos personajes humanos que solamente tienen una mención al pasar. Entre algunos de los más importantes están Laertes, el padre de Odiseo y anterior rey de Ítaca, que también se cuenta entre los que esperan el retorno de su hijo, aunque en su caso la espera es retirado y a solas en una granja en el medio de la isla. En el original, el reencuentro de padre e hijo marca su regreso definitivo a casa.

Por otra parte, aunque la guerra de Troya juega un rol clave en la adaptación de Nolan, y se ven largos fragmentos de la caída de la ciudad y el final del conflicto, buena parte de los héroes de esa guerra no aparecen en ningún momento: entre los más ilustres de esa lista están Áyax y sobre todo, Aquiles.

El caballo de Troya

Aunque es uno de los elementos más célebres y reconocidos del conflicto troyano, el caballo de madera con el que los aqueos engañan a los troyanos para colarse dentro de la ciudad y así tomarla luego de diez años de asedio infructuoso no aparece en la Ilíada, y apenas es mencionado casi al pasar en la Odisea.

El detalle del plan, la construcción del caballo y la ejecución de la triquiñuela pergeñada por Odiseo procede de la Eneida y de otras historias ambientadas durante el conflicto, aunque su fama hace que aparezca en prácticamente todas las adaptaciones de las obras de Homero.

Los pueblos del mar

Los griegos antiguos tenían como una de sus reglas sociales fundamentales a la idea de la xenia, la hospitalidad para con los visitantes y los extraños. Era una regla que estaba asociada a una de las facetas de Zeus, la divinidad máxima del panteón olímpico. En la película de Nolan, esa noción, la “ley de Zeus” como se la llama en el filme, tiene una importancia central, como también sucede con la permanente amenaza de los “pueblos del mar”, extranjeros que vienen arrasando con todas las ciudades costeras tras el final de la guerra de Troya, y que ponen a prueba ese sagrado concepto de hospitalidad.

Este último componente del relato, el de estos atacantes extranjeros, es un agregado del director y guionista a la historia, como una forma de conectarlo también con las inquietudes e incertidumbres del presente, donde el miedo a los foráneos y a la “amenaza a nuestro estilo de vida” está presente en buena parte del mundo moderno.

Doble alerta de spoiler: los cambios al final

Para cerrar su Odisea, Nolan fue por la melosidad que lo caracteriza, y replica el recurso de retomar una serie de imágenes que ya habían aparecido sin contexto al comienzo del relato, esta vez cerrando la idea final de la historia. Su versión del relato concluye con Odiseo y Penélope, reunidos después de veinte años, embarcándose rumbo al “desconocido oeste” del mundo para honrar a sus compañeros caídos en el viaje de vuelta a casa y permitirles descansar en paz, mientras que Ítaca queda en manos del hijo de ambos, Telémaco.

La versión de Homero, en tanto, cierra en Ítaca. Odiseo y Telémaco, después de matar a los pretendientes, se cargan también a las criadas que los sirvieron o tuvieron relaciones con ellos durante esos años (un acto que en la película se omite). Odiseo revela su identidad a su esposa, que le pone una prueba final: le pide que mueva la cama que compartieron durante años.

Odiseo supera la prueba respondiendo que la cama es imposible de mover, ya que está tallada en el tronco de un olivo que crece en el medio de su dormitorio. La pareja concreta su reunión, el retornado rey de Ítaca visita a su padre, y una intervención de Atenea hace que las familias de los pretendientes decidan no buscar venganza y reconocer la vuelta del monarca.

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