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Uruguay tiene margen para dar "un gran salto" como proveedor confiable de alimentos si disminuye la conflictividad internacional y se normaliza el comercio global, sostuvo Ricardo Dessy, economista jefe para el subclúster sur (Argentina, Paraguay y Uruguay) de Citi Research.

Durante una presentación sobre la coyuntura macroeconómica de Uruguay y Argentina en el contexto internacional, en la que participó El Observador, el economista afirmó que el país mantiene fortalezas como la estabilidad institucional y la previsibilidad, aunque enfrenta el desafío de aumentar la inversión para mejorar su productividad y sostener un mayor ritmo de crecimiento.

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Dessy señaló que Citi Research mantiene una proyección de crecimiento de 1,8% para Uruguay este año, por encima de las estimaciones más recientes del gobierno y de algunas consultoras privadas, aunque indicó que esa previsión podría revisarse más adelante.

A su juicio, uno de los principales factores que podrían impulsar la economía uruguaya es una eventual reducción de la conflictividad internacional. "En la medida que vuelva el comercio internacional, Uruguay va a ocupar uno de esos espacios como proveedor confiable de alimentos", afirmó.

El economista consideró que el país está bien posicionado para aprovechar esa oportunidad por su perfil exportador de carne y lácteos y por los acuerdos comerciales que impulsa, entre ellos la incorporación al Acuerdo Transpacífico y el tratado entre Mercosur y la Unión Europea.

Además, destacó el proyecto de ley de competitividad anunciado por el gobierno, que prevé desregulaciones, simplificación de trámites e incentivos a la inversión para mejorar la productividad.

Entre las fortalezas del país, también resaltó la estabilidad política e institucional. Señaló que Uruguay ha mantenido reglas de juego previsibles pese a la alternancia entre gobiernos de distintos signos políticos, un aspecto que, a su juicio, constituye una ventaja frente a otros mercados de la región y refuerza su posición como proveedor confiable.

Sin embargo, advirtió que el principal desafío de la economía uruguaya continúa siendo el bajo nivel de inversión.

Según explicó, mientras el consumo y las exportaciones muestran una evolución favorable, la inversión permanece rezagada, lo que limita la capacidad de expansión de la economía en el largo plazo. Agregó que la inversión es el componente que permite ampliar la capacidad productiva y sostener tasas de crecimiento más elevadas en el tiempo. Sin ese impulso, advirtió, cualquier período de expansión termina encontrando un límite. "El gran faltante en mi opinión de Uruguay es el tema de la inversión", sostuvo.

Dessy señaló que esa debilidad no responde únicamente a factores internos. Explicó que la incertidumbre internacional lleva a muchas empresas a postergar decisiones de inversión mientras persistan dudas sobre la evolución de los conflictos geopolíticos, el comercio mundial y los mercados energéticos, un escenario que hoy afecta a numerosos países.

Aun así, valoró que el gobierno tenga un diagnóstico claro sobre ese problema. Sostuvo que "lo tiene muy bien diagnosticado" y mencionó entre las medidas orientadas a revertirlo las iniciativas para mejorar la competitividad, avanzar en acuerdos comerciales internacionales y generar incentivos para nuevas inversiones.

En materia macroeconómica, sostuvo que Uruguay mantiene indicadores estables. Citi Research proyecta una inflación promedio de 4,5% hacia fin de año, en línea con la meta del Banco Central, y prevé que la tasa de política monetaria permanezca en 5,75%, al considerar que se encuentra en un nivel de equilibrio entre la evolución de los precios y la actividad económica.

El economista también se refirió al proceso de diálogo social sobre el sistema previsional. Señaló que existen inquietudes entre algunos inversores por las propuestas en discusión, aunque remarcó que se trata de un proceso institucional y que las eventuales modificaciones deberán transformarse en proyectos del Poder Ejecutivo y ser discutidas en el Parlamento.

Además, destacó las iniciativas planteadas por el gobierno para aumentar la competencia entre las AFAP mediante una reducción de comisiones y una mayor flexibilidad para invertir una proporción más alta de los fondos previsionales en activos del exterior.

Temas:

Uruguay Economía uruguaya Ley de Competitividad

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