8 de mayo 2024 - 18:03hs

Lo de el Real Madrid es algo inexplicable, algo que no se puede describir con palabras. Es la definición del equipo más copero y con más mística de la historia. Con la camiseta gana partidos. Nuevamente, con una remontada agónica, esta vez ante el Bayern Munich, clasificó a la final de la UEFA Champions League.

Abrió el marcador Alphonso Davies, con un auténtico golazo, pero en final del encuentro, en un lapso de dos minutos, Joselu se encargó de firmar la remontada con un doblete. Decimoctava final de Liga de Campeones para los de Carlo Ancelotti.

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El partido comenzó con el Real Madrid manejando la pelota pero sin gravitar, estudiando a su rival que se colocó más replegado en el fondo y priorizó tomar las marcas sin perder detalle alguno, para lograr lastimar a la contra, utilizando a Harry Kane como eje y siendo profundo con los extremos por afuera.

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El gran objetivo inicial del Bayern Munich fue no ceder espacios al Madrid, en especial a Vinícius o Bellingham. Que no reciban la pelota con tiempo y espacio porque son los encargados de generar. Sin embargo, el equipo de Tuchel se animó a avanzar, empleando movimientos cortos por parte de sus mediocampistas y buscando conexiones rápidas por el centro para terminar por afuera, ya sea con Sané o Gnabry.

Por su parte, los de Ancelotti muy ordenados a la hora de defender, con un 4-4-2 bien marcado y Bellingham flotando por el centro, por detrás de Rodrygo y Vini, y tratando de imponer sus condiciones utilizando a los laterales, tanto con las subidas de Ferland Mendy o Dani Carvajal. Para ello, Valverde por derecha y Kroos por izquierda se cerraron para formar un cuadrado en el centro del campo y darle espacio a los de afuera para avanzar.

Ambos tuvieron aproximaciones importantes en los primeros minutos, pero en otros momentos los dos equipos optaron por mantener la posesión. La primera gran chance del encuentro la tuvo primero Vinicius, con un disparo al palo, y posteriormente Rodrygo que capturó el rebote, pero Manuel Neuer respondió de manera fenomenal. Sin embargo, al inicio de la jugada se metió un balón dentro del campo y la jugada debió ser frenada, pero no fue así.

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Mucha movilidad por parte de los futbolistas del Madrid, encontrando espacios en zonas congestionadas y siendo muy bien aprovechadas para avanzar. La clave del equipo local fue acumular pases cortos en un sector, para posteriormente volcar el juego hacia el otro lado con un pase largo de Toni Kroos.

Muy buen inicio del Real Madrid, siendo dinámico en los movimientos, entrando y saliendo de sus posiciones naturales para romper con el esquema defensivo del Bayern Munich, que no priorizó tanto el ataque, pero las veces que avanzó tuvo chances de peligro. Los de Ancelotti optaron por tapar a los dos mediocampistas centrales, tanto Pavlovic como Laimer, para obligar al equipo bávaro a que juegue largo o por afuera.

Con el correr de los minutos, el encuentro entró en un bache y se tornó más combativo y peleado, bajando el ritmo y la intensidad ambos equipos, lo que derivó en menos ocasiones de peligro, pero el Real Madrid siendo una pizca más insistidor. Se vió a un Bellingham mucho más participativo con respecto a la ida, un aspecto positivo para el cuadro español.

Poco a poco, el Real Madrid perdió ligereza en la combinación grupal y en las asociaciones, producto del buen funcionamiento defensivo del Bayern, que creció con el correr de los minutos en ese aspecto. El conjunto alemán se compactó en el centro, tapando los espacios y cualquier vía de ataque, obligando a abrir su juego.

El problema del Real Madrid fue que los encargados de generar el juego, Vinícius, Bellingham y Rodrygo, dejaron de recibir entre líneas y con espacio. Comenzaron a recibir la pelota estáticos y en sus respectivas posiciones y eso es mérito del Bayern Munich, que defensivamente planteó el partido de manera excepcional.

El equipo bávaro comenzó a planchar el partido. No la pasó mal defensivamente en líneas generales, pero tuvo varios lapsos en los que mantuvo posesiones largas y precisas, pese a que no terminaban en una ocasión clara de gol. Pero, la pelota la tenía el Bayern Munich, lo que le dió más confianza con la misma.

Un primer tiempo discreto. Ambos tuvieron sus momentos en el encuentro, pero terminó mejor parado y con una mejor imágen el Bayern Munich, siendo mucho más sólido en defensa, manejando la pelota con posesiones largas, pero una primera mitad muy igualada y con la serie totalmente abierta.

Los primeros minutos de la segunda mitad comenzaron con el Madrid nuevamente tomando la iniciativa. Un aspecto distinto con respecto a la primera mitad, es que Vinicius y Rodrygo se pegaron mucho más a la línea del lateral, dado que por el centro el Bayern estableció una gran cobertura de espacios.

Se notó una postura más cautelosa del Bayer Munich, pero muy simple: mientras que pueda, no desordenarse en defensa y priorizar ese aspecto y, si se puede atacar, se ataca. No arriesgó pases complicados en zonas de gestación, para así no quedar descompensado y expuesto al contraataque. Pero, además, mantener posesiones largas con pases simples, sin tomar riesgos.

El gran acierto del Bayern fue no darle a posibilidad al Real Madrid de robar la pelota en sitios donde el equipo blanco pueda efectuar un ataque inmediato. Un planteamiento correcto y que ejecutó muy bien, tanto en el primer tiempo, como en los primeros instantes de la segunda parte.

La gran carta poderosa del Madrid y capaz de romper ese muro alemán fue Vinicius, que interpretó que debía recibir bien abierto, encarar a Kimmich y así descomprimir el esquema defensivo del cuadro bávaro. Por esa vía, llegaron las aproximaciones más peligrosas del elenco de Carlo Ancelotti.

El Real Madrid comenzó a crecer, motivado por el empuje de la gente y poco a poco Neuer empezó a ser la figura del encuentro con intervenciones extraordinarias. El elenco alemán dejó de atacar y el equipo español fue más punzante y profundo, liderado por Vinicius que se cargó el equipo al hombro y contagió a sus compañeros.

Nuevamente impuso sus condiciones el Madrid, manejando más la pelota y recuperando rápidamente. Sin desesperarse, fue conectando pases, moviendo de un lado al otro en busca de espacios que le permita hacer la diferencia y gravitar. Esas sensaciones que tuvo al inicio del encuentro, poco a poco las fue recuperando.

El elenco local empleó una presión más intensa y alta, tapando las vías por el centro para impedir que salga jugando con comodidad y obligando al juego por afuera o el pelotazo largo, donde el Madrid se adueñó de todos los duelos individuales y las segunda pelota en el centro del campo.

Sin embargo, el Madrid adelantó sus líneas, per eso provocó más espacios en el fondo. Y una virtud de el Bayern Munich es aprovechar esos espacios a campo abierto: Musiala recuperó en su área, avanzó, jugó con Kane que organizó todos los contraataques y puso a correr a Alphonso Davies, que se perfiló para su derecha y sacó un remate formidable para poner el 1-0.

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No obstante, rápidamente el Real Madrid igualó el encuentro luego de una jugada preparada desde un tiro de esquina a través de Nacho, pero previamente hubo una clara infracción del propio español y el gol fue anulado. El escenario se tornó distinto, pero igualmente la presión era del Bayern. Los de Ancelotti ya fueron sometidos a miles de pruebas de estas, estando en desventaja y siempre respondió de manera efectiva, por lo que la expectativa era ver como planteaba el duelo los alemanes.

El equipo de Thomas Tuchel empezó a jugar un partido más inteligente, utilizando la desesperación del Real Madrid a su favor. Si ajustó la línea defensiva, colocando a Kim Min-Jae en lugar de Sané, de flojísimo partido. El elenco de Ancelotti comenzó a empujar, más por inercia y obligación que con ideas claras.

El Bayern instaló una muralla defensiva, en especial en el centro del campo, obligando a que el Madrid ataque por las bandas. El Madrid intentó no desesperarse y de esa manera, llegó el gol de la manera menos esperada. La figura y el salvador del Bayern Munich, Manuel Neuer, tuvo una floja respuesta tras un leve remate y le sirvió en bandeja el gol a Joselu, que estaba en el lugar que debía estar y, a falta de dos minutos, el partido se igualó.

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Sin embargo, otra vez la misma historia. Es algo que no se puede describir con palabras: luego de un centro, Rudiger capturó un rebote, colocó el centro y otra vez Joselu apareció para dar vuelta la historia y poner al Real Madrid 2-1 arriba en el marcador y así encarrilar otra final de Champions.

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Al igual que en la última edición que ganó. Con otra remontada en el final y en dos minutos. Es algo inexplicable y que solo el Real Madrid es capaz de hacerlo. No fue sumamente superior al Bayern Munich ni en la ida, ni en la vuelta. Pero el Real Madrid es finalista de esta edición de la UEFA Champions League, la decimonovena que disputa, y será el próximo 1 de junio en Wembley ante el Borussia Dortmund.

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