La vicepresidenta y ministra de Trabajo escenificó el acuerdo con los secretarios generales de UGT y CCOO en un acto de firma celebrado en el ministerio. Una foto en la que, de nuevo, vuelve a estar ausente la patronal, que en esta ocasión sí ha acudido a todas las sesiones de negociación.
El acto de firma no implica la aprobación definitiva del nuevo salario mínimo. Para eso habrá que esperar a que la subida pase por Consejo de Ministros, algo que no ocurrirá hasta finales de mes o principios de febrero.
La vicepresidenta ha destacado que el alza de la retribución mínima, que crece en 54 euros al mes, beneficiará a uno de cada siete asalariados. Es decir, unos 2,5 millones de trabajadores por cuenta ajena.
No nos conformamos con subir el SMI. Hay que seguir mejorando la vida de los trabajadores y trabajadoras. Eso pasa por reducir la jornada laboral sin reducción salarial.
Nuestras vidas no son las mismas que hace 40 años. Si nuestro país avanza, nuestras vidas también. pic.twitter.com/TGCfMFtQM2
Desde el ala sindical, los secretarios generales de las dos centrales han destacado que el SMI es un elemento fundamental de justicia social y reparto de riqueza y sus efectos son "extraordinariamente positivos para l economía española" porque contribuye a mantener y mejorar el consumo, reducir desigualdades e impulsar la productividad. Frente a esa visión, los empresarios consideran que la subida es "arbitraria", eleva la incertidumbre y la falta de confianza en la economía, los mercados y los inversores.