20 de abril de 2026 8:59 hs

Los presidentes Pedro Sánchez y Lula Da Silva, los dos máximos protagonistas de la Cumbre de Barcelona, cerraron el encuentro con un fuerte llamado a frenar la Guerra en Oriente Medio.

El presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez, ha clausurado el sábado la Cumbre de líderes progresistas 'Global Progressive Mobilisation' apelando al "orgullo" de la izquierda global, reivindicando sus postulados frente a una derecha a la que acusa de infundir pesimismo, y reiterando su consigna del No a la Guerra.

Ante un auditorio de unas 5.000 personas, incluidos dirigentes como el presidente de Brasil, Lula da Silva, el de Colombia, Gustavo Petro; la presidenta de Méxixo, Claudia Sheinbaum; el de Uruguay, Yamadú Orsi, o el gobernador de Minnesota y candidato a vicepresidente de Estados Unidos, Tim Walz, Sánchez ha subrayado que la cumbre de este fin de semana lanza una mensaje de "unidad en la diversidad para trabajar juntos y recuperar un horizonte compartido".

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La pretensión política del grupo de líderes de la izquierda global es ofrecer una alternativa al presidente estadounidense, Donald Trump, y aprovechar la guerra en Medio Oriente para sacar ventajas.

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"Zurdos nos llaman en Argentina"

En un discurso pensado para los activistas presentes, Pedro Sánchez les ha conminado a sentir "orgullo" de sus ideas de izquierda y de su historia a pesar de que "la derecha y la ultraderecha tratan de hacerles sentir vergüenza y les menosprecian con insultos".

"Zurdos nos llaman en Argentina, progres en otras partes del mundo, pacifistas, charos en España les llaman a las feministas, rojos a los de izquierdas, verdes a los ecologistas, todo eso nos reprochan" ha lamentado Sánchez marcando un punto y final y asegurando que esa situación "se acabó".

"La vergüenza cambia de bando y lo va a hacer para siempre", ha proclamado Sánchez, buscando el aplauso de sus partidarios, llegados desde varios países y regiones como Europa del Este, Escandinavia, Asia, Africa y lops países árabes.

"A partir de ahora la vergüenza par ellos, para los que callan ante la injusticia, explotan a los trabajadores y criminalizan al diferente", aseguró Sánchez, y también para quienes "defienden el privilegio de las élites, apoyan la guerra y la violencia en Gaza, en Cisjordania, en Ucrania, en el Líbano, en Oriente Medio. La vergüenza para ellos, para nosotros el orgullo", dijo en su alocución.

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Un pedido de Lula a las grandes potencias por la guerra

En tanto, el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, pidió a Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido que "cumplan sus obligaciones de garantizar la paz en el mundo", y que convoquen una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU para que "paren esa locura de guerra" en Irán.

"De este encuentro quiero decir al presidente Trump, al presidente Xi Jinping y al presidente Putin, a Macron y al primer ministro británico, que son los cinco miembros del Consejo de Seguridad, que cumplan sus obligaciones de garantizar la paz en el mundo; convoquen una reunión y paren esa locura de guerra porque el mundo no soporta más", dijo Lula en el cierre de la Global Progressive Mobilisation en Barcelona.

Además, le mandó un mensaje a Trump asegurando que Brasil no tiene la riqueza ni los buques de guerra de Estados Unidos, pero le aseguró: "Yo no quiero guerra, lo único que quiero decirle es que aunque yo sea pobre, tenemos el carácter, la honestidad y la decencia de respetar los derechos de todos".

En otro mensaje conjunto, los presidentes de la Cumbre global también le pidieron a EEUU una solución para Cuba, aunque no se expresaron sobre la dictadura que gobierna el país caribeños desde 1960.

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Axel Kicillof: "Las políticas de Milei no está funcionando"

Además de Pedro Sánchez y Lula, se destacaron en la Cumbre de Barcelona las presencias de los presidentes de México, Claudia Sheinbaum, quien celebró que no ya haya conflicto diplomático entre España y su país.

También fueron relevantes las presencias del mandatario colombiano Gustavo Petro y del presidente de Uruguay, el frenteamplista Yamandú Orsi, quien tuvo varias reuniones con líderes europeos y asiáticos.

Y otro de los protagonistas de al Cumbre de Barcelona fue sin dudas el gobernador de Buenos Aires, el argentino Axel Kicillof, quien mantuvo encuentros con Pedro Sánchez y con Lula, y que compartió un panel de debate con el alcalde de la ciudad, Jaume Collboni; y que aprovechó el escenario internacional para descargar fuertes críticas contra el presidente de Argentina, Javier Milei.

"Las políticas de (Javier) Milei no están funcionando: son un fracaso y están destruyendo nuestro aparato productivo, los salarios, la educación y la salud", dijo Kicillof cuando le tocó hablar en el escenario global que le dio la Cumbre de Barcelona.

En el mismo sentido crítico, Kicillof detalló que “quienes tenemos responsabilidades a nivel local no podemos escaparnos ni hacernos los distraídos: debemos darle respuesta a nuestra gente con inversión pública y políticas que traigan bienestar”.

Y en lo que pareció una señal hacia la posibilidad de una candidatura presidencial en 2027, Axel Kicillof señaló: “Tenemos que hacerlo también brindando certezas y perspectivas de futuro: a nuestros pueblos debemos mostrarles que hay otro camino que no es el de la guerra, la crueldad y el abandono”.

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El presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, y el anfitrión de la Cumbre de Barcelona, Pedro Sánchez.

"España no va a ser madre de la xenofobia"

En el plano de la política interna, Pedro Sánchez ha aprovechado para reivindicar la polémica regularización de medio millón de migrantes que ha impulsado su Gobierno y que la oposición española rechaza.

"Le quiero decir a la derecha y a la ultraderecha que se oponen que España es hija de la migración y no va a ser madre de la xenofobia", ha lanzado Sánchez, quien intenta con la regularización mejorar la intención del voto del PSOE, en caída abrupta en las recientes elecciones autonómicas de España.

Asimismo, Sánchez considera que deben sentirse orgullosos de estar "del lado bueno de la historia" defender la paz y el derecho internacional y "gritar una y mil veces sí a la paz y no a la guerra".

Por último el jefe del Ejecutivo ha pedido no perder "la fe en el progreso" y rechazar el "pesimismo" y la "desesperanza" que a su juicio infunde la derecha.

"Ellos buscan vernos asustados, abatidos, derrotados, quieren que nos centremos en proteger la realidad no en transformarla, que nos preocupe tanto retroceder que ni siquiera intentemos avanzar", ha advertido.

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