ver más

Si es verdad, como decía Rilke, que la patria del hombre es su infancia, Luis Lacalle Pou y Alejandro “Pacha” Sánchez vienen de patrias muy distintas. Parte de la niñez y de la adolescencia del expresidente y líder nacionalista transcurrió primero en el barrio Carrasco y luego en la residencia presidencial de Suárez y Reyes a dónde su padre Luis Lacalle Herrera se mudó para ejercer la presidencia (1990-1995). En tanto, el dirigente del MPP y actual secretario de la Presidencia, recorrió ese trayecto de su existencia soportando algunas privaciones en un barrio de la periferia de Montevideo. Y los dos están orgullosos de sus orígenes. “Acá somos todos iguales, porque yo me crié en la Gruta de Lourdes y mi madre vive en la Gruta de Lourdes y mis hermanos viven en la Gruta de Lourdes y yo me crié en un carro y un caballo yendo a laburar”, les dijo Sánchez a un grupo de indigentes, a los que encaró en la puerta de la Torre Ejecutiva a mediados de abril, quienes le reclamaban alguna solución para sus penurias.

Embed - El "Pacha" Sánchez contra Lacalle Pou: los desafíos de dos candidaturas (casi) cantadas | #PINCELADA

Por su lado, Lacalle Pou ha dicho que “la fruta no cae lejos del árbol” en referencia a la influencia moral que su padre ha tenido sobre él, y en campaña electoral se negó a mudarse del barrio privado La Tahona cuando alguno se lo sugirió como estrategia para mostrarse más “popular” ante los votantes.

Con sus pasados a cuestas, hoy los dos políticos atraviesan una circunstancia similar. Lacalle Pou y Sánchez son, acaso, de los precandidatos presidenciales más tempraneros en la historia de este país ya que todavía no ha transcurrido ni un mes del fin del pasado ciclo electoral, pero no resulta desubicado imaginarlos compitiendo dentro de cinco años.

Lacalle Pou se ha ganado ese lugar hace rato. Durante la campaña electoral que lo llevó a la presidencia en 2020 se sacó de encima el sambenito de “pituco” y maduró como dirigente político en el ejercicio del poder que abandonó con importantes índices de popularidad.

Nadie en el Partido Nacional discute su liderazgo y si alguna duda les cabe a los dirigentes, es acerca del flanco que deja esa colectividad al tener un solo candidato presidencial y no dos, o tres como lo tuvo en otras oportunidades. La presencia de esas otras alas le permitía un mejor rastrillaje de votos. Ahora, la larga sombra de Lacalle Pou lo cubre todo.

El expresidente sabe que cinco años son mucho y que el desgaste de las figuras políticas es cada vez más pronunciado y rápido por el despliegue de los medios de comunicación y las redes sociales.

Alejandro Sánchez es, lo reconocen sus propios adversarios, una de las personas más capaces dentro del MPP y se lo ve como uno de los principales referentes del gobierno. Alejandro Sánchez es, lo reconocen sus propios adversarios, una de las personas más capaces dentro del MPP y se lo ve como uno de los principales referentes del gobierno.

Por eso, resolvió no ocupar la banca en el Senado que le correspondía, ni la presidencia del directorio del Partido Nacional que nadie le hubiera discutido. Lacalle Pou solo integrará el denominado Centro de Estudios Para el Desarrollo (CED), una institución de bajo perfil dedicada al análisis y las propuestas de políticas públicas.

Es decir, Lacalle Pou mostrará la cara cuando quiera, y se irá a surfear o a pasear en moto o en patineta cuando se le de la gana. Será él, y no necesariamente los hechos políticos, el que determinará cuánto quiere exponerse.

El adversario

Por su lado, la candidatura presidencial adelantada de Alejandro “Pacha” Sánchez se fue forjando en una activa militancia en el Movimiento de Participación Popular (MPP) –integra también el MLN-Tupamaros- por el cual fue electo legislador por primera vez en 2009. Sánchez es eso que en la izquierda llaman “cuadro”, una persona que está por encima del simple militante en su formación política.

Es, lo reconocen sus propios adversarios, una de las personas más capaces dentro del MPP y se lo ve como uno de los principales referentes del gobierno. Desde su cargo de secretario de la Presidencia ha sonado como la voz representativa del gobierno en los temas más importantes.

Fue un emocionado Sánchez quien, a viva voz, durante el funeral del expresidente José Mujica, anunció que en homenaje al fallecido líder del MPP, el gobierno compraría 4.400 hectáreas de campo a US$ 33 millones. La posterior defensa de la decisión, ante los embates opositores, también corrió por su cuenta.

Sánchez se convirtió en uno de los principales herederos de Mujica. Este hombre de 45 años encabeza la “barra joven” que está ocupando los lugares de poder que tras de sí dejan los veteranos del MPP.

Apenas asumido el gobierno, el dibujante Junior plasmó en las páginas del semanario Búsqueda una caricatura en la que Orsi aparece luciendo la banda presidencial en un lugar secundario de la viñeta, mientras que en primer plano se ve a un agigantado Sánchez, en actitud displicente. Todas las caricaturas son una exageración y esta no es la excepción. Pero el caricaturista plasmó en el papel una idea que recorre buena parte del sistema político acerca de que Sánchez es una especie de poder detrás del trono, un hombre que comparte con Orsi las decisiones más importantes.

Después de la muerte de Mujica, los periodistas Andrés Danza y Ernesto Tulbovitz publicaron una reedición del libro Una oveja negra al poder que cuenta la vida del expresidente y exguerrillero, y que contiene algunas declaraciones que éste les hizo a los periodistas poco antes de fallecer.

“Está clarísimo que (Sánchez) va a ser candidato en la próxima… Y lo bien que hace”, dijo Mujica por si hiciera falta alguna señal para marcarle el futuro al secretario de la Presidencia.

“Es una mochila que nos carga Pepe, pero falta para eso. Para mi es una caricia al corazón pero no lo voy a resolver yo ni mis sentimientos, lo resolveremos dentro de cuatro años, después de que demostremos que hemos cumplido en este gobierno y nos hayamos ganado el derecho a que la gente confíe nuevamente en nosotros”, declaró Sánchez sobre lo publicado. Y tiene razón. Su posible candidatura estará más que ligada a la gestión del gobierno encabezado por Orsi. Nadie como él, además de Orsi, cargará sobre los hombros el fracaso, el éxito o la medianía de los próximos cinco años de gestión.

Además, a diferencia de Lacalle Pou, Sánchez va a estar permanentemente expuesto a los vaivenes del gobierno; desde el cargo que ocupa, y con el protagonismo adquirido, no hay forma de que pueda quedar afuera de las decisiones que se tomen y de sus repercusiones.

Tal vez por eso, Lacalle se comporta como el boxeador que se recuesta en las cuerdas y deja que el otro haga el desgaste en busca de un flanco en el que meter los golpes.

Y, por el contrario, Sánchez quiere que exponga la cara. “Hemos estado bajo fuego desde el día uno. Tenemos una oposición intransigente, durísima, con mentiras, con una agresividad demasiado grande. Luis Lacalle Pou más que ir al CED debería ir al Partido Nacional a ver si pone un poco de orden y racionalidad”, declaró Sánchez a En Perspectiva.

En esta esgrima los veremos en los próximos cinco años y solo uno de ellos -¿o ninguno de los dos?- ganará la partida.

Temas:

Luis Lacalle Pou Alejandro Sánchez

Seguí leyendo