El senador nacionalista Sebastián Da Silva planteó la posibilidad de vender el Banco de Seguros del Estado (BSE) con el objetivo de destinar los recursos obtenidos a financiar reformas en educación, seguridad y políticas para reducir la pobreza infantil.
Según una estimación privada consignada por Búsqueda, el ente podría alcanzar un valor cercano a los US$ 1.400 millones, cifra que el legislador propone utilizar como una fuente extraordinaria de recursos para atender esos desafíos estructurales.
La iniciativa generó el rechazo de la Asociación de Empleados Bancarios del Uruguay (AEBU), que en una editorial titulada “Propuesta siniestra para el BSE” cuestionó duramente el planteo. El sindicato sostiene que, “bajo una supuesta intención social”, la venta “desprotege a los uruguayos y regala un buen negocio”.
Para AEBU, el BSE “no está guardado en un cofre para ser subastado al mejor postor”, sino que es “un motor del desarrollo del país y la protección de los uruguayos”. Afirma que venderlo implicaría “dejar al Uruguay sin red de contención en accidentes de trabajo”, “privatizar la única empresa aseguradora que asume el pago de las rentas vitalicias de la seguridad social” y perder “un actor fundamental en los seguros competitivos cuyas ganancias se vuelcan a Rentas Generales”.
El sindicato también cuestiona el argumento de destinar los fondos a políticas sociales. “Es un engaño decir que se busca plata para la pobreza infantil mientras se entrega un mercado donde el Estado ostenta el 73,1% de participación a empresas privadas extranjeras”, señala. Y agrega: “El senador nos ofrece un espejismo: ‘Vendo el banco y hago liceos’. Esta es una falsa opción”.
En su editorial, AEBU destaca que el banco registró “un superávit récord de US$ 200 millones y transferencias a Rentas Generales por US$ 100 millones en el último período”, y advierte que venderlo implicaría perder ingresos permanentes. “Una vez que gastes ese dinero del remate, te quedarás sin liceos nuevos y sin los millones de dólares que el BSE vierte año a año al presupuesto nacional”, sostiene.
Además, subraya el rol del ente en el sistema previsional al recordar que “hoy es la única aseguradora que asume el riesgo de las rentas vitalicias de las AFAP” y reivindica su función social y sanitaria. “El Banco de Seguros del Estado es nuestro escudo de protección colectiva. No es una joya de la abuela, es el patrimonio de nuestros hijos”, concluye.