En un país que enfrenta cifras récord de personas sin hogar, Donald Trump firmó una orden ejecutiva que autoriza a ciudades y estados a trasladar a quienes viven en la calle hacia centros de tratamiento. La medida, que redirige fondos federales y busca revertir fallos judiciales que limitaban este tipo de acciones, fue presentada por el presidente como parte de una cruzada para “restaurar el orden” y “retirar a los delincuentes vagabundos” de las calles, pero ya generó críticas por parte de organizaciones que la consideran punitiva, ineficaz y peligrosa.
Este jueves Trump firmo la orden que instruye a la secretaria de Justicia, Pam Bondi, a “revertir precedentes judiciales y poner fin a los decretos de consentimiento” que limitan la capacidad de las jurisdicciones para reubicar a personas sin hogar. Además, la medida redirige fondos federales para garantizar que las personas afectadas reciban atención en instalaciones de rehabilitación, tratamiento u otros servicios, aunque no se especificó cuánto dinero se destinará.
Para eso, el texto de la orden —titulada por la Casa Blanca “Poner fin al crimen y al desorden en las calles de Estados Unidos”—, le indica a Bondi trabajar en conjunto con el secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy; el secretario de Vivienda y Desarrollo Urbano, Scott Turner; y el secretario de Transporte, Sean Duffy, para agilizar la financiación federal a estados y municipios que tomen medidas contra el consumo abierto de drogas ilícitas, la acampada urbana, el merodeo y la ocupación ilegal, y para rastrear la ubicación de delincuentes sexuales.
Orden ejecutiva Donald Trump. EFE.webp
Al día siguiente de presentar la orden, Trump sugirió que esta representa un enfoque de sentido común al problema de la falta de vivienda en el país. “Justo afuera había algunas carpas, y las están quitando ahora mismo, no se puede permitir eso, especialmente en la ciudad de Washington”, dijo el presidente a un reportero en el jardín sur de la Casa Blanca.
“Los líderes vienen a verme para negociar acuerdos comerciales de miles de millones y hasta billones de dólares, y hay carpas afuera de la Casa Blanca. No podemos tener eso, no queda bien”, afirmó.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, dijo en un comunicado que Trump está “cumpliendo con su compromiso de Hacer América Segura de Nuevo y acabar con la situación de calle en todo el país”.
“Al retirar a los delincuentes vagabundos de nuestras calles y redirigir recursos hacia programas contra las adicciones, la administración Trump garantizará que los estadounidenses se sientan seguros en sus comunidades y que quienes padecen adicciones o problemas de salud mental reciban la ayuda que necesitan”, afirmó Leavitt.
Personas sin hogar. AP
AP
El fallo previo de la Corte Suprema
El decreto se emite un mes después de que la Corte Suprema de EEUU, de mayoría conservadora, en una votación dividida de 6 a 3, fallara a favor de una ciudad de Oregon que multaba a personas sin hogar por dormir al aire libre. Los jueces rechazaron los argumentos de que tales ordenanzas “antiacampada” violaban la prohibición constitucional de castigos “crueles e inusuales”.
En esta localidad de 38.000 habitantes, quienes violen la norma pueden recibir multas de al menos 250 dólares e incluso enfrentar penas de cárcel en caso de reincidencia.
El fallo generó gran atención entre autoridades locales y estatales que enfrentan el crecimiento de la crisis habitacional y la expansión de campamentos en espacios públicos como parques y pasos elevados. Al mismo tiempo, fue motivo de preocupación para quienes viven en esas condiciones, que temen que la respuesta sea la criminalización de la pobreza en lugar de soluciones reales como refugios y viviendas accesibles.
Corte Suprema de Estados Unidos. AP.webp
La crítica de las organizaciones defensoras de las personas sin hogar
Trump fue enfático en su postura contra los campamentos de personas sin hogar, especialmente en espacios públicos de Washington D.C., y prometió su desmantelamiento como una de sus prioridades políticas durante la campaña. En un video publicado en 2023, el mandatario afirmó: “Usaremos todas las herramientas, recursos y facultades para sacar a las personas sin hogar de nuestras calles. Queremos ayudarlas, pero deben estar fuera de las calles”.
Organizaciones que defienden los derechos de las personas sin hogar rechazaron con firmeza la orden de Trump, advirtiendo que lejos de resolver la crisis, podría agravarse. El Centro Nacional de Leyes sobre Personas sin Hogar la calificó como “errada en el mejor de los casos, y contraproducente y peligrosa en el peor”.
Jesse Rabinowitz, integrante de la organización aseguró a USA Today: “Las comunidades más seguras son aquellas con más viviendas y recursos, no las que criminalizan la pobreza o la enfermedad. Como profesional de la salud mental, sé que los tratamientos forzados son poco éticos, ineficaces e ilegales”.
Y agregó: “Lo que la gente necesita es vivienda estable y acceso a atención médica. En lugar de eso, las acciones de Trump empujarán a más personas a la calle, desviarán fondos públicos y dificultarán que las comunidades encuentren soluciones reales al problema de la falta de vivienda”.
“Estos decretos ignoran décadas de servicios de apoyo y vivienda basados en evidencia. Representan un enfoque punitivo que ha fallado constantemente a la hora de resolver la falta de vivienda y, en cambio, agrava los desafíos que enfrentan las personas vulnerables”, dijo Donald Whitehead, director ejecutivo de la Coalición Nacional para las Personas sin Hogar, en un comunicado.
Por su parte, el Centro Nacional de Derecho sobre la Falta de Vivienda afirmó que el decreto “priva a las personas de sus derechos básicos y dificulta resolver la falta de vivienda”. El grupo señaló que la orden ampliará el uso de la policía y la institucionalización como respuesta, mientras aumenta el número de personas que viven en carpas, autos y en las calles.
El número de personas sin hogar en EEUU en su nivel más alto
La falta de vivienda en Estados Unidos alcanzó el nivel más alto registrado el año pasado, impulsada por la escasez de viviendas asequibles, el aumento de inmigrantes que buscan refugio y desastres naturales que desplazaron a personas de sus hogares, según el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano (HUD).
En enero de 2024, un conteo nacional reveló que más de 771.800 personas se encontraban en situación de calle en Estados Unidos, la cifra más alta registrada hasta la fecha. El número representa un incremento del 18,1% en comparación con el año anterior, cuando alrededor de 650.000 personas fueron contabilizadas durmiendo en refugios, espacios públicos o al aire libre.