Uruguay destacó el valor de la cooperación internacional en la Cumbre Iberoamericana.
En este contexto multilateral, el canciller uruguayo, Mario Lubetkin, quien representó al presidente Yamandú Orsi en la Cumbre Iberoamericana de Madrid, destacó que "en un mundo en que sobran las divisiones y faltan los consensos, la comunidad iberoamericana es un ejemplo de que cuando somos capaces de reconocer que aquello que nos une es más importante que aquello que nos separa, la cooperación efectiva entre las naciones es posible y es la mejor manera de enfrentar los retos globales".
Además, el canciller uruguayo centró parte de su exposición en ratificar con firmeza el respaldo inquebrantable de Uruguay al reclamo histórico de soberanía de la República Argentina sobre las Islas Malvinas frente al Reino Unido, destacando que "la defensa de los derechos soberanos legítimos de Argentina es un pilar inalterable de la diplomacia regional y de la hermandad latinoamericana".
"Los desafíos tecnológicos, económicos, sociales y ambientales avanzan a una velocidad que exige respuestas colectivas, pragmáticas y oportunas. La inteligencia artificial está transformando nuestras economías y nuestras sociedades", detalló el canciller Lubetkin.
El funcionario uruguayo también señaló la importancia del "cambio climático, las desigualdades, las transformaciones demográficas, los temas de la seguridad, entre otros, plantean desafíos que ningún país puede enfrentarlo solo. Frente a esta realidad necesitamos una Iberoamérica capaz de producir resultados".
El elogio a la tarea de Enrique Iglesias
El canciller Lubetkin le dio un espacio en su discurso Enrique Iglesias. "En esta construcción colectiva, Uruguay recuerda con especial orgullo el aporte de nuestro ex canciller Enrique Iglesias, primer secretario general iberoamericano, quien contribuyó a consolidar la institucionalidad de nuestra comunidad, de esta comunidad. Su trayectoria y su permanente vocación de diálogo y búsqueda de consensos nos recuerda que Iberoamérica se fortalece cuando somos capaces de construir acuerdos a partir de nuestras diferencias".
Tomando como eje central la exposición del ministro de Relaciones Exteriores de Uruguay, Mario Lubetkin, el plenario de la cumbre escuchó una defensa explícita de la causa argentina.
Lubetkin enfatizó que el diferendo por las Islas Malvinas atraviesa una etapa crucial y reiteró que la posición de su país se mantiene inquebrantable: "Uruguay ratifica su más firme y tradicional respaldo al legítimo reclamo de la República Argentina en la cuestión de las Islas Malvinas", sostuvo el canciller durante su intervención.
Asimismo, la autoridad uruguaya señaló de forma indirecta que la integración regional debe trascender los aspectos comerciales o tecnológicos para erigirse como un bloque sólido en la defensa de los consensos territoriales históricos del continente.
Según las palabras del funcionario,"la voz de América Latina debe unirse con absoluta claridad cuando se trata de respaldar los derechos soberanos de los países hermanos frente a enclaves coloniales que persisten en el siglo XXI", reafirmando así el compromiso geopolítico de Montevideo con la causa argentina en los foros internacionales.
Tensiones políticas y discursos cruzados en el plenario madrileño
Más allá del consenso alcanzado en materia de cooperación e integración, la cumbre ha estado marcada por los fuertes contrastes políticos entre las delegaciones asistentes.
Durante la jornada, el presidente de Argentina, Javier Milei, protagonizó una dura intervención en la que criticó con dureza al socialismo y al fascismo, recordando los postulados del diplomático español Salvador de Madariaga sobre la concentración del poder y la dependencia económica.
La llegada de Milei al encuentro estuvo precedida por la frialdad en el saludo protocolario con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez.
Posteriormente, en su turno de palabra, el jefe del Ejecutivo español hizo un llamamiento urgente a la unidad iberoamericana frente al unilateralismo, en sintonía con la llamada a la armonía institucional formulada por el rey Felipe VI durante su cena de gala en el Palacio Real, donde recordó que los vínculos transatlánticos siguen siendo un pilar fundamental para los cerca de 700 millones de ciudadanos de la comunidad.
El Rey de España Felipe VI, el presidente de Argentina, Javier Milei, el presidente del Gobierno Pedro Sánchez, y el secretario General Iberoamericano, Andrés Allamand, durante la sesión plenaria de la XXX Cumbre Iberoamericana, celebrada este jueves en la Galería de las Colecciones Reales en Madrid.
El contexto general de la XXX Cumbre Iberoamericana en Madrid
La cita regional arrancó oficialmente con la ceremonia inaugural presidida por el rey Felipe VI y los discursos de apertura del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ante delegaciones de 22 países enfocadas en debatir materias prioritarias como la cooperación ante desastres naturales y el alcance de la inteligencia artificial.
No obstante, el evento se desarrolla en un clima fuertemente marcado por notables ausencias de líderes de primer nivel, destacando la no participación de figuras clave de Latinoamérica como el brasileño Lula da Silva, la mexicana Claudia Sheinbaum y la venezolana Delcy Rodríguez.
Frente a este escenario de tensiones y ausencias institucionales, el secretario general iberoamericano, Andrés Allamand, defendió el balance de dos años de trabajo conjunto, asegurando ante el plenario en la Galería de las Colecciones Reales que los objetivos trazados "se han cumplido".
Los reyes de España Felipe y Letizia , el presidente del Gobierno Pedro Sánchez (2i) y el secretario General Iberoamericano, Andrés Allamand (i) en la inauguración oficial de la XXX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, este miércoles en Madrid.- EFE.
Allamand subrayó que la comunidad ha aprobado medidas tangibles de gran calado —como la Alianza para la Inteligencia Artificial, la Red de Respuesta a los Desastres Naturales, la Carta de Movilidad Académica y el Acuerdo para un Sistema de Cuidados—, consolidándose además con la incorporación de nuevos observadores asociados como la India, Turquía, Angola y la Asociación de Estados del Caribe.