No es la típica historia de Silicon Valley.
Corea del Sur, 1983. El gobierno presiona a sus grandes conglomerados para incursionar en industrias estratégicas de alta tecnología, como los semiconductores. “El arroz del futuro”, dicen.
SK Hynix es la gran proveedora de Nvidia. Su dueño, “Tony”, un magnate que es tendencia en redes por su divorcio, la creó en 2012 al sacar de la quiebra a una fabricante de chips. Parece condensar toda la ansiedad sobre una burbuja IA. Pero el negocio arde. Por qué el viernes subió casi 30%.
Corea del Sur, 1983. El gobierno presiona a sus grandes conglomerados para incursionar en industrias estratégicas de alta tecnología, como los semiconductores. “El arroz del futuro”, dicen.
Así es como la que terminaría convirtiéndose en SK Hynix nace en el corazón del grupo más inesperado: Hyundai. La corporación -con su foco en automóviles y astilleros- crea una nueva división a la que llama Hyundai Electronics Industries.
No pasa tanto tiempo y para 1999, llega el golpe demoledor de la crisis financiera asiática. Para ellos, claro, la crisis a secas. Otra vez, el gobierno. Seúl impone una megafusión forzada entre Hyundai y LG Semicon, otra gigante de los chips. Sólo queda como rival Samsung.
Dura poco. La nueva empresa estaba tapada de deudas y Hyundai la vende en 2001.
Quizás hoy se arrepienta. Exactamente 25 años después esa compañía problemática protagonizaría la mayor salida a bolsa de una empresa extranjera en Nueva York.
Pero ya estamos cerca. Nace entonces Hynix Semiconductor, que durante una década lucha para no caer en quiebra. Incluso llega a estar a punto de ser vendida a la que hoy es su gran competidora estadounidense, Micron Technology.
Y una vez más, en 2012, aparece un grupo que nada tiene que ver con la industria, el conglomerado de telecomunicaciones SK Group, el segundo más grande del país, y la rescata.
Detrás de la decisión estuvo la visión de Chey Tae-won, o “Tony”, como pide que lo llamen sus empleados, el dueño del grupo y uno de los empresarios más poderosos, excéntricos y mediáticos de Asia. Pero ya vamos a volver a Tony.
Ahora sí, un año más tarde, la rebautizada SK Hynix, hizo historia al introducir al mercado el primer chip de memoria de alto ancho de banda (HBM por sus siglas en inglés) del mundo. Traducido, es un chip que ofrece velocidades de transferencia de datos muchísimo más rápidas con un menor consumo de energía.
Este tipo de memoria resultó invaluable al combinarse con los procesadores de IA de Nvidia, que se convirtió en su principal cliente. Y de ese matrimonio feliz vino un auge extraordinario.
Hasta mediados de 2026, SK Hynix suministró cerca del 60%-70% de todas las memorias HBM que utiliza Nvidia. La surcoreana es el productor dominante de HBM, con aproximadamente el 51% del mercado global. Posee una ventaja considerable sobre Samsung Electronics, que tiene alrededor del 26%, y Micron Technology, con el 23%.
Los negocios crecen a un ritmo explosivo. Los resultados del segundo trimestre mostraron que los beneficios se multiplicaron por seis. Pero en la bolsa últimamente el castigo fue cruento. La acción viene de perder casi 30% en tres días. Aún así, en los últimos 12 meses, la maravilla surcoreana de los chips rinde 400%.
Es que SK Hynix parece haber amalgamado cada temor sobre el boom de la IA que hoy flota como una gran rumiación colectiva en el mundo inversor.
Pero el rebote del último viernes fue la señal. Subió como la espuma, cerca del límite del 30%. Un mercado, demasiado apalancado (endeudado para poder invertir), se estaba depurando. Este puede ser el principio de otro recorrido imperdible después de esta brusca corrección que empezó en junio.
El debut en Wall Street marcó un momento icónico. Lo es para cualquier empresa. Pero SK Hynix recaudó u$s 26.500 millones con un nivel de demanda que superó siete veces lo ofertado.
La surcoreana desplazó a la que hasta entonces había sido la mayor salida a bolsa de una empresa extranjera, el monstruo del comercio electrónico chino Alibaba, en 2014.
En junio, de todos modos, Elon Musk, con SpaceX, ya había pulverizado todos los récords al recaudar u$s 75.000 millones. Claro que con OpenIA y Anthropic listas para pisar Wall Street este año todo va a cambiar rápidamente.
El estreno bursátil de SK Hynix fue el 9 de julio cuando, de hecho, la corrección en la bolsa ya había comenzado, luego de que la acción tocara su máximo histórico el 22 de junio en el índice Kospi de Corea del Sur.
Así y todo, los números son extraordinarios. Como los de Nvidia en sus comienzos. Para el día del debut, la fabricante de chips había trepado 700% en los últimos 12 meses. Desde comienzos de 2025, el valor de su acción se había multiplicado por 13. Y desde 2023, el salto había sido de 1900%.
Y hablando de hitos, el 27 de mayo la surcoreana ya se había dado el gusto de entrar en el “club del billón de dólares” de capitalización bursátil. Curiosamente, fue justo un día después que su competidora de EE.UU., Micron.
Pero fue el 22 de junio, gracias al máximo histórico que alcanzó en la bolsa, que SK Hynix logró superar a Samsung Electronics en valor de mercado por primera vez en 26 años. Fue algo fugaz porque no sobrevivió a esa jornada. La valoración de SK Hynix llegó a u$s 1,35 billones, superando apenas la capitalización de Samsung.
Pero para entender la trascendencia del dato hay que pensar que Samsung tiene una historia que se remonta a 1938, cuando fue creada como una pequeña compañía que importaba y exportaba pescado seco, frutas y fideos. Recién en 1969 se formó la famosa división tecnológica.
Y no son países que se tomen la tradición a la ligera.
Chey Tae-won es uno de los empresarios más influyentes de Corea del Sur. Es nieto del fundador de SK Group, que hoy maneja, la segunda corporación más poderosa del país.
Anthony Chey, el nombre occidental del magnate, tuvo un rol decisivo en la compra de Hynix Electronics en 2012. “Tony”, como pide que le llamen en la empresa, tenía a toda la junta directiva en contra.
Chey avanzó igual. A través de SK Telecom (filial del grupo) compró 21,05% de Hynix por u$s 3.000 millones. Y quiso dejar claro que se jugaba por el proyecto. Asumió como co-CEO y presidente de la nueva SK Hynix.
Más allá de sus excentricidades, no se puede negar su visión de negocios. Mientras la competencia recortaba presupuesto, él inyectó liquidez. Fue una movida estratégica que hizo posible que SK Hynix fuera pionera en el desarrollo de nueva tecnología.
El resto es historia. Pero el cuento no es sólo anecdótico. Chey es un empresario que tiene algo que probar. Pasaron muchos años pero SK Hynix es su creación. La construyó contra el mundo.
Cuando hoy los inversores se asustan porque el balance muestra que la compañía gastó la friolera de u$s 31.000 millones en un trimestre porque sabe que la demanda está ahí y sigue creciendo, quizás haya que pensar en Chey. La clave está en el perfil del fundador de SK Hynix. En estos inicios y en su afilada visión de futuro.
Pero más allá del negocio, Tony se permite ciertas extravagancias. Es fan de las redes. Se lo puede seguir como “Papa Tony Bear”. Hoy es tendencia global aunque no tiene nada que ver con el desplome en la bolsa de su empresa de chips.
Acaba de protagonizar lo que los medios llamaron el “divorcio del siglo” en Corea del Sur. Una batalla judicial que arrancó hace más de una década y que terminó con un fallo que le ordenó pagar a su ex-esposa unos u$s 650 millones, desde una sentencia anterior de u$s 1.000 millones.
La historia que toda Asia siguió con frenesí esconde verdaderos tesoros. En 1988, Chey se casó con Roh Soh-yeong, la hija del entonces flamante presidente Roh Tae-woo, que gobernó Corea del Sur entre 1988 y 1993.
Pero en 2015 el empresario publicó una carta de tres páginas en un diario en la que anunció su intención de divorciarse. Y reconoció que tenía una familia paralela. Hasta citó a Tolstoi. Chey no tiene problemas en ventilar públicamente su vida. Ni en explayarse.
Ahí empezó la lucha por la división de los bienes del multimillonario, en esa guerra sucia y despiadada que son muchas veces los divorcios. El surcoreano acababa de duplicar su patrimonio y la ex le pidió la mitad.
Entonces, ¿por qué la empresa fue noticia por hundirse en bolsa?
Además, desde su máximo de fines de junio hasta el último jueves llegó a perder el 52% de su valor, lo que equivale a casi u$s 600.000 millones. Hasta ese momento había trepado 278% este año. También cayó por debajo de su precio de salida a Bolsa en Wall Street el 9 de julio.
Esta última ola de ventas fue precipitada por su balance pero como vemos, el desplome venía de más atrás. El mercado había quedado atrapado por el temor a que fuera demasiado.
El boom de la IA avanza muy rápido. Los fabricantes de chips no paran de invertir. SK Hynix, al igual que Samsung, está por construir una nueva fábrica en Corea del Sur para aumentar su capacidad de producción.
Aún así, no dan abasto. Hay una guerra de ofertas que disparó el precio de los chips. SK Hynix registró márgenes de más del 80%, un récord histórico, debido a la escasez endémica de memoria, que le permitió aumentar los precios a sus clientes.
Este año el titán surcoreano espera generar ganancias que superen a la de los últimos 27 años combinados. Todo este desarrollo vertiginoso se ve reflejado en las valuaciones bursátiles de las empresas y la ansiedad en torno a una posible burbuja es inevitable.
Ahora el viernes ocurrió algo inusual. La acción se disparó casi 30%. Y el índice de Seúl subió 18%, su mayor avance diario en toda su historia, después de haber perdido 17% en los tres días anteriores. Huele como algo más que un rebote.
Y efectivamente, el mercado empezó a reducir su nivel de endeudamiento. Estaba, como se dice en la jerga, muy apalancado. A veces, los inversores toman deuda para poder comprar acciones. A veces, demasiada. Es una buena señal. Puede despejar la pista para una recuperación después de este bajón.
También es cierto que los inversores tuvieron tiempo para digerir los números del balance. La surcoreana informó que tiene contratos plurianuales ya firmados con al menos 10 clientes y está en conversaciones con otros.
La memoria es algo que las grandes tecnológicas ya buscan asegurarse con años de anticipación. Es un dato que debería disipar los temores sobre un gasto desmesurado.
Ahora, aterrizando al mundo del inversor retail, no cualquiera aguanta una locura como la de esta semana sin parpadear y vender. Habría que seguirlo a Tony y preguntarle cómo se hace.