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Dos almohadillas de polifón que modeló sobre su cuerpo son ahora caderas y cola. Cinco pares de medias largas suavizan la figura de curvas pronunciadas. Un cuerpazo. Tiene los pies a 20 centímetros del suelo sobre un par de zapatos de tacos finos. Los labios carnosos. Las cejas arqueadas. Las uñas afiladas. Un pelucón. Una drag queen.

“Yo empecé a hacer drag sin saber lo que estaba haciendo”, dice Mauri Touzet en una conversación con El Observador. Ese verbo, hacer, se ha convertido en el lema de su carrera. Un movimiento constante que la llevó a condensar todo lo que disfruta del arte en su propia piel.

Todo empezó hace una década en las “tardes de mariconeo” en las que se juntaba con amigas a tomar un café pero siempre terminaban bailando y actuando envueltas en retazos de telas de colores o sábanas que hacían de vestidos. Desde ese momento comenzó una exploración performática de un alter ego que se convirtió en personaje: Mariza salió de aquellas cuatro paredes.

Revivo este encuentro mágico El Día del Patrimonio nos invita a reflexionar sobre nuestra here

Duarnte el Día del Patrimonio 2024 Mauri armó su camarín en un espacio público y compartió con la gente el proceso de montaje de Mariza

Construyó un personaje y se lo puso en el cuerpo. Construyó una estructura que soportara a Mariza y le dio rienda suelta. “A lo largo del tiempo siento que lo he afinado y lo he solapado tanto con mi vida, que es como una sátira de mi persona”, dice 10 años más tarde.

El arte drag conjuga diversas disciplinas artísticas. Es, podríamos decir, multifacético. Cantantes, bailarinas, actrices, costureras, maquilladoras, peluqueras creadas en academias o simplemente desde la experiencia, la práctica y la vida misma. Pero es, también, un arte subjetivo. La respuesta a la pregunta de qué es el drag será diferente en función de quién la responda.

En términos generales, el arte drag exige una transformación: un montaje que le da vida a un personaje o un concepto artístico. Por lo general, implica la expresión de un género que no es el propio como una hipérbole o una sátira de lo que se entiende por masculino o femenino.

“La gente suele decir que nos disfrazamos de mujer. Yo no considero que me disfrace de mujer, lo que estoy haciendo es tomar todo lo que la sociedad les pide para ser la "señorita correcta", lo exagero y ridiculizo esas cosas estúpidas que la sociedad pretende del resto”, dice Juan Padilla –el artista debajo de Pady Jeff– y pregunta: “¿Por qué le exigís a una mujer que use falda y tacos altos y no me lo estás exigiendo a mí, amor?”.

Para él, el drag es un arte que “transforma, alegra, divierte y deja un mensaje” a través de un hecho performático. Pero además es un arte con una dimensión política: “Estamos yendo en contra de lo que está establecido por la sociedad. Sobre todo, estamos yendo en contra de las normas”.

“Todos nacemos desnudos, el resto es drag

Los orígenes del drag –un acrónimo importado del mundo angloparlante que refiere a dress as a girl o vestirse como una chica– han sido rastreados hasta la época isabelina. Especialmente al mundo del teatro de Inglaterra, cuando las mujeres tenían prohibido participar en las obras de teatro y eran los actores quienes debían interpretar los roles femeninos.

“Los espectadores del teatro de Shakespeare se hubieran horrorizado al ver a Julieta, Ofelia o Lady Macbeth siendo interpretadas por mujeres cisgénero y no por jóvenes travestidos, como se acostumbraba en la Inglaterra del siglo XVI”, señala el periodista José González vargas en un artículo de El País de Madrid.

“El concepto del travestismo como entretenimiento ha sido una constante a lo largo de los siglos, su uso y significado han cambiado de forma radical”, explica en el mismo artículo Daniel Smith, profesor adjunto de Historia del Teatro en Michigan State University. Durante mucho tiempo “se dio por hecho que estas personas eran hombres heterosexuales que se ponían un vestido para hacer chistes sobre las mujeres”, mientras que en la actualidad “gran parte de quienes hacen drag son hombres gays o personas trans”.

En Uruguay, por ejemplo, desde personajes como Chichita hasta las innumerables interpretaciones en la categoría de Parodistas en el Concurso Oficial de Carnaval (lugares que en los últimos años han ocupado artistas drag como Pablo Atkinson) fueron interpretados por actores que imitaban o parodiaban, cualquiera se el caso, a diferentes mujeres. Personajes que, según señala el artista Kevin Miranda, se veían en la televisión y tenían el objetivo de “imitar a una mujer desde la comodidad heterosexual” pero estaban despojados de “la lucha que hay detrás de la comunidad (LGBTQ+)”.

Si bien el drag transformó en una forma de expresión y activismo dentro de la comunidad LGBTQ+ en la segunda mitad del siglo XX, no hay una referencia exacta de cuándo se le empieza a llamar drag al drag en Uruguay.

Se le decía transformismo a una disciplina más vinculada al sketch o a la parodia que encontró en el café concert un campo fértil para desarrollarse con artistas como Petru Valensky, Fito Galli o Fabiana Fine.

“Las legendarias construyeron un montón de cosas para el drag y para el arte queer en general”, dice Pady Jeff –que cuando cumplió 18 años lo primero que hizo fue entrar a los boliches para verlas de cerca– y agrega artistas como Gaby Garbo, Anaconda, Astromelia, La Queen, Poch Pastel, la Cherry, Antonio Bergamasco o el propio Atkinson a la categoría legendaria.

Un buen día el término drag llegó a Uruguay. Y la sospecha es que se popularizó gracias a un programa de televisión. “Un día un amigo me dijo vos tenés que ver RuPaul, vos lo que hacés es drag, recuerda Mariza. Prendió la tele y vio aquella competencia de talentos al estilo America’s Next Top Model con cuerpos de polifón, rostros pintados y metros de telas brillantes. “Ahí le puse un nombre a esto que yo ya venía haciendo”.

Ru Paul Drag Race lleva 17 temporadas al aire en la televisión y se convirtió en uno de los productos culturales más influyentes de la cultura drag al aparecer en las pantallas de los hogares de todos los continentes. Incluido este rincón entre el Océano Atlántico y el Río de la Plata, gracias a la televisión por cable. En palabras de su conductor: “Todos nacemos desnudos, el resto es drag.

Una escena similar vivió Juan Padilla a los 14 años: fue un amigo el que un día le dijo “yo creo que vos hacés drag” y le dio otro sentido a los personajes con los que jugaba a ser actor de teatro con pelucas de cotillón. "¿Vos sabés que si? Voy a ser una drag queen”, le dijo y creó a Pady Jeff.

Esta fantasía no solo cruzó otra dimensión, también atravesó mi alma, mis sueños y mis metas.Hac

Pady Jeff en lel Teatro Solís en el marco del espectáculo Dimensión Queer

Desde entonces es parte de un quiebre generacional, pionera de una “nueva escuela” e impulsora de la lucha por el "pago digno" para las artistas que hasta ese momento sólo recibían como retribución por su trabajo la promesa de exposición y un trago en la barra del boliche. “Me quejaba, me sacaban del espacio y terminaban contratando a otra, pero le terminaban pagando un poco más. No perdía, en el fondo sabía que algo a futuro se estaba construyendo”.

“Miranda nació hace cinco años”, dice Kevin Miranda sobre el personaje la rubia despampanante y “ricachona” que construyó tomando inspiración de las estrellas de años dorados de Hollywood, el personaje de Maryl Streep en La muerte le sienta bien y la diva argentina Susana Giménez.

Con el teléfono apoyado sobre una peluca con ruleros que está a punto de peinar, cuenta que Miranda nació del recuerdo de las plumas y el brillo de los musicales de Broadway o la apertura de la diva de los teléfonos. Y, fundamentalmente, del deseo de formar parte.

Licenciado en arte, especializado en fotografía, estaba haciendo una investigación para un retrato cuando se montó por primera vez. “Cuando me miré en el espejo me brillaban los ojos. Sentía que había algo más, que tenía que explorar ese mundo y ese personaje porque iba a encontrar algo re lindo”, recuerda.

Mi MirandaCree este personaje y comencé a trabajarlo de verdad hace menos de un año y noto como

Miranada nacional hace cino años de la inspiracion de las divas clásicas

Las entrevistadas coinciden en que no hay una estética específica en el drag. Al contrario, se trata de encontrar su propia expresión dentro del arte. Algunas personas construyen una versión hiper-feminizada, otras son Drag Kings que se vuelcan sobre el estereotipo masculino y hay quienes prefieren una representación más andrógina.

Este sábado a las 19:00 el Centro Cultural de España organiza una Velada Drag, en la que participarán referentes del arte drag con entrada gratuita.

La categoría es: arte drag, arte político

Salir a la calle puede ser un acto político. “Vivo en Unidad Casavalle y más de una vez fui maquillado en el 158 Gruta de Lourdes. Es mi forma de normalizarlo y que la gente vea que existimos todo el tiempo y que lo que hacemos realmente nace desde el arte”, dice Pady Jeff.

“En febrero nadie juzga que una persona que sale en una murga vaya maquillada en un ómnibus. ¿Cómo asume la gente la diferencia entre un murguista y una drag? Hay un choque de privilegios. La drag tiene ese factor femenino y para muchas personas la femineidad todavía significa debilidad cuando en realidad es un motor de fuerza y es lo que nos da tremendo impulso a las drag para sentirnos regias y comernos del mundo”.

Pasar por el umbral de la puerta es exponerse. Para Touzet el simple hecho de caminar por una vereda de Montevideo es suficiente para ser insultado. “La gente nunca va a entender todo y tampoco buscamos que lo entiendan, buscamos el respeto”, dice el artista y sale del personaje para hablar de su vida diaria: “La gente no puede tener la libertad de cruzarte en la calle e insultarte, o decirte un comentario ofensivo. El respeto está en boca de todos, pero te invito a dar una vuelta y vas a ver cuántas personas te hacen sentir incómodo”.

Pero en estos 10 años ha notado una diferencia: cuando sale montada a la calle, regia y opulenta, no recibe la misma reacción. “Es la máscara que tenemos. Yo tengo una máscara, yo con esto puedo ser quien quiera. Ese es el juego de este arte: crearte una ilusión y con esa ilusión poder llegar a las personas”.

Galactik Silver Narco. Llegó el momento de compartir las fotos de esta fantasía. Gracia

Mariza lleva 10 años en el arte drag, donde encontró la posibilidad de poner todas sus disciplinas artísticas a su servicio

“El drag es un arte, es la expresión del género, es lucha, es reivindicación y es político”, opina Kevin Miranda y explica que esa dimensión política está vinculada a la reivindicación y el activismo por los derechos de la comunidad. “El drag lleva todas las luchas del colectivo al escenario”, sostiene. Pero además, las drag queens han estado presentes a lo largo de los años también en los momentos de reivindicación del colectivo LGBTQ+.

“A mi el drag me salvó la vida en muchos aspectos”, dice por su parte Pady Jeff. “Literalmente también. En los momentos de soledad e incertidumbre, cuando me enfrenté a lo que la sociedad exige y a las expectativas de la familia, siento que en el drag encontré un refugio para dejar de lado todo ese mareo por un momento y decir hoy soy la reina de la noche".

Una semana atrás la valoración del arte drag estuvo en la conversación pública. Desde actores políticos hasta comunicadores se refirieron a la actuación de la drag queen Negrashka Fox en el marco de un evento impulsado por la Secretaría de Derechos Humanos de Presidencia de la República.

En ese mismo evento Pady Jeff hizo una interpretación de Honrar la vida, la canción de Mercedes Sosa; una adaptación de lo que había hecho días antes en un espectáculo en el Teatro Solís. “Hay espacios en los que cuando te invitan a formar parte tenés que ser muy cuidadoso, porque sabes que no es solo tu el trabajo el que está en juego sino también el trabajo de un montón de compañeras, compañeros y compañeres que están detrás”, dijo a El Observador respecto a su participación.

Pero la viralización de un video incendió una hoguera en las redes sociales. Insultos, burlas y descalificaciones llovieron sobre su colega, que salió a hablar públicamente sobre el linchamiento virtual al que estaba siendo empujado. “Yo ya estoy curado de espanto, pero en una sociedad donde falta apoyo en salud mental, este tipo de publicaciones generan más hostigamiento y presión”, dijo entonces a El País Federico Artigas, el artista que interpreta a Negrashka.

Padilla entiende que su comunidad está “viviendo una situación de odio" y este tipo de episodios "lo único que hacen es dejar en evidencia a los haters”. Si bien consideró que la presentación de su colega "quizás no fue el mejor show pensado para Presidencia", opinó que los insultos y el hostigamiento no se debieron a la performance sino que “fue simplemente odio desde la transfobia, el no conocimiento y la ignorancia”.

El arte drag se pone en juicio porque la gente desconoce qué es. Y siempre lo vinculan a la identidad. Yo no quiero que nadie piense si soy gay, bisexual, pansexual o trans, quiero que la gente interprete mi arte; no que indague en mi vida, eso no importa. Mis ideales no son evangelizar a la gente, ni hacer gay a los niños, ni ninguna de esas cosas que están diciendo. Lo que quiero es compartir lo que hago. No es un arte convencional, lo acepto, lo entiendo y sé que le puede gustar o no a todo el mundo”, comentó Pady Jeff.

Una charla en un taxi y un regreso a casa

Hace exactamente un año alguien paró un taxi en una calle de Montevideo. Entró, cerró la puerta y habló fuerte para que el conductor escuchara que se dirigirían a Plaza Cagancha.

¿Vas para la marcha? –le dijo el taximetrista, un pregunta se repite cada último viernes de setiembre– Mi hermano es artista, es drag queen. Mi hermano es Pady Jeff.

El pasajero se bajó del auto al llegar al destino. Al otro día, buscó al artista en redes sociales y le escribió para contarle lo que el conductor le había dicho sobre su hermano. “Nunca me había transmitido personalmente que estaba orgulloso de mi, que le gustaba lo que hacía, que le costó entenderlo pero entendió que más allá de mi elección lo que estaba haciendo también era un arte”, dice ahora la artista.

Y esa charla cobraría luego otra relevancia. “Semanas después mi hermano falleció y para mí fue un shock porque no lo volví a ver. Fue transformador. Para las personas que somos parte de la comunidad lo que queremos, a parte de poder vivir con libertad, es que nuestras familias nos acompañen en el proceso. Que mi hermano haya transmitido ese mensaje es muy importante”.

De alguna manera, el arte fue el vehículo de ese acercamiento. Igual que hace unos días, cuando su padre la vio actuar por primera vez en 15 años desde las primeras filas del Teatro Solís como parte del elenco de Dimensión Queer. “Quedó fascinado. Incluso, por primera vez en mi carrera, subió una foto a su perfil de Facebook. Mucha gente se enteró que el Juanchi o el Padilla Chico, como me decían, ahora era un artista que no tiene nada que ver con lo que quizás esperaban que fuera a los 28 años”.

Luar se fezum raio prateadoiluminando o céu eas espumas do mar En este día tan especial, Pa

Pady Jeff fue una de las pioneras de una nueva generacion de artistas drag

En el caso de Mariza, su trabajo como artista drag la llevó de regreso al lugar donde nació, pero también a donde tenía miedo de volver. Mauri Touzet nació en un balneario en la costa oeste del país, en la localidad de Brisas del Plata, y creció en sus playas con la libertad de la “infancia en el campo”.

Pero la burbuja respetuosa de aquel paisaje bucólico explotó de la peor manera cuando se mudó a Colonia Valdense. “Ahí descubrí lo que es el bullying. Desde los 10 hasta los 16 años, cuando crucé la escuela y el liceo, fue horrible”.

Empezó a hacer drag una vez en Montevideo. Pero desde hace unos años vuelve a Colonia como Mariza. “Al principio me chocaba mucho volver al pueblo con mi arte. Era un rechazo por lo vivido, pero esa también fue la excusa para juntar fuerzas y poder mostrar lo que hago. Es muy lindo poder compartir esto en el departamento que nací y crecí, fue como reconciliarme en cierta forma con el pueblo y me sentí muy respetada”.

La belleza de la transformación se encuentra en los contrastes efímeros de la vida y en las emoc

La artista proyecta al detalle cada aspecto de la construccion de Mariza

Miranda, en cambio, aún no ha ido a Pando en su versión drag. Y no cree que lo vaya a hacer en el corto plazo. “Siento que es una ciudad muy hostil aún. Y estamos a 30 kilómetros de Montevideo. Si seguís siendo hostil en el siglo XXI, en el año 2025, querés ser hostil. Hay un cambio si querés hacer ese trabajo. Pero si no querés evolucionar, hay en parte una decisión”.

El arte drag en Uruguay

Hay algo efímero en el drag, hay muchas que aparecen un tiempo y después desaparecen. No es un arte barato, es un arte caro, y es difícil que te convoquen en lugares. Tenés que pulirlo muy bien y tener muy dominado el maquillaje, el peinado, el vestuario y el show. No es solo montarse y estar linda sino tener un concepto atrás. Uruguay exporta y tiene muchas drags que tienen una identidad pero a la vez siempre somos las mismas”, valora Miranda.

El artista, que recientemente representó a Uruguay en una conferencia internacional de negocios y turismo LGBTQ+ y suele ver a otros artistas drags cuando viaja a ciudades como Nueva York o Río de Janeiro en busca de inspiración, tiene una opinión formada sobre la escena uruguaya: “Hay muy buen nivel de drag en Uruguay”.

“Hay conceptos, arte, pelucas peinadas, vestuarios, performance, sentimiento. Hay un montón de cosas que en otros países están limitadas a la drag go-go en un boliche bailando arriba de una tarima y no hay un concepto más allá de la expresión de género por la expresión de género en sí”, explica.

Hay, también, un sentido de comunidad.

Final de los dos días de @gnetwork360 totalmente agradecidx con todo lo vivido estos días y por

Este año Miranda representó a Uruguay en una conferencia de turismo LGBTQ+ en Argentina

“El arte drag todavía sigue siendo algo de la nocturnidad, porque las artistas y los artistas drag también nos sentimos más cómodos en espacios donde las personas que los habitan son parte de nuestra comunidad y están entendiendo lo que estamos haciendo”, expresa Pady Jeff. Aunque ese límite de la noche es cada vez más permeable. Ella misma dejó de trabajar exclusivamente en boliches nocturnos para hacer eventos y presentaciones también durante el día.

Y espacios que antes les eran prohibidos o desalentados, hoy son abiertos al drag. Desde salas de prestigiosos teatros hasta espacios de charlas y conversatorios en diferentes instituciones y para todo público. “Sin duda en este último tiempo el arte drag se ha hecho más popular. Estamos llegando a espacios que antes no llegábamos y exigiendo lugares que nos merecemos como artistas”, dice Padilla.

En ese sentido, señala que "el interior suele ser más receptivo con el drag". Al menos, dice, para quienes llevan el arte desde la capital. "He tenido la suerte de viajar prácticamente a los 19 departamentos y a veces me he sentido más cómodo en el interior que en mi propio departamento".

Cuando regresa a su casa Mariza se desarma. El drag off, el proceso por el que se despide del personaje, se ha convertido en un ritual que mantiene hace tres años; mediante el que documenta un arte de otra manera efímero. El des-montaje de la fantasía.

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Los rastros de las bases de maquillaje, los pigmentos de colores y el delineador quedan impresos en una tela que presiona sobre su rostro. Otros rastros quedan en la piel: las marcas de esos lugares donde las medias apretaron la carne, la quemadura del pegamento que mantenía la peluca en su lugar, el roce constante de la tela contra el cuerpo, las ampollas de los pies. Entonces una pregunta vuelve a aparecer: ¿Cuánto más me va a aguantar el cuerpo?

Ese cuerpo que está debajo de la fantasía se cansa, se desgasta, se exige. Pero no duda en volver a construir a su alrededor el personaje que lleva haciendo hace una década: "Después de armar algo tan lindo me encanta poder compartirlo con las personas, sacarles una sonrisa o una mirada. El drag es un arte que cansa, pero te llena el alma".

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Drag arte Uruguay

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