Laura Fernández, de derecha y exponente del "modelo Bukele", gana la presidencia de Costa Rica
La presidenta electa de Costa Rica, la derechista Laura Fernández, aseguró que en su gobierno "nunca" permitirá el "autoritarismo", en su primer discurso tras ganar las elecciones de este domingo en Costa Rica. Perfil de la nueva líder del país, defensora del "modelo Bukele".
Costa Rica abrió el calendario electoral 2026 en Latinoamérica. A diferencia de lo ocurrido el año pasado en otros países de la región, donde se impuso la oposición, esta vez la candidata oficialista se impuso en las presidenciales. Laura Fernández, de 39 años, continuidad del gobierno de derecha de Rodrigo Chaves y, ante la fuerte crisis de seguridad que azota al país, se identifica con la línea del salvadoreño Nayib Bukele.
Tras ganar, sin embargo, Fernández aseguró que en su gobierno "nunca" permitirá el "autoritarismo". Fue en su primer discurso tras ganar las elecciones de este domingo.
Fernández, heredera política del presidente Rodrigo Chaves, es acusada por sus adversarios de querer llevar al país por la senda del autoritarismo con sus propuestas de mano dura contra el narcotráfico y de reformas de los poderes del Estado.
"Yo, como nueva presidente de la República, no voy a permitir nunca" el "autoritarismo" y la "arbitrariedad" que "nadie quiere" en Costa Rica, expresó entre vítores de sus seguidores en un hotel de la capital.
La politóloga de 39 años criticó que sus rivales "apostaron al discurso del autoritarismo y la dictadura" en la campaña electoral. "Intentaron meterles miedo, pero los electores no cayeron en la trampa", afirmó.
Sin precisar, Fernández aseguró que, no obstante, cambiarán las "reglas del juego político" en Costa Rica, una de las democracias más estables de América Latina.
"El mandato que me da el pueblo soberano es claro, el cambio será profundo e irreversible", manifestó la presidenta electa, quien será investida el próximo 8 de mayo.
Fernández obtuvo el 48,5% de los votos, casi nueve puntos más de los necesarios para ganar en primera vuelta, según el 88% del escrutinio difundido por el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE).
Aunque su campaña la centró en prometer una política de seguridad inspirada en la del presidente de El Salvador, Nayib Bukele, la futura mandataria no mencionó en su discurso el combate al narcotráfico, principal preocupación de los costarricenses.
De estilo confrontativo como su mentor Chaves, Fernández acusó a periodistas costarricenses de ser "traficantes de la información" para defender intereses económicos.
Costa Rica- narcotráfico- EFE
EFE
La inseguridad ciudadana y el crimen organizado están entre los principales problemas del país y son considerados la primera preocupación de los ciudadanos, según las encuestas. Costa Rica, considerado durante años como uno de los países más seguros de la región y uno de los pocos sin Ejército del mundo, registró en el 2025 un total de 873 homicidios, la tercera cifra más alta de su historia, y una tasa de 16,7 por cada 100.000 habitantes. El 69% de estos crímenes son atribuidos a sicarios en el marco de disputas entre bandas narcotraficantes.
El espejo de Bukele
La candidata oficialista dijo en campaña que el levantamiento de garantías está establecido en la Constitución Política y que ello "permitiría, con un procedimiento especial y extraordinario, sacar de circulación a criminales que están identificados, en qué barrio viven y cómo se mueven".
Su propuesta se asemeja a la política adoptada por Bukele, conocido por su agresiva campaña contra las maras, que redujo drásticamente la criminalidad, pero enfrentó severas denuncias de violaciones a los derechos humanos y detenciones masivas bajo un régimen de excepción.
De hecho, Bukele visitó hace unas semanas Costa Rica, donde participó junto a Chaves en la inauguración de la construcción del Centro de Alta Contención de Crimen Organizado (CACCO), inspirada directamente en el CECOT salvadoreño. La obra representa una inversión de 35 millones de dólares y contará con cinco módulos diseñados para albergar a 5.100 reclusos, con el fin de aislar a los criminales más peligrosos del país.
El presidente de Costa Rica, Rodrigo Chaves, recibe a el presidente de El Salavaddor, Nayib Bukele. AFP 2
Rodrigo Chaves con Bukele de visita en Costa Rica
AFP
"Costa Rica tiene la bendición de poder resolver este problema antes de que se haga como en El Salvador y eso les va a salvar vidas, economía y sufrimiento", aseguró el mandatario salvadoreño.
Por su parte, Chaves indicó que la población costarricense "debe vivir sin miedo" y que a los "criminales les debe caer todo peso de la ley", por lo que pidió al Poder Judicial y a la Asamblea Legislativa "unirse a la lucha" contra el crimen organizado para modificar el marco jurídico e implementar sanciones más rigurosas.
La nueva era de Fernández
La politóloga es la segunda mujer en ocupar la presidencia de Costa Rica, después de Laura Chinchilla, que se impuso en las elecciones de 2010. Y a la vez es la primera vez desde esos comicios en la que un candidato gana en primera vuelta.
Su triunfo, además, da un nuevo impulso al avance de la derecha en Latinoamérica, para satisfacción de Donald Trump. A eso aportaron la reelección de Daniel Noboa en Ecuador, así como las victorias de Rodrigo Paz, José Antonio Kast y Nasry Asfura en Bolivia, Chile y Honduras, respectivamente, tres países que venían de gobiernos de izquierda.
El respaldo a la candidata oficialista está ligado a la alta popularidad de Chaves, quien durante todo su mandato se mantuvo con altos niveles de aceptación y a pocos días de la elección se ubica en el 58%. El estilo polémico y frontal del presidente le dio una base sólida de seguidores.
Laura Fernández, del Partido Pueblo Soberano (PPSO), es especialista en políticas públicas, y se considera "liberal en lo económico y conservadora en lo social".
Laura Fernández 24-1-26 - AP
Laura Fernández es candidata del Partido Pueblo Soberano (PPSO)
AP
Entre las propuestas de su plan sobresalían la venta de algunos activos del Estado y la mano dura contra la delincuencia. La candidata pidió también a los costarricenses su apoyo para lograr una mayoría legislativa de 40 diputados que le permita introducir reformas profundas al Estado y a instituciones como el Poder Judicial.