La caída de Maduro desconcierta a la izquierda, y también a la derecha
El operativo de Donald Trump para apresar al chavista genera reacciones contrapuestas. La izquierda protesta, pero celebra el pacto con Delcy Rodríguez. Y a la derecha la descoloca el destrato a María Corina Machado.
7 de enero 2026 - 12:36hs
Venezolanos festejan en la Puerta del Sol de Madrid, la caída de Nicolás Maduro.
Los detractores del dictador Nicolás Maduro están incómodos con la operación militar de Donald Trump que, los sacó del poder, pero dejó intacto al núcleo duro del chavismo.
Difícil de defender una movida inédita que tuvo un sabor a victoria justiciera, por lo que sería el fin de un régimen salvaje y autoritario durante décadas, pero que con la jura la vice -convertida en presidenta- Delcy Rodríguez, se convirtió en la amargura de una innegable continuidad.
De democracia y libertades civiles hasta ahora, el presidente de Estados Unidos o sus funcionarios no han hablado. La Casa Blanca sí confirmó que el proceso será largo.
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La derecha internacional se ve en una encrucijada.
Defender a su aliado estadounidense, celebrar la caída de Nicolás Maduro, pero quedarse con escasos argumentos cuando tiene que justificar lo que siguió a la impecable extracción del dictador de Miraflores: Trump no disfraza su objetivo principal y repite con claridad ante los micrófonos del mundo que su principal fin es hacerse del petróleo de Venezuela para los estadounidenses.
Y compartir con los venezolanos una parte de sus recursos, pero a discreción.
La oposición venezolana y los dirigentes internacionales, que apoyaron a María Corina Machado luego de ganar las elecciones de 2024, están desconcertados.
Fue el mismísimo Donald Trump uno de sus principales respaldos políticos, aunque ahora asegure que no cree que sea una dirigente tan respetada en su país y con el consenso suficiente para ser presidenta.
Seguramente, con María Corina en el poder sería un poco más difícil avanzar con el plan petrolero de la Casa Blanca.
En Europa, una de las primeras en criticar al presidente estadounidense fue la derechista francesa, Jean Marie Le Pen: "Había mil razones para condenar al régimen de Nicolás Maduro: comunista, oligárquico y autoritario", sin embargo "la soberanía de los Estados nunca es negociable y renunciar hoy a este principio por Venezuela, por cualquier Estado, equivaldría a aceptar nuestra propia servidumbre mañana".
¿Cómo apoyar a Estados Unidos y reclamar a la vez por la asunción presidencial de María Corina Machado en Venezuela?
¿Cómo justificar que Donald Trump se apropie de los recursos naturales de un país extranjero?
Y lo más complicado: ¿Cómo defender la permanencia del chavismo más recalcitrante en el poder?
A la indignación inicial por la caída de Maduro, su captura y su posterior traslado a Nueva York, le siguió el silencio.
No imaginaron que Delcy Rodríguez, una aliada indiscutible en los negocios del chavismo con países simpatizantes de la dictadura venezolana, sería la nueva jefa de Estado de Venezuela.
Rodríguez tiene la entrada prohibida a la Unión Europea, acusada de graves violaciones a los derechos humanos en su país, aunque al gobierno socialista de Pedro Sánchez esas cuestiones no parecen interesarle demasiado en los hechos, porque permitió que Delcy aterrizara en el aeropuerto de Barajas en 2020.
Negocios son negocios.
La secretaria general de Podemos, Ione Belarra, ha condenado la "invasión de Trump" al país caribeño de todas las maneras, pero no ha criticado a su aliada chavista por haberse sometido a los deseos de la Casa Blanca y haber asumido el poder.
Y es que el chavismo guarda demasiados secretos sobre la histórica financiación ilegal a los partidos latinoamericanos y europeos de izquierda a lo largo de los años. Y están mucho mejor guardados con Delcy vigilando esos cajones en Caracas.
En Madrid, de hecho, respira por un tiempo el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero, aunque deteste a la administración republicana de Washington.
Es más, circula información en los corrillos socialistas, sobre la puesta en marcha de un plan ideado por Rodríguez Zapatero -ya consensuado con Delcy- para blanquear la imagen de la histórica dirigente chavista en el mundo.
Que sea vista como la ve Estados Unidos, una tecnócrata que garantice la estabilidad.
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José Luis Rodríguez Zapatero y Nicolás Maduro
Entonces. ¿Cómo criticar a Trump y al pisoteo de Estados Unidos, pero al mismo tiempo defender que el chavismo siga en el poder?
El mismo chavismo que ahora acuerda con Washington entregar el petróleo de los venezolanos... y venezolanas, como lo mencionó Belarra en estos días.
Ser aliado y detractor de la Casa Blanca. La izquierda es especialista en los silencios convenientes y los reclamos a gritos por causas perdidas, aunque la incomodidad se note.
Lo cierto es que hay solo desconcierto.
Y que nadie sabe bien cómo sigue esta serie digna de Netflix, y es que habrá seguramente algún proyecto audiovisual ya en marcha sobre lo que pasó este fin de semana en Caracas.
Para los venezolanos, los que todos los días hacen colas en los supermercados, sufren la escasez cotidiana, la falta de libertades civiles, de opinión, para los presos políticos, sean de izquierda o de derecha, para ellos, no cambió absolutamente nada.