La administración de Trump anunció que deportaría criminales peligrosos a Guantánamo, pero tras denuncias sobre abusos y mucha confusión el gobierno puso en pausa esa vía. En paralelo la Casa Blanca anunció la creación de un registro obligatorio para inmigrantes indocumentados y Trump propuso una tarjeta dorada de residencia a cambio de 5 millones de dólares.