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Al gobierno le quedó un sabor agridulce luego de la negociación con Fábricas Nacionales de Cerveza (FNC) para la reapertura de la planta Minas en agosto. La intención oficial fue preservar la mano de obra en un departamento en el que no es fácil la reinserción laboral o la llegada de capitales para desarrollar nuevas líneas productivas. Pero para conseguirlo tuvo que buscar soluciones para una empresa que no tenía problemas visibles, que debió arreglarse sola, y que venía de obtener ganancias de US$ 8 millones en 2023.

La verdad no es que nos encante ayudar a una multinacional y no lo queremos hacer”, afirmó la ministra de Industria, Elisa Facio, en la comisión de Legislación del Trabajo de Diputados días atrás.

El viernes 20 de mayo representantes de FNC comunicaron al sindicato la decisión del cierre de la planta de elaboración y envasado de cerveza botellas y latas. El gobierno no estaba enterado de la resolución.

Facio comentó que se enteró de las dificultades en Minas por una convocatoria recibida para presentarse ante la comisión de Asuntos Laborales del Senado por el envío al seguro de paro en Lavalleja.

El anuncio del cierre de la planta de Minas

FNC se encontraba en una parada productiva acordada con el sindicato en las plantas de Montevideo y Minas, pero en el Parlamento Facio se enteró que no estaba claro si los trabajadores de Minas se reintegrarían en julio.

“No tuvimos ninguna referencia de la empresa antes de esa situación; es así que la convocamos para ver cuáles eran las circunstancias en las que se veía envuelta”, dijo la ministra, según consta en la versión taquigráfica de la comisión.

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En esa reunión –que se realizó en abril- los representantes empresariales abrieron un abanico de preocupaciones y mencionaron la competencia con las latas importadas, las cargas laborales, la cantidad de trabajadores y la fuerte presión por los salarios que enfrentaba FNC. También hicieron referencia al ficto pagado por concepto de Imesi. Allí quedó establecido que se continuaría intercambiando sobre el tema.

Facio recordó que el 10 de mayo recibió una llamada de la gerenta general de FNC que no pudo contestar porque se encontraba en el exterior. El contacto era para comunicar que se cerraría la planta de Minas.

“Eso fue algo raro para nosotros porque los recibimos una semana antes y no nos dijeron nada”, expresó la ministra.

“Después me dijo: Fue incómodo para nosotros porque cuando fuimos al ministerio ya teníamos esa decisión pensada, pero como no estaba resuelta definitivamente, no les dijimos nada”, relató.

De alguna manera no nos contaron algo que ya venían manejando”, añadió.

La negociación con FNC

A partir del anuncio del cierre rápidamente se conformaron dos comisiones con la empresa: una laboral –con participación del sindicato- que se dedicaría a buscar soluciones sobre la continuidad de la mano de obra y otra industrial para abordar aspectos referidos a la competitividad del sector.

El primer encuentro fue solo entre los ministerios de Industria, Economía, Trabajo y Ambiente. El último balance conocido de FNC era de 2022 y mostraba una ganancia de US$ 16 millones. “Entonces, de alguna forma uno no entiende que una empresa que tiene tantas ganancias presente tantos problemas. Es así que manejamos distintas alternativas y después vino la empresa”, indicó.

En esa reunión los representantes de FNC continuaron enumerando problemas de funcionamiento, como los costos energéticos, el sobredimensionamiento de la plantilla laboral y de los salarios, el Imesi y el tipo de cambio.

20240517 Asamblea en Fábricas Nacionales de Cerveza. Camiones de reparto de bebidas. FNC - FOEB (4).jpg

Planta de FNC en Minas retomará la actividad en agosto

La delegación oficial pidió que se le mostrara el balance correspondiente a 2023. Además, el ministerio de Industria comenzó con gestiones para ver si existía manera de ampliarle beneficios a través de la energía eléctrica o el agua potable. Pero ya los recibía.

Sin embargo, la compañía se mantenía firme en la decisión del cierre y solo lo modificaría –según la visión gubernamental- si recibía algo a cambio. En medio de las negociaciones fue presentado el balance de 2023 que cerró con ganancias de US$ 8 millones.

Lo que creo es que, de alguna manera, la empresa utilizó al gobierno como consultoría”·, expresó Facio. Fundamentó el concepto en el hecho que la empresa tenía a disposición a cuatro representantes del Poder Ejecutivo –las ministras de Economía y de Industria y los titulares de Trabajo y de Ambiente- buscando una solución.

Vino con un problema –porque no entiende que una empresa privada tendría que resolver sus problemas con su propio personal- y la realidad que tenía a cuatro ministros mirándole los números para ver cómo los podía mejorar”, afirmó.

En esa especie de consultoría señalada por Facio, la delegación oficil observó en el balance que los costos más altos eran los laborales. Y tenían una incidencia mucho mayor que cualquier modificación que se pudiera adoptar entorno al Imesi, uno de los reclamos de la compañía.

Cuando se produjo el cierre, la planta de Minas contaba con 152 trabajadores: 98 fijos, 35 no afiliados y 19 zafrales. El acuerdo firmado a fines de junio para la reapertura estableció el retorno de 59 de los 98 fijos.

La empresa instrumentó un plan de retiros incentivados para los operarios que estén de acuerdo en terminar su relación laboral con la fábrica y para los que tengan una edad próxima a la jubilación.

El presidente de la Federación de Obreros y Empleados de la Bebida (FOEB), Fernando Ferreira, dijo a El Observador que actualmente avanza el proceso del retiro voluntario. Señaló que la primera etapa de la reapertura será con operarios destinados a tareas de mantenimiento y luego comenzará la producción y el envasado. Confirmó que las dos etapas comenzarán en agosto.

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Elisa Facio, nueva ministra de Industria

Mientras tanto, el reiterado reclamo sobre la modificación del Imesi parece diluirse. “Se podrán imaginar que el gobierno no va a tomar una decisión que favorezca a una multinacional que, además, tiene US$ 8 millones, lo que para ellos era poco, pero no para las empresas que nosotros atendemos”, señaló Facio a los legisladores.

Para la titular de Industria, FNC obtuvo en la negociación una reducción del 40% de su plantilla laboral sin ningún conflicto. “No se conformaban con esto aunque, como les dije, creo que obtuvieron mucha cosa, sin ninguna dificultad”, aseguró.

La percepción gubernamental es que FNC no dimensionó -o decidió no hacerlo y tomarlo como un elemento para la negociación- lo que habría provocado cerrar la fábrica en Minas.

“El problema que hubiera podido tener la empresa si se hubiese puesto a hacer todos esos despidos habría sido dramático. Realmente habría llevado a todo el sector a una movilización. Ellos son argentinos y es como todo distinto”, concluyó.

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