2 de febrero 2026 - 14:18hs

La Comisión Europea ha dado un paso definitivo en su estrategia de independencia energética. Según el calendario de la normativa REPowerEU publicado este lunes, la Unión Europea comenzará a prohibir la firma de nuevos contratos de importación de gas ruso a partir del próximo 25 de abril. Esta hoja de ruta establece un marco de desconexión progresiva que culminará con el cese total de las importaciones para finales de 2027.

El calendario de la desconexión: hitos y plazos clave

El plan de Bruselas marca puntos de inflexión inmediatos para cerrar el grifo a la energía del Kremlin. El primer gran hito tendrá lugar el 25 de abril, fecha en la que quedará prohibida la suscripción de nuevos contratos a corto plazo de gas natural licuado (GNL) de origen ruso.

A esta restricción le seguirán otras etapas fundamentales:

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  • 17 de junio de 2026: Veto a los nuevos contratos a corto plazo de gas por gasoducto.

  • 1 de enero de 2027: Prohibición de los contratos a largo plazo para importaciones de GNL por barco.

  • Finales de 2027: Veto total a las importaciones por gasoducto bajo contratos a largo plazo.

No obstante, la normativa contempla una cláusula de flexibilidad: los Estados miembros podrán prorrogar esta última fecha hasta el 31 de octubre de 2027 si sus niveles de almacenamiento de gas no alcanzan los umbrales de seguridad exigidos.

Sanciones millonarias para los infractores

El cumplimiento de este reglamento será estricto. La Comisión Europea ha previsto un régimen sancionador de gran calado para quienes vulneren la prohibición. Las multas para personas físicas podrán alcanzar los 2,5 millones de euros, mientras que para las empresas las cifras ascienden a 40 millones de euros como mínimo.

En casos de grandes corporaciones, la sanción podrá representar el 3,5 % del volumen de negocios anual mundial o el 300 % del valor estimado de la transacción realizada de forma ilícita. Cabe destacar que países como Eslovaquia y Hungría ya han manifestado su oposición, calificando la norma de ilegal y amenazando con llevarla ante la Justicia europea.

El auge del gas de EE. UU. y el riesgo de nuevas dependencias

La salida de Rusia del tablero energético europeo ha transformado el mapa de proveedores. Antes de la invasión de Ucrania, el gas ruso representaba el 45 % de las importaciones comunitarias; hoy, esa cifra ha caído hasta el 13 %. Este vacío ha sido ocupado principalmente por Estados Unidos, que se ha consolidado como el segundo suministrador de la UE, solo por detrás de Noruega.

Esta situación ha encendido alarmas sobre una posible "nueva dependencia". La vicepresidenta de la Comisión para una Transición Limpia, Teresa Ribera, ha expresado recientemente su inquietud al respecto. Sin embargo, desde el Ejecutivo comunitario mantienen la calma. La portavoz de Energía, Anna-Kaisa Itkonen, subrayó que el GNL estadounidense opera en un "mercado líquido y global", a diferencia de los gasoductos rusos controlados por la estatal Gazprom, utilizados históricamente por Moscú como "arma de guerra".

Subida de precios en el mercado TTF de Ámsterdam

El endurecimiento de las sanciones y la transición hacia nuevos proveedores coinciden con una notable volatilidad en los mercados. El precio del gas en el mercado de futuros TTF de Ámsterdam se sitúa actualmente en 39,2 euros/MWh, lo que supone un encarecimiento del 44 % respecto a los niveles de finales de diciembre (27,2 euros/MWh).

Esta escalada se atribuye a los bajos volúmenes de almacenamiento actuales y a las temperaturas extremas en Estados Unidos, que afectan a la oferta. Pese al repunte, las autoridades recuerdan que el precio sigue muy lejos de los máximos históricos de 350 euros/MWh alcanzados en agosto de 2022, en plena crisis tras el inicio del conflicto en Ucrania.

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