26 de enero 2026 - 10:32hs

El 2025 cerró con un desempeño sobresaliente para las principales monedas de América Latina, que se posicionaron entre las más apreciadas del mundo gracias a la debilidad global del dólar y a condiciones externas favorables para los mercados emergentes. Mientras divisas como el guaraní paraguayo, el peso colombiano y el peso mexicano lideraron el ranking regional, otras como el peso dominicano, la lempira hondureña y, especialmente, el peso argentino, finalizaron el año con una marcada depreciación.

El comportamiento del mercado cambiario en 2025 estuvo definido por la mayor caída anual del dólar desde 2017. Esta debilidad respondió a una combinación de factores estructurales y coyunturales, como los recortes de tasas de la Reserva Federal (Fed), el deterioro de los fundamentos fiscales en EEUU y el cierre del gobierno iniciado en octubre.

Ranking de monedas más fuertes de américa latina en 2025. Bloomberg
Monedas de América Latina en 2025.

Monedas de América Latina en 2025.

Debido a esto, muchos inversores diversificaron sus reservas y buscaron refugio en activos alternativos como el oro, cuyo precio registró un repunte significativo, explicó el Banco Base. Además, a esto se sumó la revalorización del euro y el yen, que favoreció una recomposición de portafolios internacionales y limitó el dominio del dólar frente a otras monedas desarrolladas.

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Paraguay, Colombia y México: Los países que lideran el ranking

Según el ranking de Bloomberg, el guaraní paraguayo fue uno de los protagonistas del año. Su recuperación, ocurrida entre junio y agosto, se apoyó en la flexibilización del mercado de forward por parte del Banco Central Paraguayo (BCP) y en una política monetaria firme, que mantuvo su tasa en un 6% durante 20 meses, explicó el economista Wildo González.

En Colombia, la moneda se diferenció por su apreciación sostenida, especialmente durante la segunda mitad del año, a pesar de las alertas fiscales internas. Santiago Martínez, analista de Davivienda Corredores, explicó a Bloomberg que “parte de dicha dinámica fue explicada por las monetizaciones que fue realizando el Ministerio de Hacienda como parte de su estrategia de manejo de deuda, sumada a factores estructurales como la debilidad del dólar a nivel global y la expectativa de un mayor diferencial de tasas en el país”.

En ese sentido, el BBVA resaltó el papel del carry trade como un soporte clave para la moneda que mantuvo el interés de los inversores pese a las incertidumbres fiscales del país.

En México, el desempeño del peso fue impulsado por el diferencial de tasas de interés, las exportaciones no automotrices y el atractivo del carry trade. “El diferencial de tasas de interés sigue siendo un motor clave del tipo de cambio”, señaló al medio el equipo del Grupo Financiero Base, que resaltó la influencia de la debilidad del dólar a nivel global, flujos de inversión estables y la relajación de las tensiones comerciales con EEUU.

peso uruguayo. EFE
Peso uruguayo.

Peso uruguayo.

Uruguay, Brasil, Perú y Chile resaltaron

Cuarto en el ranking se posiciona el peso uruguayo con un crecimiento de 12,84%. Seguida, en quinto lugar, esta el real brasileño, que pese al entorno político complejo, avanzó más de un 12%, sostenido por uno de los carry trade más altos de los mercados emergentes y un banco central con alta credibilidad que mantuvo las tasas elevadas para contener la inflación.

De manera similar, el sol peruano alcanzó niveles máximos de cinco años. BBVA subrayó que “los términos de intercambio favorables y fundamentales fiscales sólidos apoyaron a los activos locales”. Además, indicó que aunque el Banco Central de Reserva del Perú gestionó la volatilidad de la divisa, no llegó a poner un techo a la apreciación durante 2025.

En Chile, la apreciación fue más moderada, pero constante en medio de la expectativa que generó el triunfo de José Antonio Kast en las elecciones presidenciales. Emanoelle Santos, analista de mercados en XTB Latam, destacó que la combinación de un IPSA en máximos históricos, una inflación que converge hacia el rango meta y un banco central que estabiliza su postura en torno a niveles neutrales reforzó el retorno de los flujos hacia los activos locales. A lo que se sumóel precio del cobre, que permaneció en niveles elevados durante gran parte del año.

Peso argentino. EFE

Argentina en el último puesto del ranking

En la parte baja del listado quedaron monedas con depreciaciones acumuladas. El colón costarricense avanzó 2,62% y el quetzal guatemalteco sumó 0,69%, pero el peso dominicano y la lempira hondureña cayeron -3,39% y -3,62% frente al dólar, respectivamente.

Por su parte, el peso argentino cayó un 28,9%, siendo la moneda de peor desempeño regional, debido a los desequilibrios estructurales, una inflación persistente y el impacto político de las derrotas electorales del oficialismo.

Según el BBVA, el régimen de flotación cambiaria dentro de bandas enfrentó presiones adicionales tras la derrota política del gobierno en la Provincia de Buenos Aires, mientras que los desequilibrios estructurales se mantuvieron. “El tipo de cambio sigue siendo el eslabón débil: la sobrevaloración, la persistencia de la inflación y la falta de reservas mantienen al mercado FX bajo constante escrutinio”, señaló el equipo del banco.

También advirtió que “los riesgos asociados a un tipo de cambio sobrevaluado, que impulsa las importaciones en un contexto de reservas limitadas, se materializaron y sacudieron los cimientos del régimen”.

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Desafíos para 2026

Hacia 2026, el panorama se vislumbra más complejo. La tendencia global hacia la reducción de tasas de interés en las potencias desarrolladas podría reducir el atractivo del carry trade que convirtió a la región en el gran protagonista de 2025. Según proyecciones de Bloomberg, este cambio de paradigma podría desincentivar los flujos de capital hacia los mercados emergentes, dejando atrás el entorno de liquidez excepcional que fortaleció a las divisas locales.

A este desafío externo se suma un componente interno crítico: el ruido político. El calendario electoral de 2026, que incluye las presidenciales en Brasil con la posible búsqueda de la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva, sumado a los procesos electorales en Perú y Colombia, inyectará una cuota de volatilidad a los activos locales. México, por su parte, enfrenta su propio foco de incertidumbre ante la renegociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que podría revertir la estabilidad lograda en 2025.

En este nuevo entorno, la estabilidad cambiaria de América Latina dependerá críticamente de la evolución del dólar global y de la resiliencia de las economías locales frente a la volatilidad de los commodities.

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