16 de abril de 2026 10:12 hs

El tejido productivo es alérgico a la inestabilidad política e institucional y, pese a los esfuerzos de la Generalitat que preside Salvador Illa para estabilizar la Cataluña posterior al procés y normalizar el clima político y empresarial, la segunda mayor economía regional de España no logra disipar la desconfianza y la inseguridad que generó en las compañías el órdago separatista del 1-O de 2017. Un proceso que dio lugar a una estampida empresarial sin precedentes que, aunque amortiguada a partir de 2019, no ha cesado desde entonces.

Año tras año y trimestre a trimestre, siguen siendo más las sociedades que abandonan la región que las que apuestan por ella. Y el arranque de 2026 no ha sido una excepción. En el primer trimestre de este año, solo 189 empresas llegaron a Cataluña, mientras que 250 decidieron mudar su domicilio social a otra comunidad, lo que arroja un saldo neto negativo de 61 compañías, según datos publicados ayer por el Colegio de Registradores, que recogen los traslados ya inscritos en el Registro Mercantil de destino.

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De nuevo, Cataluña lidera la pérdida de músculo empresarial entre regiones tras haber registrado un balance negativo de 109 en el conjunto de 2025 y más pérdidas en este trimestre que en igual periodo de ese año, cuando se anotó un saldo en rojo de 49 sociedades, lo que evidencia la dificultad de lograr la ansiada estabilización y frenar una hemorragia que, con más o menos intensidad, se prolonga desde hace más de una década. Una deriva que está en el germen de que Cataluña fuera destronada por Madrid a partir de 2017 como primera economía regional, brecha que desde entonces se ha ido consolidando en favor de esta última. Precisamente, Madrid, que en 2025 registró saldo neto negativo por primera vez en al menos diez años (perdió 65 empresas, según los datos de los Registradores), ha vuelto a los números verdes en el inicio de 2026.

1.406 traslados hasta marzo

Entre enero y marzo, periodo en el que 1.406 empresas trasladaron su sede de una comunidad a otra, 466 compañías mudaron su domicilio a Madrid, mientras que 411 hicieron las maletas con rumbo a otras CCAA, arrojando un cómputo favorable de 55 sociedades. La región compensa así en gran medida la pérdida sufrida el año pasado. El giro se produjo después de que el Tribunal Constitucional avalara, a finales de 2023, el impuesto a las fortunas del Gobierno, desestimando los recursos de Madrid y de otras autonomías, y de que, en consecuencia, el ejecutivo autonómico optase por reactivar Patrimonio para evitar que esos ingresos fueran a las arcas estatales en lugar de a las regionales.

Tanto en el caso de Madrid como en el de Cataluña, habrá que esperar a los datos de próximos trimestres para calibrar cómo evolucionan sus tendencias, pero de momento las aguas han vuelto a los cauces de años anteriores. Esto es, Madrid vuelve a liderar la ganancia de tejido productivo respecto al conjunto de las CCAA y Cataluña a encabezar las fugas, a pesar del lento goteo de grandes compañías que han ido devolviendo su sede a la región, como CriteriaCaixa, Fundación La Caixa, Banco Sabadell, Cementos Molins o la matriz de grupo Agbar.

De las 250 empresas que salieron de Cataluña hasta marzo, 108 eligieron Madrid como destino (el 43% del total), mientras que 32 se mudaron a la Comunidad Valenciana y otras 29 a Andalucía. En el caso de Madrid, de las 411 que decidieron marcharse, 87 recalaron en Cataluña (el 21%), 73 en Andalucía y 52 en la Comunidad Valenciana.

Después de Madrid, los mayores saldos positivos fueron los registrados por País Vasco y Baleares, que reforzaron sus tejidos empresariales con 20 y 17 nuevas compañías. En el caso vasco, aunque el balance actual es positivo y también lo fue en el conjunto de 2025, con 15 empresas más, su trayectoria fue negativa en los cuatro años anteriores, con balances en rojo entre 2021 y 2024, ejercicio este último en el que perdió 35 compañías. Unos datos en los que subyace la desconfianza de empresas e inversores hacia el creciente auge del soberanismo en la región, donde Bildu pisa los talones al PNV.

Junto a Cataluña, aunque a bastante distancia, fue Castilla-La Mancha la segunda región que más fibra empresarial perdió, con un balance neto negativo de 35 compañías; seguida de Murcia, con 27 empresas menos.

FUENTE: RIPE-EXPANSIÓN

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