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La última Encuesta de Expectativas Empresariales de Exante, divulgada este martes y realizada entre el 24 de marzo y el 29 de abril entre 344 ejecutivos de empresas grandes y medianas que operan en Uruguay, mostró un nuevo debilitamiento de las perspectivas económicas y la confianza empresarial.

La evaluación del clima de negocios empeoró por tercera medición consecutiva; aunque las valoraciones negativas (malo/muy malo) se mantienen en un 9%, ahora predominan claramente las opiniones que lo califican como "regular", que alcanzan al 54% de los consultados. Por el contrario, la percepción de un clima de negocios "bueno o muy bueno" cayó a 37%, consolidando la tendencia a la baja en el optimismo empresarial, según el trabajo.

Clima de Negocios

En línea con esto, más de la mitad de los empresarios (54%) considera que la situación económica actual es peor que la de hace un año, mientras que apenas una proporción marginal percibe mejoras.

La mirada hacia adelante tampoco resulta alentadora: el 45% de los encuestados prevé un deterioro de la economía en los próximos doce meses, consolidando un saldo neto de expectativas claramente negativo.

El clima de inversiones acompaña esta tendencia. Tras una leve mejora en la medición anterior, volvió a registrar un retroceso y casi la mitad de los ejecutivos anticipa que será peor dentro de un año.

Clima de Inversiones

En este contexto, las proyecciones de crecimiento económico continúan ajustándose a la baja. El crecimiento esperado del PIB se ubica por debajo de 1,5% tanto para 2026 como para 2027, y cerca de un tercio de los empresarios prevé expansiones inferiores al 1% anual.

A mediano plazo, las expectativas también se moderan: el crecimiento esperado para dentro de “tres o cuatro años” promedia 1,5%, aproximadamente la mitad de lo que se proyectaba en 2021.

A diferencia del deterioro observado en el entorno macroeconómico, la evaluación sobre la situación de las propias empresas muestra un enfriamiento más moderado. Aproximadamente el 24% de los ejecutivos considera que su empresa está mejor que un año atrás, mientras que la proporción que percibe un empeoramiento se mantiene relativamente contenida en términos históricos.

Las perspectivas hacia adelante reflejan cierta cautela: cerca del 60% no espera cambios en la situación de su empresa en los próximos meses, y solo el 13% anticipa un deterioro, muy por debajo de las expectativas negativas sobre la economía en general.

En cuanto a la actividad, persiste un sesgo levemente positivo. Un 39% de los empresarios espera aumentos en la producción y un 34% en la inversión durante el próximo año, aunque estos balances se han venido estrechando.

Producción Inversión

El empleo, en cambio, presenta señales de estancamiento. Más de la mitad de las empresas no prevé cambios en sus plantillas, y son algo más los que anticipan reducciones (23%) que los que esperan aumentos (20%), configurando un saldo levemente negativo. Este balance levemente negativo es consistente con un entorno de baja o nula creación de empleo, aunque no hay que perder de vista que se da desde niveles récord de ocupación en Uruguay, dice Exante.

En términos de rentabilidad y competitividad, predominan las evaluaciones positivas o regulares. Sin embargo, solo una cuarta parte de los ejecutivos espera mejoras en la rentabilidad el próximo año, el nivel más bajo desde 2020.

Además, el 87% identifica factores que afectan la competitividad, con los costos salariales como principal preocupación, seguidos por la carga impositiva, el tipo de cambio y las rigideces laborales.

Entre los desafíos más relevantes, los empresarios destacan la presión de costos y la creciente competencia, a lo que se suma un aumento en las menciones a la debilidad de la demanda.

La evaluación sobre la gestión del gobierno también muestra un deterioro respecto a mediciones previas. Solo el 9% de los empresarios aprueba la gestión, mientras que un 57% la desaprueba, en un nivel similar al observado tras el primer año del segundo gobierno de Tabaré Vázquez.

Gobierno

A nivel de áreas específicas, la inflación y la promoción de inversiones son las únicas dimensiones con saldo positivo. En contraste, predominan las valoraciones negativas en temas como pobreza, educación y seguridad pública, que continúan siendo los aspectos peor evaluados.

En el plano económico, se observa un deterioro en la percepción sobre la situación fiscal, el crecimiento y el desempleo. La única mejora se registra en la inserción externa, posiblemente vinculada a avances en acuerdos comerciales, aunque más de la mitad de los empresarios espera que estos no tengan impacto significativo en sus negocios.

Areas

Finalmente, las expectativas sobre la política económica reflejan incertidumbre: si bien aún predomina la idea de que no habrá grandes cambios, crece la proporción que anticipa un deterioro en el próximo año, alcanzando el 43% de los encuestados.

“Si bien el clima de expectativas empresariales no es abiertamente negativo, en las últimas ediciones se observa un corrimiento hacia posturas más cautas e incluso, en algunos casos, desfavorables. Puede conjeturarse que en 2025 predominaba mesura a la espera de definiciones de la nueva administración, pero tras el primer año de gestión se advierten juicios más desfavorables, en un entorno que se consolida como de bajo crecimiento y con varios desafíos para la actividad de las empresas, señala Exante.

En materia cambiaria, las expectativas se mantienen relativamente estables. El tipo de cambio esperado a un año se ubica en torno a $ 41,4 por dólar, prácticamente sin cambios respecto a la encuesta anterior, y con una baja proporción de empresarios proyectando niveles superiores a $ 43.

Por el lado de los precios, el informe recoge una señal más positiva. Las expectativas de inflación continúan descendiendo tanto en el corto como en el mediano plazo. Para el cierre de 2026, el promedio se ubica en 4,3%, mientras que para 2027 asciende levemente a 4,6%, ambos dentro del rango de tolerancia del Banco Central.

De hecho, el 89% de los encuestados espera que la inflación se mantenga dentro de ese rango el próximo año. A más largo plazo, más del 80% proyecta que los precios seguirán contenidos dentro de esos márgenes, y casi dos tercios anticipan niveles por debajo de 5%. Sin embargo, aún es limitada la proporción que prevé una inflación inferior al 4%, un umbral relevante en la discusión sobre eventuales cambios en la meta oficial.

Inflación

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