13 de octubre de 2026 14:06 hs

La guerra híbrida en Europa ha alcanzado una dimensión inédita para generar terror e intimidación ciudadana. Una ofensiva cibernética sin precedentes contra las infraestructuras de refrigeración y los centros informáticos de la gran distribución alimentaria ha encendido las alarmas en el continente, afectando de manera simultánea a cientos de establecimientos en Francia y a la principal cadena de supermercados de Países Bajos.

En territorio francés, el ciberataque impactó directamente en las infraestructuras frigoríficas de las cadenas Coopérative U, Intermarché, E.Leclerc y una treintena de locales de Monoprix. Los piratas informáticos lograron vulnerar a distancia el software de gestión para alterar de forma drástica la temperatura de las vitrinas, lo que obligó a desechar toneladas de stock alimentario congelado y fresco.

Por su parte, el grupo Groupement Mousquetaires ha estimado las pérdidas financieras en "varios millones de euros", en lo que los analistas y directivos definen como un atentado de gravedad extrema contra la seguridad alimentaria europea.

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Manipulación de software frigorífico y conatos de incendio en Francia

El ciberataque en Francia tuvo como objetivo específico el software danés Danfoss, una herramienta encargada de gestionar gran parte de los sistemas de refrigeración de la gran distribución del país. La acción criminal se concentró en las versiones del programa anteriores a la versión 4 —lanzada en mayo de 2024—, donde los especialistas señalan que una actualización adecuada habría mitigado o prevenido el riesgo.

A través de esta brecha, los atacantes tomaron el control del sistema de descongelación forzada, programando a distancia la emisión de aire caliente a 50 grados y elevando la temperatura interna de las vitrinas refrigeradas hasta los 36 °C.

Las consecuencias del ataque no se limitaron al daño digital y alimentario. La Fiscalía de París, a través de su sección de lucha contra la ciberdelincuencia y la Oficina de lucha contra la ciberdelincuencia, ha iniciado una investigación de oficio que también contempla varios conatos de incendio detectados en los locales afectados. Las pesquisas judiciales buscan identificar a la totalidad de las víctimas y corroborar el vínculo entre los daños de las mercancías y los inicios de fuego registrados en los aparatos.

Un impacto que asciende a millones de euros

Aunque las cifras definitivas siguen en evaluación, el alcance material es astronómico:

  • Intermarché: Calcula entre 150 y 200 supermercados golpeados.

  • Coopérative U: Reporta menos de un centenar de tiendas afectadas en su red.

  • Pérdidas individuales: Gerentes como Sophie Matt, propietaria del Intermarché de Haguenau (Bajo Rin), informaron de instalaciones a temperaturas anormalmente altas y cuantificaron sus pérdidas en 50.000 euros.

  • Otras cadenas: E.Leclerc y Monoprix han confirmado haber sido víctimas del ataque a través de su proveedor de equipos de refrigeración.

Reacciones e indignación ante la instrumentalización de los alimentos

El incidente ha provocado una respuesta contundente en la cúpula política y empresarial. El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, se encuentra siguiendo el curso de la investigación de manera directa, mientras el Ministerio de Comercio mantiene contacto permanente con las empresas distribuidoras.

Desde el sector privado, el presidente de Coopérative U, Dominique Schelcher, calificó el suceso de "inaceptable" a través de sus redes sociales: "Atentar contra equipos esenciales para la conservación de productos frescos y el abastecimiento alimentario de los franceses es de una gravedad extrema y un hecho inédito".

Por su parte, el comisario europeo de Agricultura, Christophe Hansen, condenó firmemente la acción criminal, señalando que "la instrumentalización de la alimentación se ha convertido en una realidad". Expertos en ciberseguridad, como Antoine Hautin (de la consultora Almond), subrayan que estos equipos frigoríficos —antes aislados de la red y diseñados priorizando el costo sobre la protección— han mostrado una vulnerabilidad crítica ante ataques de alta sofisticación.

Alerta en Países Bajos: congelan operaciones y vacían estanterías

De forma simultánea, la crisis en la cadena de suministro se extendió a Países Bajos. La cadena de supermercados Albert Heijn —que concentra alrededor del 38 % del mercado neerlandés y pertenece al grupo Ahold Delhaize— tuvo que desconectar de forma preventiva gran parte de sus sistemas informáticos tras sufrir un "incidente de ciberseguridad".

El apagón digital preventivo ha impactado de lleno en la operativa de la compañía:

  • Centros de distribución: La actividad se ha paralizado completamente en varias de sus siete grandes plantas logísticas, colapsando el suministro de productos frescos.

  • Comercio electrónico: Se han cancelado las entregas a domicilio y se ha bloqueado la realización de nuevos pedidos a través de su web y aplicación.

  • Filiales afectadas: El incidente también ha alcanzado a la cadena de droguerías Etos y a las tiendas de bebidas Gall&Gall.

Aunque las tiendas físicas de Albert Heijn permanecen abiertas y permiten el pago en caja, la falta de abastecimiento ya ha empezado a dejar estanterías vacías. La consejera delegada de la firma, Margaret Versteden-van Duijn, confirmó que están trabajando en la recuperación segura de la infraestructura digital, aunque por el momento no se ha determinado si este episodio guarda una relación directa con el ciberataque sufrido en Francia.

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