Histórico: el Hospital Vall d´Hebron realiza el primer trasplante de cara del mundo de una donante fallecida por eutanasia
La cirugía ha sido posible gracias a la decisión de una mujer que, tras solicitar y obtener la eutanasia a finales de 2024, aceptó donar todos sus órganos y tejidos.
El Hospital Universitario Vall d’Hebron ha vuelto a marcar un hito en la medicina mundial al realizar el primer trasplante de cara del mundo a partir de una donante que falleció tras recibir la eutanasia. Se trata de un hito médico sin precedentes, tanto por la complejidad del procedimiento como por el contexto de la donación, y que refuerza el papel de este hospital público como referente internacional en trasplantes.
La receptora del trasplante es Carme, una mujer de 60 años que en julio de 2024 sufrió una picadura de insecto durante unas vacaciones en las Islas Canarias. La infección bacteriológica derivó en una sepsis y una grave necrosis facial causada por Streptococcus pyogenes. Pasó cuatro meses en coma en la UCI, “luchando por su vida”, y al despertar se encontró con que había perdido gran parte del rostro, lo que le impedía comer, hablar y respirar con normalidad.
“El trasplante fue la única solución para llegar a hacer vida normal”, explicó Carme en la rueda de prensa celebrada este lunes. Cuatro meses después de la intervención, asegura que su recuperación avanza: “Ahora mi vida empieza a ser un poco mejor (...). Estoy hablando, estoy comiendo, estoy bebiendo”.
La operación, que consistió en el trasplante de la parte central del rostro, duró unas 24 horas y requirió técnicas avanzadas de microcirugía vasculonerviosa. En ella participaron cerca de un centenar de profesionales de distintas especialidades, lo que subraya el carácter colectivo de este tipo de procedimientos.
“El trasplante de cara es una cirugía funcional”, explicó el jefe de Cirugía Plástica y Quemados del hospital, Joan-Pere Barret, quien precisó que se aplica cuando “el paciente ha perdido zonas del rostro que no se pueden restituir con otras técnicas quirúrgicas habituales” y cuando la desfiguración afecta a funciones vitales básicas.
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La historia de la donante
El trasplante ha sido posible gracias a la decisión de una mujer de mediana edad que, tras solicitar y obtener la eutanasia a finales de 2024, aceptó donar todos sus órganos y tejidos. Según el equipo médico, la donante llegó a preguntar si su cara “era válida y se podía donar”, mostrando una voluntad firme de ayudar a otras personas incluso en el final de su vida.
La coordinadora médica de Donación y Trasplantes, Elisabeth Navas, destacó que la donante demostró “un grado de madurez que deja sin palabras, dar a una desconocida una segunda oportunidad así”.
Orgullo para la sanidad pública
La directora asistencial del hospital, María José Abadías, subrayó “la extraordinaria generosidad de la donante”, “el esfuerzo colectivo” de los profesionales y “el orgullo” que supone este avance “para el hospital, la sanidad pública y la sociedad”. Un mensaje que resume el alcance de un trasplante que ya forma parte de la historia de la medicina mundial.
El Hospital Vall d´Hebron, referente mundial
El hospital catalán ya había marcado otro hito en 2010 con el primer trasplante total de cara del mundo y, en 2015, con el primer trasplante facial en asistolia controlada. Este nuevo logro lo convierte de nuevo en pionero, al ser el primer centro del mundo en realizar un trasplante de cara con una donante fallecida por eutanasia.
Vall d’Hebron ha realizado tres de los seis trasplantes de cara efectuados en España y se sitúa entre la veintena de centros del mundo capaces de llevar a cabo esta intervención. En total, a lo largo de la historia médica se han realizado 54 trasplantes faciales en todo el planeta.