En respuesta, Irán lanzó misiles contra Israel en varias oleadas de ataques que, según el ejército israelí, incluyeron cerca de 30 misiles balísticos. Durante la noche del domingo, se activaron las alertas en Tel Aviv y se escucharon explosiones de misiles interceptados en toda la ciudad.
Presionado por sus aliados políticos y por los partidos de la oposición, el primer ministro Benjamin Netanyahu respondió a los ataques iraníes a pesar de las advertencias iniciales de Trump para que se abstuviera. En las últimas semanas, las tensiones entre ambos mandatarios se han agudizado debido a sus discrepancias sobre la conducción de la guerra.
El ejército israelí lanzó ataques contra varias ciudades iraníes, entre ellas Teherán, y apuntó contra sistemas de defensa y un complejo petroquímico.
A primera hora del lunes, Trump publicó un mensaje en su red social Truth Social, en el que afirmaba: "Israel e Irán deben dejar de disparar de inmediato". Posteriormente, añadió que ambas partes buscaban un alto el fuego inmediato. "Las negociaciones finales sobre la paz están en marcha, a menos que la ignorancia o la estupidez se interpongan en el camino", escribió.
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Poco después, el cuartel general militar de Irán anunció "el cese de la operación" tras afirmar que había infligido una "respuesta contundente" a Israel. No obstante, según difundieron los medios estatales iraníes, el mando de las Fuerzas Armadas advirtió que, "si continúan los actos de agresión y hostilidad, incluido en el sur de Líbano, se adoptarán medidas mucho más severas y contundentes que las anteriores".
El ataque a Beirut
La ofensiva de Teherán se produjo tras sus propias advertencias de golpear objetivos israelíes y bases estadounidenses en Medio Oriente, luego de que Tel Aviv bombardeara la capital libanesa. Esta incursión rompió la línea roja impuesta por Irán, que había exigido el fin de las operaciones en el Líbano como condición en sus negociaciones con Washington, y marcó el primer ataque israelí contra Beirut desde la tregua anunciada por Estados Unidos la semana pasada. Bajo ese acuerdo, Israel se había comprometido a no atacar la capital siempre que Hezbolá cesara el fuego contra su territorio.
El detonante del domingo ocurrió luego de que el ejército israelí reportara la interceptación de cohetes lanzados por Hezbolá hacia el norte de su país. Netanyahu ordenó un bombardeo contra un presunto cuartel general del grupo chiita en el suburbio de Dahiyeh, un bastión de la milicia en el sur de Beirut. Según las autoridades libanesas, la operación dejó un saldo de dos muertos y 20 heridos.
Ataque de Israel en El Libano. AFP
Una tregua cada vez más fragil
Los ataques se produjeron en un momento delicado para los esfuerzos diplomáticos con vistas a poner fin al conflicto, en los que participa Pakistán como mediador. El presidente iraní, Masud Pezeshkian, declaró tras el anuncio del cese de los ataques contra Israel que su país no había "abandonado ni el campo de batalla ni la mesa de negociaciones".
Previamente, el portavoz de la cancillería iraní, Esmail Baqai, había afirmado el lunes por la mañana que las consultas diplomáticas seguían en marcha, pero que el proceso podría verse "afectado" por la escalada.
En febrero, Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra Irán con el objetivo de desmantelar por completo su capacidad de fabricar armas nucleares. Teherán respondió con oleadas de misiles balísticos y drones dirigidos contra Israel y contra aliados de Washington en el Golfo Pérsico. Desde entonces, las operaciones militares permanecen oficialmente en pausa bajo el alto el fuego que entró en vigor el 7 de abril y que fue prorrogado, aunque su continuidad se percibe frágil.
Donald Trump junto a el primer misnistro de Israeli Benjamin Netanyahu. AFP
El conflicto en Medio Oriente mantiene repercusiones globales. Washington sostiene un bloqueo naval sobre los puertos iraníes para golpear su economía y limitar los recursos con que financia la guerra. En respuesta, Teherán mantiene cerrado el estrecho de Ormuz, la ruta marítima por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo que abastece al mercado mundial.
La tregua, cada vez más frágil, se sostiene mientras el presidente Donald Trump busca cerrar un acuerdo definitivo con los negociadores iraníes para poner fin a la guerra. Sin embargo, las conversaciones siguen empantanadas y no han producido un pacto concreto, pese a las reiteradas declaraciones del mandatario estadounidense asegurando que el desenlace está próximo.
Las negociaciones
Washington ha mantenido como punto central de la negociación que Irán renuncie por completo a la idea de desarrollar armas nucleares y acepte entregar sus reservas de uranio enriquecido. Entre las opciones discutidas figura diluir una parte del uranio enriquecido y transferir el resto a un tercer país, posiblemente Rusia. El acuerdo también contemplaría una apertura gradual del estrecho de Ormuz, en la medida en que Estados Unidos desbloquee los puertos iraníes.
Al mismo tiempo, Washington flexibilizaría las sanciones económicas para permitir que Irán venda petróleo y se abriría un plazo para negociar la liberación de los fondos congelados que Teherán mantiene en el exterior.
Aunque las negociaciones de paz parecen estancadas, Pakistán, que actúa como mediador, prosigue sus esfuerzos.
Manifestación pro Iraní y Hezbolá en Irán. AP
Según la televisión estatal, el ministro del Interior paquistaní, Mohsen Naqvi, visitó de nuevo Teherán y entregó una "carta especial" dirigida al líder supremo Mojtaba Jamenei, que contiene "un mensaje muy importante", según indicó sin revelar su contenido.
Por su parte, el portavoz de la cancillería iraní, Esmail Baqai, calificó el proceso de negociaciones de "engorroso" y criticó duramente en una entrevista con la CNN los "cambios de postura" y los "comentarios contradictorios" de la administración estadounidense.
Presión interna
El presidente Donald Trump enfrenta una creciente presión política de cara a las elecciones de mitad de mandato de noviembre, mientras los hogares lidian con el aumento de los costos. Los precios al consumidor se elevaron 0,6% en abril con lo que acumulan en doce meses un salto de 3,8%, el más alto desde mayo de 2023 cuando la invasión de Rusia a Ucrania desestabilizó el tablero energético.
Las cifras de la Oficina de Estadísticas Laborales revelan que el incremento estuvo impulsado en gran medida por los precios de los combustibles, cuyo encarecimiento intensifica la preocupación por una aceleración mayor de la inflación a medida que su impacto se expande al resto de la economía.
El último sondeo nacional llevado adelante por el Pew Research Center, prestigioso centro de investigación que realiza encuestas de opinión pública y análisis de datos, reveló que la confianza de los estadounidenses en general en la gestión de Trump sufre un retroceso estructural. El índice de aprobación del presidente está en el 34%, la cifra más baja en lo que va de su segundo mandato.
El informe sostiene que la desconfianza no viene solo por el manejo de la economía, sino que cuestionan la personalidad y capacidades del mandatario.