El drama: Robert Pattinson y Zendaya se casan en una película que quiere ser picante pero nunca va a fondo
Desde esta semana se puede ver en el cine la película El drama, una comedia romántica que se convierte en comedia negra y guarda algunos giros llamativos
Estamos en una época en la que ser “picante” paga. Provocar, sorprender, tener la posta, hablar más alto y de forma más llamativa que el murmullo permanente que nos entra. El problema es cuando alguien se hace el osado solo porque si, solo porque rinde, y no termina diciendo nada más. Y eso le pasa a El drama.
La película llegó esta semana a los cines uruguayos con cierto run-run previo, generado sobre todo por su dupla protagónica, compuesta por Zendaya y Robert Pattinson. Los dos actores son de los representantes más jóvenes de una especie en extinción: la estrella de cine. La persona que solo con su nombre y su cara en el afiche pone nalgas en las butacas. La que hace que el público identifique las obras por sus nombres, es decir, la que hace que el espectador diga “voy a ver la de fulano”.
Tanto Zendaya (exestrella Disney, y más acá en el tiempo conocida por sus trabajos en la serie Euphoria y en las nuevas películas de Spider-Man) como Pattinson (surgido en la saga Harry Potter, consolidado como galán en Crepúsculo y luego dueño de una carrera tan variopinta como interesante) entran en esa categoría. Y una película que los tiene juntos encarnando a una pareja a punto de casarse, con una mezcla de comedia negra con romance fue suficiente para que el público que asiste con menos frecuencia a las salas manifestara su interés.
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Yo me quiero casar, ¿y usted?
Charlie (Pattinson) y Emma (Zendaya) están a punto de contraer matrimonio. La mezcla lógica de emoción, nervios, alegría y hasta un poco de miedo se junta con la adrenalina de organizar la ceremonia, tener que hacer esa actividad tan yanqui de preparar sus respectivos discursos para el brindis y repasar la historia que los ha llevado hasta el altar.
Aunque su relación empieza con algunos gestos ya de por sí sospechosos y polémicos, el verdadero punto de quiebre para el inminente matrimonio llega cuando una noche, junto a una pareja de amigos, se ponen a conversar durante la degustación de platos y vinos para la boda (uno de los mejores momentos del proceso de casarse, al menos en la experiencia de quien escribe).
La charla deriva hacia una especie de juego que parece sacado de un campamento liceal, o de un programa de streaming argentino de los más livianitos: “contá lo peor que hiciste en tu vida”. Y cuando Emma cuenta su secreto, todo se va al garete.
Así, lo que empieza como una comedia romántica —en un sentido totalmente literal, porque hay risas y hay romance— vira hacia el humor negro, la incomodidad absoluta y hasta una cuota de tensión sobre cómo seguirá desde esa noche en adelante la vida de la pareja protagónica.
No será este el lugar donde se cuente cuál es el episodio del pasado de Emma que hace que Charlie se replantee la vida que han compartido y que piensan seguir compartiendo. Si cabe decir que es un evento que tiene que ver con uno de los grandes dilemas sociales estadounidenses.
Más allá de la exposición casi constante que como occidentales tenemos a todo lo que llega desde allá en el norte, y que el shock en cuestión es efectivo de todas maneras como para ser comprendido e impactante para un espectador de esta parte del mundo, la selección del episodio no parece casual tanto por la propia narrativa de la película (Charlie, como Pattinson, es británico y por lo tanto tiene una cierta distancia cultural con lo que implica el pasado de su novia), como por el origen del director y guionista, Kristoffer Borgli.
El cineasta responsable de El drama es noruego, aunque ha trasladado su campamento a Hollywood de un tiempo a esta parte. Borgli ha firmado largometrajes como Enferma de mí, donde ya aparecían algunas cuestiones de pareja, pero también la competitividad y la búsqueda constante del llamado de atención y “la viralidad” en el mundo moderno, o El hombre de los sueños, donde Nicolas Cage encarnaba a un hombre que empezaba a aparecer en sueños de toda la humanidad, convirtiéndose en celebridad de la noche a la mañana.
Esas intenciones de cuestionar comportamientos modernos y nuestro pacto social a través de la sátira, la incomodidad y el humor negro están también en esta nueva película de Bogli, que viene de la escuela nórdica del cine shockeante y absurdo de Lars von Trier o Ruben Ostlund.
Pero como le pasó a este último en la insufrible El triángulo de la tristeza,El drama tiene el gran problema de que más allá del shock, el picante está solo por el hecho de ser picante. Las ideas se quedan en la superficie y no hay mucha propuesta que deje alguna discusión planteada para que el espectador se lleve algo de estos 100 minutos de narrativa.
Si hay cosas que rescatar y que salvan a El drama de ser una experiencia fallida. Dos de ellas son Zendaya y Pattinson, que se animan al juego que propone la historia y componen a dos personajes que vale la pena seguir: la confusión, el dolor, las dudas, la rabia y la tensión que atraviesa a la pareja la transmiten con calidad, y sobre todo en el caso de Pattinson, es maravilloso ver su debacle mental y encontrarle los grises y los negros a su personaje.
En ese último punto lo ayuda que El drama es más bien su historia antes que la de Emma. Ella, si bien tiene también sus momentos álgidos y su propio viaje, funciona más como el catalizador para la crisis de Charlie, en una película que al menos sobrevuela conceptos sobre las relaciones de pareja, la institución del matrimonio y su componente ritual/performativo, así como sobre la masculinidad moderna.
A la lista de méritos se suman unos cuantos momentos hilarantes y diálogos divertidos espolvoreados a lo largo de toda su duración, y el trabajo de la cantante devenida en actriz Alana Haim como una gran némesis para el matrimonio.
Si bien en el montaje y en el apartado visual hay también algunas ideas atractivas, las mejores ideas de Borgli y de El drama se quedan en los canapés. El plato principal nunca llega, y para peor, hay pasajes donde la manipulación al espectador es notoria. Prácticamente pasa un letrero que dice “hay que pensar esto”.
En definitiva, El drama es una película que quiere ser jugada y no va a shockear a nadie, pero que al menos ofrece entretenimiento constante, el trabajo comprometido de dos estrellas, y hasta dejó un momento curioso cuando en su Avant premiere uruguaya, una pareja contrajo matrimonio en la previa. Felicidades para ellos.