Tres momentos que marcaron la posesión de Abelardo de la Espriella como presidente de Colombia (y qué dicen sobre cómo será su gobierno)
Con una oración, un discurso en un batallón militar y un vendedor de panela, De la Espriella le imprimió su propio estilo al acto de procesión.
8 de agosto de 2026 9:10 hs
De la Espriella abandonó el auditorio donde se posesionó y se dirigió a un batallón militar para dar su discurso. Getty Images
Abelardo de la Espriella se posesionó este viernes como presidente de Colombia en un acto de casi tres horas que se realizó por primera vez en la historia moderna fuera de Bogotá.
El evento comenzó en el auditorio de una universidad privada, a donde llegaron delegaciones internacionales, congresistas y altos funcionarios del nuevo gobierno.
Allí se realizó el juramento y la imposición de la banda.
Luego, el presidente se trasladó a un batallón militar, desde donde dio su primer discurso.
Fue una ceremonia que marcó varias rupturas frente a posesiones pasadas, además del lugar.
La posesión no contó con la presencia del presidente saliente, Gustavo Petro, que realizó un breve acto de salida de la Casa de Nariño en la mañana en Bogotá.
Tampoco fueron invitados los expresidentes Ernesto Samper ni Juan Manuel Santos, de quienes De la Espriella es crítico.
También hubo importantes símbolos de cómo será el nuevo gobierno.
Estos son tres momentos que marcaron la jornada.
1. "Oración" y "alabanza" por Colombia
Tras la imposición de la banda presidencial y la toma de juramento de De la Espriella y su vicepresidente, José Manuel Restrepo, vino un momento inusual.
El auditorio se puso oscuro y apareció la cantante Maía interpretando una versión de "Aleluya" de Leonard Cohen.
A continuación, vino una sucesión de oraciones de líderes de diferentes denominaciones religiosas.
Primero fue David Michaan, Gran Rabino de la Comunidad Hebrea Sefaradí, quien terminó su discurso con un "viva Israel", una muestra del giro radical del nuevo gobierno frente al conflicto en Medio Oriente.
Petro rompió relaciones con el gobierno de Israel por su ofensiva en Gaza y se convirtió en un líder visible de la causa propalestina.
De la Espriella ha dicho que tendrá a Israel como uno de sus principales aliados en seguridad y que moverá la embajada a Jerusalén.
A un costado del escenario durante la posesión y rodeada de flores, una figura de la Virgen María.
Después del rabino, tomó la palabra el pastor cristiano Eduardo Cañas, fundador de la Iglesia Manantial de Vida Eterna y uno de los representantes más prominentes de los evangélicos en Colombia.
Desde la campaña, las iglesias cristianas se convirtieron en una fuente importante de apoyo para De la Espriella.
Es un sector político que tendrá representación en el nuevo gabinete: el ministro de Vivienda, Jaime Andrés Beltrán, y la ministra de Educación, Viviane Morales, construyeron buena parte de su capital político en iglesias evangélicas y con un discurso de fe.
Luego habló el capellán de la Presidencia y el presidente de la Conferencia Episcopal en representación de la Iglesia católica.
El momento religioso de la posesión se prolongó durante 28 minutos, y generó críticas.
La senadora Jennifer Pedraza expresó en su cuenta de X que se retiró del acto de posesión para no hacer parte "de una ceremonia que abiertamente amenaza la naturaleza laica del Estado colombiano que es un mandato constitucional".
Y agregó: "Empiezan incumpliendo su primera promesa: respetar la Constitución".
La religión de De la Espriella fue un tema durante la campaña, pues en el pasado el presidente dijo que era ateo.
Pero, según ha explicado, se convirtió a la fe hace seis años. Y ha venido dejando claro que la religión tendrá un lugar central en su gobierno.
Apenas días antes de la posesión, se lo vio en un retiro espiritual junto a su gabinete de rodillas y con la biblia en la mano.
"Que viva cristo rey", fueron las últimas palabras de su discurso de posesión.
2. Discurso en un batallón militar
De la Espriella dio su discurso en un batallón de la Tercera Brigada del Ejército.
El presidente De la Espriella reapareció luego de las oraciones en el Batallón Pichincha, un histórico cantón militar.
Desde allí, donde hubo un atentado fallido hace tres meses, pronunció su discurso de más de una hora frente a una pantalla que mostraba la bandera de Colombia.
Solo estuvieron presentes escuadrones militares. Los asistentes al acto de posesión se quedaron en el auditorio viendo la transmisión del discurso.
De la Espriella había anunciado su intención de posesionarse en un cuartel militar, como símbolo de respaldo a la fuerza pública y para marcar el inicio de su política de mano dura en seguridad.
El asunto fue largamente discutido, por las implicaciones simbólicas de que un presidente se juramentara en un contexto militar y no en uno civil como el Congreso.
Al final, De la Espriella logró cumplir con su voluntad, al menos en parte.
Ya en el discurso, habló sobre todo de seguridad.
"La seguridad no se construye con concesiones al crimen, sino con autoridad y constancia", señaló y ordenó inmediatamente a las tropas confrontar a las estructuras criminales.
"Reafirmo mi intención de derrotar sin tregua al narcoterrorismo y a todas las organizaciones criminales que amenazan la libertad de Colombia", agregó De la Espriella.
"El Tigre ha llegado y sabrán lo duro que muerde cuando se trata de defender al pueblo colombiano", dijo, en alusión al apodo por el que se hace llamar.
Y concluyó: "La opción del diálogo está completamente agotada".
3. Don Luis, el vendedor de panela
Luis Felipe Yagüé junto al presidente De la Espriella y el vicepresidente Restrepo.
Entre la toma de juramento del presidente y la del vicepresidente, subió a la tarima Luis Felipe Yagüé, un vendedor de panela de 74 años que vive en Florencia, Caquetá.
Yagüé se convirtió en un símbolo del abelardismo durante la campaña por un video en el que un hombre le decía que no le volvería a comprar panela por haber votado a De la Espriella.
"Yo no voy a seguir comprándole cosas a la gente que votó para que nos destripen a nosotros", le decía el hombre a Don Luis, refiriéndose a una polémica frase que pronunció el hoy presidente en la que prometía hacer todo lo que estuviera a su alcance para destripar a la izquierda.
El vendedor de panela simplemente le respondió: "bueno, señor, con mucho gusto".
La escena provocó una ola de solidaridad con Yagüé, al punto que terminó siendo invitado a la posesión como una especie de representante de los votantes de De la Espriella.
En la tarima, el presidente lo abrazó con efusividad y pidió un aplauso para él.
Luego, en su discurso, lo mencionó como "invitado especial" y "primer beneficiario" de uno de sus programas sociales.
El jueves, al llegar al aeropuerto de Cali, Yagüé les dijo a los periodistas que se sentía feliz y orgulloso de estar presente en la posesión y "de sentir el apoyo de toda mi gente tanto de Caquetá como la gente de Colombia".
"Todos los que estamos abajo comenzando el emprendimiento esperamos que sea la bendición de Dios este gobierno", agregó.
Previo a la posesión, De la Espriella anunció que su gobierno apoyaría a Yagüé a través de un programa denominado La Ruta Milagro, con el que pretenden ayudar a los pequeños negocios a crecer.
Con esos tres símbolos —una oración, un discurso en un batallón militar y un vendedor de panela— De la Espriella le imprimió su propio estilo al acto de investidura.
Y dio pistas claras de las que serán algunas de sus prioridades: mano dura en seguridad, apoyo a los emprendedores y un importante toque de fe.
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