"El modelo de Javier Milei está agotado".
Con esas pocas palabras, Axel Kicillof despertó los mayores aplausos y hasta un amague de la marcha peronista del centenar de fans y activistas que se dieron cita en la Biblioteca Mayor de El Ateneo, un emblemático centro cultural de Madrid donde el gobernador de Buenos Aires presentó su nuevo libro "De Smith a Keynes".
No es el primero ni el último de los dirigentes políticos que escribe y publica un libro con el que busca sumar voluntades para sostener la posibilidad de convertirse en el candidato presidencial opositor que intente quebrar la posibilidad de la reelección de Javier Milei. Cristina Kirchner y Mauricio Macri lo hicieron en Argentina. Kicillof, innovador, lo hizo en España.
Kicillof estuvo de paso por Madrid porque este viernes y el sábado estará en Barcelona, participando en la Global Progressive Mobilisation, un evento de la izquierda global con 160 dirigentes participantes de todas partes del mundo y cinco presidentes: el anfitrión por España, Pedro Sánchez; Lula por Brasil; Claudia Sheinbaum por México; Gustavo Petro por Colombia y Yamandú Orsi por Uruguay.
Al final de la presentación de su libro y luego de un largo jueves en el que se reunió con la vicepresidenta segunda de España, Yolanda Díaz, y con un grupo de empresarios argentinos y españoles, Axel Kicillof tuvo un diálogo breve con periodistas, entre ellos, con El Observador España. Estos fueron sus conceptos.
"Tenemos que generar una alternativa política amplia para 2027"
- Gobernador, le cantaban en la presentación Axel presidente. ¿Este libro es parte de un lanzamiento de su candidatura presidencial?
- No, la expectativa de este viaje a España tiene que ver con varios objetivos. Hoy estuvimos con empresarios y con la vicepresidenta Yolanda Díaz. Nosotros tenemos un trabajo en conjunto con algunos ministerios del gobierno de España y queremos profundizar la cooperación porque el gobierno de Milei está bloqueando a nivel autodestructivo y suicida diría no solo con España sino con organismos multilaterales, con diferentes créditos ha interrumpido todo.
- ¿Con qué tipo de empresarios se reunió y de qué sectores?
- Son empresarios argentinos que tienen empresas e intereses en España, y con empresarios españoles que tienen empresas o intereses en la provincia de Buenos Aires. Algunos vinculados a fondos de inversión, otros de inversión real. Y hubo anuncios de inversiones que vinimos a escuchar. Instalaciones de plantas y exploraciones, en el sector de energía, de alimentos, de tecnología y satelitales. Y recibimos algunas consultas por nuestro régimen de inversiones que no es un RIGI provincial, sino que tiene objetivos muy claros y compromiso de las empresas en materia de tecnología, de trabajo y de localización en el interior provincial.
- ¿Y en cuanto a los planes electorales?
- Ah, los cantos de la gente. Yo no me quiero hacer el distraído, simplemente digo que estoy muy convencido del planteo que hicimos a comienzo de año. El 2026 es un año de construcción porque el peronismo viene de una derrota contra Milei a nivel nacional. En la provincia de Buenos Aires ganamos, y este el segundo mandato, pero estoy diciendo simplemente que, ante la gravedad de lo que está pasando, nosotros tenemos que articular de cara al proceso electoral del 2027 una alternativa política cuyos bordes y cuyo contenido, incluso cuyo protagonismo todavía no están resueltos. No es cuestión de encontrar un candidato y después resolver los presuntos problemas o ganar una elección. Porque le ha pasado a nuestra fuerza política, y a otras también, que ganan la elección y después lo que se había estructurado tuvo dificultad en el gobierno y crujió. Ya conocemos esa historia.
- ¿Está hablando de hacer acuerdos con otras fuerzas políticas?
- Yo ya dije: "los problemas no son bonaerenses, son nacionales". No se resuelven desde una provincia, pero tampoco son solo problemas para el peronismo. Entonces planteé que hay que hacer también una ampliación. Esa ampliación no es tal dirigente o tal partido, sino que son sectores. Estamos involucrando a sectores vinculados con entidades del campo, con entidades empresariales y con problemáticas particulares, como puede ser la universidad, como puede ser la ciencia, como puede ser también la educación Así que es un proceso de construcción para ir articulando una alternativa. Luego vendrá la campaña, las candidaturas y los acuerdos. Creo que es prematuro hablar de eso y yo digo hoy que no estoy recorriendo ni el país ni España como candidato.
"El problema es el programa económico de Milei"
- Pero va a participar de una cumbre política global en Barcelona.
- Estoy haciendo creo yo una contribución también a nivel internacional. Tratar de buscar vínculos y conexiones porque el problema que tiene la provincia de Buenos Aires no se resuelve cambiando el gobierno de la provincia de Buenos Aires o las políticas del gobierno, ni siquiera un gobierno, supongamos, mucho mejor que el nuestro, mucho peor, más de derecha, o más de izquierda. El problema es el programa económico de Milei, sus vínculos internacionales, su orientación. Hoy hay una derecha internacional que está perfectamente articulada, coordinada, que tiene una dirigencia, que tiene un club, que tiene premios, que tiene tiene todo tipo de cosas bizarras, absurdas, pero ahí van y Milei es una expresión, es el capítulo argentino de la derecha transnacional. Ante eso, hay sectores muy amplios que no están de acuerdo y eso es transversal a a los continentes. Ahí hay un trabajo para hacer.
- ¿Cuál es el límite?, ¿con quienes pueden armar esa alternativa?
- En el planteo que hago no estoy hablando de una fórmula, no estoy hablando de candidaturas, no estoy hablando de listas, no estoy hablando de cargos. De lo que estoy hablando es de construir para empezar una respuesta a lo que está ocurriendo en la Argentina. Quienes apoyaron al gobierno actual o hicieron silencio, o dijeron: "Hay que darle los instrumentos a Milei porque si no van a decir que estamos obstaculizando. Y ahora se ven cuáles son las consecuencias de estas políticas. Yo creo que hay un primer frente que es un frente contra este tipo de política. Ni siquiera contra Milei en particular, sino contra este tipo de política. Porque también hay un riesgo porque hay mucha gente que depositó una expectativa, o le gusta el gobierno, o era fanático y ahora está decepcionado. Se enteran ahora de que piensan que está bien el trabajo infantil o algún algún elemento de esto tan absurdo, tan bizarro que estamos viviendo, Ahora ven lo de (Manuel) Adorni y dicen: "Yo con eso no tengo nada que ver". En estos puntos tenemos que estar de acuerdo, porque si no es como que Milei barrió determinados consensos que existían, como que las Malvinas son argentinas. (Margaret) Thatcher no es el héroe de nadie. Ahí hay elementos que que hay que reconstruir porque si no parece que estamos en un terraplanismo donde hay que discutirlo todo y creemos que los científicos hay que echarlos del país porque son ñoquis.
- El libro "De Smith a Keynes" es una mirada integradora, menos ideológica de la economía. ¿La idea en términos políticos también es pensar en una coalición o una fórmula que exceda incluso al peronismo?
- Yo siempre lo dije, aún siendo ministro de Economía. Por ejemplo, la protección que, en ese momento cuando aplicábamos nosotros medidas de protección, teníamos juicios en la Organización Mundial del Comercio. Y nos decían: "No, eso es una herejía, una aberración. ¿Cómo vas a industrializar y tener políticas para industrializar tu país?" Hoy vemos que Estados Unidos, Europa, China ni hablar, todos tienen planificación para industrializar sus países. Lo que antes era mala palabra, ahora se empieza a aplicar. Yo tenía una frase y es que en economía conviene tener objetivos más que casarse con los instrumentos. Entonces, hay que ser tremendamente pragmáticos porque algo que funciona en un momento, después puede ser un desastre. Miren a Trump aplicando aranceles o tarifas, ahí hay una evaluación de lo que está pasando. Creo que nunca conviene un dogmatismo. Por supuesto, la inflación no puede ser alta, tiene que ser baja. Algunos estaban festejando porque Milei por lo menos bajó la inflación. Van dos años y pico, destruyó 270 000 puestos de trabajo y se llevó puestas 22.000 empresas en la Argentina. Hay sectores enteros que están al borde del abismo o de la extinción. Y tuvo 30 puntos de inflación y ahora está creciendo otra vez. En 2015 a mí me decían, "No, ustedes gastan mucho, emiten mucho". Terminamos los 12 últimos meses de Cristina, yo como ministro de economía, con 23% de inflación. Pero no le destruimos el bolsillo a la gente, no desindustrializamos la Argentina. No hicimos absolutamente nada de eso. Sí, la inflación está mal, pero tenemos que tener empleo y por supuesto producción, industria, son cosas que tenemos que tener.