La decisión del Parlamento de Andorra de elevar la barrera de entrada a más de 1,18 millones de euros ha sacudido el tablero de la planificación fiscal internacional. El mensaje es claro. El Principado ha dejado de ser la opción accesible para las rentas altas intermedias para convertirse en un club exclusivo para grandes patrimonios, similar a Mónaco. Ante este cambio de paradigma, surge la pregunta inevitable. ¿A dónde se va el capital que ya no cabe en los Pirineos?
Según Marc Cantavella, cofundador de la consultora The Global Wealth, el mercado se está reorganizando rápidamente. "En términos generales, lo que buscan los clientes son países que puedan ofrecer una tributación interesante combinada con una alta demanda y seguridad jurídica", explica el experto.
El eje ibérico
A pesar de la presión fiscal general, la Península Ibérica mantiene nichos de oportunidad muy competitivos. Portugal ha reactivado su atractivo con el llamado NHR 2.0 (Régimen de Residentes No Habituales). Tras un periodo de incertidumbre, el país ha reabierto este esquema enfocado específicamente en empleados cualificados, directivos y perfiles vinculados a start up. "Está siendo bastante interesante y lo están pidiendo mucho", confirma Cantavella.
Por su parte, España sigue jugando una carta fuerte con la ley Beckham. Este régimen especial permite a los nuevos residentes tributar a un tipo fijo del 24% por los primeros 600.000 euros de ingresos durante seis años. Aunque el Impuesto de Solidaridad a las Grandes Fortunas genera "pánico" entre los extranjeros, Cantavella señala que la ley Beckham "sigue siendo muy competitiva y atractiva", especialmente para aquellos expatriados que valoran el estilo de vida español.
El Mediterráneo
Para quienes buscan una estructura de tarifa plana (flat tax), el Mediterráneo ofrece opciones sólidas. Italia ha consolidado su régimen para High Net Worth Individuals, aunque con un matiz importante. La cuota anual, que permite pagar y olvidarse de tributar por las rentas mundiales, ha subido a unos 300.000 euros anuales (frente a los 200.000 originales).
Como alternativa más económica emerge Grecia, que replica el modelo italiano original, una tarifa plana de 100.000 euros al año durante 15 años. "Está gustando a ingleses", apunta el cofundador de The Global Wealth. En esta misma línea, Malta y Chipre mantienen sus esquemas Non-Dom, tradicionales y efectivos dentro de la UE.
Para los patrimonios ultra altos que buscan prestigio y privacidad, Suiza continúa siendo el rey con su sistema Lump-sum (tributación basada en gastos, no en ingresos). Aunque se ha restringido en algunos cantones, la seguridad jurídica helvética sigue sin tener rival.
Fuera de la Unión Europea, el ganador indiscutible es Emiratos Árabes Unidos (Dubái). A pesar de la introducción del impuesto corporativo, la tributación personal sigue siendo prácticamente inexistente. "Es casi un negocio más que un país, y sigue siendo un destino privilegiado", matiza Cantavella.
En el extremo opuesto, para quienes buscan costes bajos, Bulgaria ofrece un 10% de impuestos, aunque la inestabilidad política frena a muchos inversores. Finalmente, para perfiles muy específicos, los sistemas de tributación territorial de Latinoamérica, como Uruguay o República Dominicana, o incluso los paraísos fiscales territoriales de Centroamérica, siguen siendo opciones viables, aunque a menudo implican compromisos en términos de seguridad personal o jurídica comparados con Europa.
El fin de la Andorra accesible implica una redistribución de las fichas hacia jurisdicciones que combinen tanto el atractivo fiscal, como una seguridad jurídica y personal alta. La decisión es de cada contribuyente.
IGNACIO FAES
FUENTE: EXPANSIÓN-RIPE