Una reedición del libro Una oveja negra al poder: confesiones e intimidades de Pepe Mujica, de los autores Andrés Danza y Ernesto Tulbovitz, agrega nuevas revelaciones sobre el vínculo entre Mujica y el expresidente Tabaré Vázquez, sobre cómo vivió su última etapa antes de morir y el futuro del MPP una vez que él no estuviera.
En el libro, que edita Penguin Random House y que volverá a las librerías este jueves, se cuenta que Vázquez, fallecido en 2020 después de padecer cáncer de pulmón, mandó fumigar el escritorio central de la Torre Ejecutiva, por si el presidente hubiera llevado a su perra Manuela al despacho y hubiese dejado pulgas.
Eso, así como los intentos del socialista por diferenciarse de su antecesor, eran algo de lo que Mujica estaba al tanto. En 2016, mientras estaba de gira en Turquía con los autores del libro, Mujica dijo que Vázquez estaba haciendo “muy poca cosa” y que “su principal objetivo” era solo volver a la Presidencia: “Se quedó sin libreto”, les dijo entonces. “Si seguimos así, casi seguro que perdemos en 2019”, adelantó unos años antes.
También cuestionó el modo en que Vázquez llevó adelante su enfermedad, un cáncer de pulmón que lo llevó a la muerte en 2020. El presidente había decidido no mostrarse en público, algo que Mujica valoró de forma negativa, sobre todo en momentos electorales. “Es al revés”, dijo. “Esconderse es lo peor en estos casos”, agregó.
En medio de sus confesiones, les comentó también, meses antes de morir, que su mayor “error político” había sido no haber apoyado a Danilo Astori como candidato a presidente.
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Danilo Astori (vicepresidente electo), José Mujica (presidente electo) y el actual presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez
Con respecto a su posibilidad de volver a candidatearse, Mujica primero se negaba. “El Frente Amplio va a perder y yo no quiero ser el padre de la derrota. Es mucho lo construido hasta ahora y que tengo que cuidar”, había manifestado antes de la campaña de 2019. Otra argumentación que apareció después fue que su figura generaba división y que no quería contribuir a eso. Sin embargo, ya más cerca de la fecha, coqueteó con la idea y hasta pensó en hacerse estudios para ver si tenía margen para candidatearse. Pero la idea duró cuatro días, dado que tanto Lucía Topolansky, su esposa, y dirigentes cercanos le recomendaron que no lo hiciera. “Si hago el esfuerzo de una campaña electoral, me muero en el camino y encima antes me tengo que divorciar”, comentó para el libro.
Sin embargo, cuenta la reedición del libro, Mujica ya era consciente en julio de 2015, cuando hacía la primera salida al exterior por la repercusión de este libro, de su estrategia con respecto a su figura, que había logrado alcanzar internacional. “Yo me tengo que concentrar en otros países, aprovechar esa fama internacional que he logrado para beneficiar a Uruguay”, dijo.
A diferencia de lo que había hecho Vázquez, Mujica no solo se mostró durante el avance de su enfermedad, sino que hasta tuvo margen para levantar polémicas. “Mi último acto político va a ser mi muerte”, les dijo unos meses antes de morir. “¡Sabés lo que va a ser ese velorio!”.
Hubo tiempo, también, para hablar sobre sus posibles sucesores en el MPP. En ese sentido, en las últimas conversaciones que mantuvo con los autores antes de morir el pasado 13 de mayo, Mujica les habló sobre Alejandro “Pacha” Sánchez, actual secretario de Presidencia. “Está clarísimo que va a ser candidato en la próxima… Y lo bien que hace”, dijo Mujica, y, acto seguido, comentó: “Deber cumplido, la barra está preparada”.
En retrospectiva, el libro cuenta que Mujica miraba su accionar en el gobierno con cierta angustia por no haber logrado aquello que pretendía. “Fue muy poco lo que pude hacer para terminar con las injusticias”, dijo, según recoge el libro. También reconoció otras cosas, como que la mayoría de las cosas siguen “incambiadas” pese a que él las vio desde su lugar de presidente. “No supe cómo hacerlo. Me voy con eso atravesado”, confesó. “Hice apenas lo que pude y sirvió para muy poco”.