“De ninguna manera podemos estar conformes, cuando Correa y los imputados continúan en libertad gozando de nuestro patrimonio”, afirma Tomás. Lamenta que la causa haya estado “mucho tiempo paralizada a pesar de la gravedad de los hechos” y que “recién se movilizó” en enero pasado cuando el extitular de GBU fue citado a audiencia en la que se tomaron medidas cautelares como la prohibición de salir del país y el embargo genérico por US$ 30 millones de sus bienes para mantenerlo sujeto al proceso.
El 23 de junio pasado la jueza de Crimen Organizado Diovanet Olivera prorrogó las medidas vigentes para Correa hasta el 22 de diciembre.
Mientras tanto, avanza la investigación judicial que lo indaga por apropiación indebida, estafa y lavado. Desde la Fiscalía de Delitos Económicos de 3er Turno afirman a El Observador que la investigación nunca estuvo paralizada. Agregan que en los últimos meses se conformó un grupo interdisciplinario para profundizar la investigación integrado por la Secretaría Antilavado, DGI, la Superintendencia de Instituciones Financieras del BCU, BPS, la Policía y el Ministerio de Ganadería, debido a que una parte del dinero se invirtió en forestación, según los documentos.
En esta etapa la investigación está centrada en el contador Correa, aunque también figuran como indagados el curador de María Luisa Gianoli ante el juzgado de familia y su asesora, el abogado José Luis Zabaleta y la contadora Luján Caffaso. Zabaleta admitió que cobró US$ 10.000 mensuales y otros US$ 6.000 la contadora Cafasso, honorarios que fijó él mismo, sin haber obtenido autorización del juez de familia de la curatela y sin haberle informado a la sede.
Asimismo el hijo de Correa, Gonzalo Correa, aparece vinculado a una tercera empresa y figura como el responsable de realizar movimientos con el dinero de Gianoli. En un escrito que la familia Gatica Gianoli presentó a la fiscalía piden que se lo indague, junto a Marco Manfrini, Cristina Lestido Reyes de Kack, socia de Correa en GBU, y su marido el contador Julio Kack Sturza, quien era oficial de cumplimiento en GBU.
La fiscalía también cuenta con un listado de padrones de bienes de Correa para trabar embargos, que le fueron proporcionados por el Banco Central.
En la investigación penal se considera como víctima de la estafa a la única hermana de Gianoli que vive, Beatriz Gianoli, representada por los abogados Gonzalo Fernández y Marcelo Domínguez, mientras que los sobrinos que viven en Argentina -asesorados por los abogados Pablo Correa, Marcelo Guadalupe y Juan Fagúndez- son considerados denunciantes pero no víctimas, lo que los coloca en otro rol, sin posibilidad de coadyuvar con la investigación, si bien sus abogados pueden estar presentes en las audiencias.
Los Gatica Gianoli cuestionan que los auxiliares de la justicia –Zabaleta y Caffaso- han actuado “con absoluta intención dolosa” y todavía no se hayan tomado medidas contra ellos.
La Fiscalía de Delitos Económicos comenzó a investigar el caso luego de que recibiera tres denuncias al descubrirse las maniobras de Correa: una del Banco Central, otra de la Justicia de familia que tramitaba la herencia, y la tercera de los sobrinos. Concretamente se destapó que el dinero proveniente de la venta de una de las empresas de la familia Gianoli, Banmédica (clínicas en Chile y Ecuador), que se concretó en 2018, había sido invertido por Correa, luego de que Zabaleta le diera participación en el caso. La maniobra, recién descubierta en 2024, es investigada desde comienzos de 2025.
-¿Cómo descubrieron la maniobra? ¿Tenían referencias de Zabaleta? ¿Habían oído hablar del contador Correa y de GBU?
-Felipe Gatica: Obviamente ignorábamos la existencia de esas inversiones irregulares. Nuestros abogados de Uruguay y de Argentina, se fueron a entrevistar con los administradores y con Correa, reunión que se realizó en la sociedad de Bolsa GBU, para que nos rindieran cuenta sobre la totalidad de las inversiones y se negaron a darla, diciendo que únicamente le iban a dar la información al tribunal. Allí comenzaron nuestras sospechas, que se cristalizaron en la realidad con la rendición de cuentas presentada por el administrador Zabaleta, a quien no conocíamos ni teníamos ninguna referencia. Zabaleta (perito del Poder Judicial) fue designado por el tribunal sin propuesta de ninguna estirpe. Después vimos que Correa aparece designado por Zabaleta. Tampoco habíamos oído hablar de él. Hasta ese momento se veía una inversión que integraba supuestamente la totalidad del patrimonio de María Luisa, pero no había detalles, siempre creíamos que el cien por ciento del patrimonio de nuestra tía lo tenía el juez bajo su custodia a través de la administración que había designado.
La información del BCU, aportada a la fiscalía, evidencia una maniobra complejísima para “licuar” los US$ 33 millones. Por un lado, el BCU constató que los estados de cuenta de la sociedad de Gianoli (Gorriti S.A) no reflejaban la verdadera situación de las inversiones realizadas, ya que incluían instrumentos financieros que no habían sido comprados para Gorriti S.A. sino para otros clientes, incluían instrumentos que no habían sido adquiridos para ningún cliente de GBU así como instrumentos que a la fecha de emisión del estado de cuenta estaban vencidos, o sea que no existían.
De esos US$ 33 millones, US$ 21.500.000 fueron distribuidos en varias cuentas, a nombre del propio Correa y de la accionista de GBU Lestido, por unos casi U$S 3 millones y a más de 100 cuentas distintas. Se constató que gran parte de estos movimientos fueron realizados por Gonzalo Correa.
Pero la cifra reclamada llega a los US$ 40 millones porque luego descubrieron que había otros US$ 6 o 7 millones que correspondían a Whar Plot Corp, una sociedad panameña cuyas acciones eran en un 100% de María Luisa Gianoli y que según la liquidación que hizo Zabaleta al morir ella, estaban depositados en la cuenta de GBU.
Según explican los sobrinos la venta de las acciones de Banmedica fue por un valor aproximado a los US$ 40 millones, valor que varía dependiendo de la cotización pública que tengan esas acciones.
María Luisa Gianoli con Pedro Gatica Gianoli y otro primo (foto cedida por la familia Gatica Gianoli)
Por eso le reclaman a la Fiscalía que agilice los procesos. “Cuanto más tiempo pase, más difícil será pesquisar los fondos y traerlos al acervo. En los tiempos que vivimos y con las herramientas tecnológicas y de investigación de hoy, no es posible que se demore tanto y no tengamos restituidos los fondos en las cuentas de María Luisa Gianoli y todos sus bienes en custodia”, afirma Tomás.
La familia también pide que se realice una auditoría de todo lo actuado por el excurador Zabaleta, y de lo hecho anteriormente por Elina Gianoli, hermana de María Luisa que fue la anterior curadora.
El trasfondo del caso: la herencia de US$ 90 millones, Elina Gianoli y el Opus Dei
El patrimonio de María Luisa Gianoli fue estimado por los abogados de las distintas estirpes que reclaman la herencia en unos US$ 90 millones. Ese monto surge del inventario judicial realizado en base al precio de las acciones que tenía en las distintas sociedades y varía de acuerdo al valor que han ido teniendo esos títulos según la época.
Si bien la familia Gianoli tenía en Chile un patrimonio que por el año 2004 el diario La Tercera había informado que superaba los US$ 140 millones, y se asociaron a prestigiosos hombres de negocios del país trasandino, siempre mantuvieron un perfil muy bajo.
El imperio económico que construyeron los hermanos Antonio y Cirilo Gianoli, uruguayos que habían llegado a Chile desde Carmelo, se inició en 1919 cuando se asociaron con George Mustakis creando la Sociedad Gianoli Mustakis y Cia, dedicada a la producción y exportación de productos agropecuarios. Luego fueron incorporando otros rubros como el metalúrgico y ferroaleaciones y participaron activamente en la Fundación de la Cámara de Comercio de Valparaíso. Los Gianoli incursionaron también en desarrollos inmobiliarios, clínicas médicas y fundaron el Banco de Crédito de Inversiones (BCI).
Asimismo, la familia estuvo desde la década de 1950 ligada al Opus Dei, ya que fue una de las primeras que se relacionó con la institución católica de origen español que llegó a América del Sur en esa época.
Al enviudar María Elina Gainza se trasladó a vivir a Uruguay, su país natal, con sus cinco hijos. Dos de ellos no tuvieron descendencia: María Luisa, fue declarada incapaz en 2010 por la justicia de familia y murió en abril de 2024 y Elina, murió en noviembre de 2022 en Argentina, fue numeraria del Opus Dei y había sido la curadora de María Luisa por ocho años, antes de Zabaleta.
Elina dejó sus bienes al Opus Dei por testamento que labró en vida pero en el caso de María Luisa, sus sobrinos consideran que al no haber tenido hijos, les corresponde a ellos la herencia. En ese marco han entablado juicios contra Elina y contra asociaciones que representan al Opus Dei y aseguran que su tía, mientras fue curadora de María Luisa donó y "vendió a precio vil” parte de la fortuna a esa institución.
Carmen, la madre de los Gatica Gianoli, fue trasladada a vivir a Argentina y allí tuvo doce hijos (incluido mellizos y uno que falleció). Los hermanos sostienen que su madre fue apartada de los bienes que le correspondían y eso llevó a su familia a vivir al borde de la pobreza pese a tener una fortuna.
La historia de esta familia fue contada en el libro Te Serviré, de la periodista argentina Paula Bistagnino, que realizó una investigación sobre el caso en la que pone el foco en el vínculo de la familia con el Opus Dei.
Cuando se le consulta a los Gatica Gianoli por qué su madre fue apartada de los bienes de la familia, Felipe responde: “A quienes habría que preguntarle es a la familia de mi madre, que distribuyeron toda la riqueza que hoy tienen, dejándola a ella en la más extrema pobreza”. Tomás cuenta que en el periodo en el que sus tíos tomaron las decisiones del destino de las inversiones de las empresas, su madre estaba enferma y “la dejaban de lado”.
Agrega que su madre “padecía una capacidad disminuida y era tratada por un médico psiquiatra del Opus Dei”. “Por cuestiones familiares mi madre fue obligada a radicarse en la Argentina, casi como una obligación impuesta por el Opus Dei, organización a la que pertenecía mi madre y toda su familia, padres, hermanos, tíos, no solamente pertenecían, sino que colaboraban económicamente con ella”.
En ese contexto recuerda que la abuela Gianoli los invitaba todos los veranos a pasar un mes entero en Punta del Este a los once hermanos. “Ibamos con todo pago, y ocurrió todos los años hasta que mi madre murió (en 1985). En esos momentos también veíamos el mal trato de todos a nuestra madre, en reuniones esporádicas donde no nos permitían entrar ni estar cerca, por lo que mi madre decía siempre que la plata enferma, y a ella la enfermaban sus hermanos”, recuerda Felipe.
Felipe Gatica e hijos con María Luisa Gianoli, su madrina, en la playa mansa de Punta del Este (foto cedida por la familia Gatica)
Unos años después de morir su madre, en 1989, les entregaron “en supuesta herencia un cheque a cada Gatica por importe de U$S 35.000 sin conocer el origen ni el motivo”, agrega Tomás aunque apunta que fue decisión de su único tío varón, Sergio Gianoli. Señala que una de sus hermanas, María del Rosario, por ser menor (la más chica) no pudo firmar ni recibir el cheque y se lo entregaron a otro hermano en su nombre.
Esas diferencias que mantienen con sus tíos y primos llevó a que cada estirpe de los Gianoli compareciera en la causa con distintos abogados. “Claramente las otras estirpes fueron beneficiadas con la herencia que correspondía a nuestra madre, es evidente que tenemos diferentes posiciones y de ninguna manera podemos estar asociados a quienes fueron autores de la distribución que dejo ilícitamente afuera a mi madre de la misma”, señala Felipe.
De todos modos, Carmen asegura que dejan las puertas abiertas al diálogo con sus familiares con los que siempre mantuvieron “una relación muy estrecha y de amistad”. “Nosotros tenemos la vocación heredada de nuestra madre, de estar siempre abiertos a relacionarnos fraternalmente en la familia, tal como lo hacía ella, y resolver las diferencias a través del diálogo y la generosidad. Somos 11 hijos criados en pobreza material pero gran riqueza en valores”, agrega.
Además, ella dice que están abiertos a recibir a familiares o allegados al grupo familiar que quieran hacer aportes o descargos.
Con respecto a las diferencias con su tía Elina, Felipe afirma: “El reproche dirigido contra ella obedece a que dispuso a su antojo del patrimonio de María Luisa, y también el reproche lo fue contra el Opus Dei, pues durante el proceso de administración de Elina, ella dispuso gran cantidad de donaciones que salían del patrimonio de su administrada, obviamente ya declarada insana”.
“El Opus Dei a través de sus asociaciones civiles, que son la figura legal para actuar y administrar su patrimonio, lograron ser socios en las empresas y sociedades de mi familia”, afirma Tomás.
Tras la publicación del libro de Bistagnino, el Opus Dei en Argentina emitió un comunicado en el que afirmó que al morir María Luisa “no dejó ninguna disposición testamentaria” por lo que la institución no “recibió parte de su herencia: las afirmaciones de la periodista carecen de fundamento y son completamente falsas. De acuerdo con lo que establece la ley uruguaya, ante la ausencia de disposición testamentaria entendemos que los herederos legítimos serían sus familiares naturales”.
También amigas de Elina Gianoli lanzaron una campaña a través de redes sociales con entrevistas y testimonios en los que realzan las virtudes de la mujer que vivió toda su vida al servicio de la institución.
Tomás Gatica dice que es cierto que “a la muerte de María Luisa no dejó ninguna disposición testamentaria” pero asegura que efectivamente “existía un testamento a favor del Opus Dei que fue revocado con mucha posterioridad y eso no fue informado oportunamente al Tribunal”.
La fortuna de los Gianoli estaba distribuida en distintas sociedades, entre ellas Gorriti SA, de la que María Luisa era propietaria (ver organigrama). Sin embargo, hay otras que los sobrinos piden se investiguen “ya que la justicia debe actuar como garante y custodio del patrimonio del incapaz, asegurando su conservación y correcta administración mediante control judicial”, indicaron en un escrito judicial.
Entre ellas los Gatica mencionan la Sociedad Inmobiliaria Los Lingues S.A. Afirman que de esta “sociedad madre se nutrieron los patrimonios de otros interesados, que siguen hoy pretendiendo tomar más participación y no son capaces de renunciar”, dice en relación a otras estirpes de la familia.
Mientras en el ámbito penal la causa se encuentra focalizada en GBU y Correa y se espera en las próximas semanas definiciones sobre su responsabilidad penal, en el ámbito de la familia, donde se tramita la sucesión, corren varios juicios civiles que seguirán teniendo a la familia Gianoli como protagonistas de esta historia con ribetes cinematográficos.