7 de septiembre de 2026 17:35 hs

La próxima visita del papa León XVI al Uruguay, prevista para el mes de noviembre, trajó varias inquietudes vinculadas al lugar donde dará las misas y el tiempo que permanecerá en el país, entre otras cuestiones más, pero también evocó algo que no tiene estrictamente que ver con el evento, pero sí con lo que representa para Uruguay: una película. Y es que, ante la noticia de la llegada del todavía novel pontífice, muchos recordaron las imágenes de César Charlone pedaleando en la frontera de Melo durante El baño del papa, de César Charlone y Enrique Fernández. Una película tan presente y vinculada a una visita de este calibre que, en las próximas semanas se volverá a estrenar.

El baño del papa, que se estrenó originalmente en 2007 en la sección Un Certain Regard del Festival de Cannes, y que fue galardonada con 17 premios internacionales, se reestrenará en cines el próximo 22 de octubre.

La película, que a esta altura se ha convertido en una de las más paradigmáticas de la cinematografía nacional, se ubica en el año 1988, mientras la ciudad de Melo se prepara para recibir la visita del Papa Juan Pablo II. Se calcula que asistirán 50.000 personas y, frente a la promesa de riqueza, los pobladores más humildes idean distintas maneras de venderle comida y bebida a la multitud.

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Beto (Troncoso) es un contrabandista en bicicleta que decide encarar un proyecto diferente: construir un baño en el frente de su casa y alquilar el servicio. Lograrlo lo llevará a atravesar situaciones trágicas y cómicas que pondrán a prueba su entorno, su familia y su propia autoestima.

La película fue un éxito de crítica y de público, y en 2025, en una encuesta de El Observador que incluyó a más de cien referentes del sector, fue elegida como el quinto mejor título del siglo XXI en el cine uruguayo.

En esa nota, sobre ella se decía lo siguiente:

"Hay muchas cosas que tienen que ver con El baño del papa y el lugar que consiguió en el mapa del cine uruguayo. Por ejemplo, fue la película que puso a César Troncoso en el centro y empezó a consolidarlo como uno de los actores más versátiles e identificables de nuestra filmografía. El derrotero de su personaje, un contrabandista de la frontera seca entre Brasil y Uruguay que quiere aprovechar la llegada del papa a Melo para poner un baño público y hacerse con unos pesos, encontró además un lugar de privilegio en el corazón del público uruguayo, que la convirtió en una especie de referencia para todas esas proezas que se intentan cuando la idea del progreso amaga en el horizonte. Pero esta película sigue siendo, además, el trabajo más destacable y recordado dentro de fronteras de uno de los grandes nombres del cine local, César Charlone, que dirigió la película junto a Enrique Fernández. "Tratamos de respetar ese interior tan limpio, tan transparente, tan característico. Para mí, que venía de San Pablo, esa luz contribuía mucho a la fotografía y la historia", recordaba Charlone hace algunos años a El Observador, cuando hablaba de la elección de Aceguá como locación y la forma en la que la película terminó moldeando la forma en la que el cine mira, además, al interior".

Ahora, la historia volverá a cines y será una nueva forma de reencontrarse con un hito del cine nacional.

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