17 de abril de 2026 11:31 hs

España sigue perdiendo atractivo como destino para la inversión extranjera, según los grandes ejecutivos internacionales, como resultado de su elevado nivel de deuda pública, la persistente tasa de desempleo y los blindajes establecidos por el Gobierno de Pedro Sánchez para proteger sectores considerados estratégicos ante las adquisiciones foráneas.

Como resultado de estos factores, España ha caído del puesto undécimo al decimoquinto en el último ránking global del índice de confianza para la inversión extranjera que elabora cada año la consultora estadounidense Kearney.

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Los datos de este año son el resultado de una encuesta entre más de 500 altos directivos, efectuada en enero de 2026. Por tanto, no reflejan todavía el impacto de la guerra de Irán ni la subida de precios del petróleo, aunque los sondeados ya advertían a principios de año de la creciente tensión geopolítica.

La fuerte caída de España prosigue una tendencia descendente en la clasificación que comenzó en 2023, cuando ocupaba el octavo lugar entre los mercados más atractivos para la inversión extranjera directa. Es decir, ha perdido siete puestos en tres años.

Control prorrogado

Según el informe que recoge los resultados de la nueva encuesta, entre los factores que "condicionan" el interés por España figuran "el elevado nivel de deuda pública -que alcanzó el 103% del PIB a finales de 2025- y de desempleo estructural -el más alto de la Unión Europea-". Otro elemento de preocupación es "la prórroga hasta finales de 2026 del mecanismo de control de inversiones extranjeras en sectores estratégicos, que introduce mayores exigencias regulatorias".

Gracias a este escudo anti-opas extranjeras, por el que las principales adquisiciones foráneas deben recibir autorización previa, el Gobierno vetó la compra de Talgo por una empresa húngara y condicionó la entrada de Saudi Telecom en Telefónica.

Ese blindaje es permanente para inversores de fuera de la UE, y se ha extendido hasta final de este año para los europeos. "Esta extensión -explica Kearney- requiere autorización previa para inversiones en sectores estratégicos, incluyendo tecnología e infraestructuras críticas para proteger el interés nacional, demostrando un compromiso con la seguridad económica, pero añadiendo otra capa de requisitos gubernamentales".

En el terreno del desempleo, Kearney admite que la tasa de desempleo ha descendido en España, pero se mantiene como la más elevada de la Unión Europea.

Los datos oficiales ya reflejan ese menor atractivo del país. Como publicó EXPANSIÓN el 21 de marzo, el volumen de inversión extranjera directa en España descendió un 22% en 2025, situándose en 30.764 millones de euros, según las estadísticas de la secretaría de Estado de Comercio.

En el lado positivo, los ejecutivos ven como sectores más atractivos en España las energías renovables y el transporte de mercancías. "El transporte eficiente y las renovables son áreas atractivas de inversión en España, ya que el mercado se sitúa al frente de la transición energética europea. España también se ha beneficiado de un flujo significativo de inversión extranjera directa en transporte de mercancías, más del doble que en otras grandes economías europeas".

Como principales razones para invertir en España, los tres factores más citados por los directivos son la calidad de las infraestructuras, la trayectoria de crecimiento económico y el talento de los trabajadores. Cada uno de esos tres factores es citado por un 27% de los entrevistados entre sus principales motivaciones para asignar capital al mercado español.

Liderazgo de EEUU

En la tabla de Kearney, España se ve superada este año por Singapur, Arabia Saudí, Corea del Sur y Suiza. Otro país que cae con fuerza en el ránking es Italia, al pasar del octavo al decimotercer lugar. Estados Unidos mantiene el liderazgo, pese a las inciertas políticas del presidente Donald Trump. "Los inversores siguen citando el liderazgo tecnológico y la resiliencia económica de Estados Unidos como razones clave para invertir, aunque el optimismo neto sobre las perspectivas económicas del mercado a tres años vista ha caído 17 puntos en comparación con el año pasado". Por detrás de Estados Unidos se sitúan Canadá, Japón y China.

Según el resumen de la encuesta, "Canadá ocupa el segundo puesto por cuarto año consecutivo, destacando como puntos fuertes su reserva de recursos naturales, sus sólidos fundamentos económicos y sus crecientes capacidades tecnológicas. Japón asciende al tercer lugar, respaldado por su ecosistema de innovación y sus incentivos a la inversión, mientras que China se sitúa en cuarta posición, reflejando el tamaño de su mercado interno y sus avances tecnológicos".

Entre los 25 países de la tabla, hay diez asiáticos. "Por primera vez en más de una década, Asia lidera la mayor cuota de mercados presentes en el índice. Este cambio pone de relieve el peso de la región en la economía global y el creciente interés de los inversores por los mercados que combinan capacidad tecnológica, potencial de crecimiento económico y relevancia geopolítica", explica la encuesta.

Pese a las incertidumbres, un 88% de los ejecutivos prevé aumentar la inversión en el extranjero durante los próximos tres años, "lo que indica una confianza sostenida en las oportunidades globales a largo plazo, aunque la reciente escalada del conflicto en Oriente Medio añade una capa de incertidumbre al entorno de inversión global", afirma la consultora.

Entre las principales amenazas para el entorno inversor, un 36% de los ejecutivos encuestados cita las tensiones geopolíticas.

"Los inversores siguen creyendo en el valor de la inversión extranjera directa, pero están reajustando su forma de tomar decisiones en un entorno operativo más turbulento. El capital sigue fluyendo, pero las empresas se están volviendo más selectivas a la hora de decidir dónde invertir, ya que sopesan las capacidades tecnológicas, los riesgos geopolíticos y la creciente influencia de la política industrial", afirma Erik R. Peterson, socio y director general del Global Business Policy Council de Kearney y coautor del informe.

Políticas industriales

Otro elemento clave que afecta cada vez más a las decisiones de inversión es la política industrial de cada país y sus planes de desarrollo de infraestructuras, aunque el 90% de los directivos advierte que la complejidad regulatoria que deriva de ese intervencionismo puede crear riesgos para los negocios.

Terry Toland, director del Global Policy Council de Kearney y coautor del informe, explica que "la política industrial está reconfigurando el panorama de la inversión global y se está convirtiendo en un factor clave en la toma de decisiones sobre la inversión extranjera directa. Los inversores están sopesando las oportunidades creadas por las subvenciones y otros incentivos políticos con la complejidad de las políticas industriales contrapuestas en los distintos mercados".

FUENTE: RIPE-EXPANSIÓN

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