*Esta nota incluye spoilers sobre la última temporada y el final de Hacks.

¿Qué querés que diga tu obituario? Deborah Vance (Jean Smart), se da de frente con ese cuestionamiento personal, definitivo y trascendental en el primer episodio de la última temporada de Hacks, cuando una publicación la da por muerta después de un oscuro viaje a Singapur.

Flores, vírgenes pintadas con su cara, ofrendas y deseos de descanso eterno se amontonaban en la entrada de su exuberante mansión mientras una oleada de preguntas se acumulaban silenciosas: ¿Cuál es la reducción que hacen de ella? ¿Cómo quiere que la recuerden? ¿Cuál será su legado?

Podría ser intentar ser un EGOT (como la industria de Hollywood llama a aquellos virtuosos que logran alinear en la estantería de su casa –al menos– un Emmy, un Grammy, un Oscar y un Tony) para lo que se prueba cantante de música regional mexicana, elegir a una escritora fantasma para sus memorias, aparecer en los tabloides con un galán-pop juvenil o llenar un Madison Square Garden.

La comediante, que apenas sale de un pozo de profunda vulnerabilidad y se mueve con mayor o menor agilidad entre las grietas de un bozal legal que le dejó la temporada anterior, vuelve entonces a conectar con el principal temor de su carrera: que vuelvan a borrar su nombre.

Embed - Hacks Season 5 | Official Trailer | HBO Max

Después de cinco temporadas en las que la vimos recuperar su vida, revalorizar el conflicto con su exesposo –el que se hizo propietario del piloto y la sitcom que ella había escrito décadas atrás sin ningún tipo de reconocimiento– e incluso encontrar su propia voz después de que los parámetros de la industria la pusieran en un archivo olvidado. La vimos escalar, arañar y pelear hasta convertir su carrera en algo que realmente pudiera exhibir bajo su propio nombre. Y sus propias condiciones.

Y ahora, de la forma más frenética, busca trascender. Quizás con un casino con el que intenta recuperar los tiempos dorados de Las Vegas, un nuevo especial de comedia o un show en el Central Park, Deborah Vance busca desesperadamente una salida. Un camino hacia lo único que la volverá realmente legendaria: la comedia.

La despedida

La serie creada por Paul W. Downs, Lucia Aniello y Jen Statsky hace lo que muchas de su estilo no logran actualmente: terminar cuando tienen que terminar. Evitar la tentación de alargar una historia enchufada a un soporte vital artificial. Después de cinco temporadas, en las que se convirtió en una de las comedias más exitosas de su época, Hacks llega a su final.

Luego de nueve episodios en los que buscan construir un último gran hito cultural, en el último episodio de la temporada la serie decide poner a hacerle a sus fanáticos una herida emocional.

Sentadas en la mesa de un café, la diva le confiesa a su aprendiz que la ha estado engañando: un diagnóstico poco alentador hizo que Deborah tomara la decisión de querer terminar, también ella, con su vida y las supuestas vacaciones europeas que tienen por delante son en realidad un viaje definitivo. En lugar de someterse a un tratamiento invasivo, Deborah decidió “irse en la cima” y recurrir a la eutanasia en Suiza.

Una decisión que Ava (Hannah Einbinder) rechazará, acompañará, volverá a rechazar en una de las escenas más crudas y removedoras de la serie, y deberá aceptar, a riesgo de no saber cómo continuar.

–Para alguien que siempre está diciendo “escuchen a las mujeres” –le reclama Deborah–, te está costando mucho escucharme a mí.

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Un viaje emocional que transforma una vez más al personaje. Y la agrega una nueva capa al entrañable vínculo entre una de las duplas más interesantes de la televisión.

Porque más allá de la mirada crítica sobre la industria del entretenimiento, la masculinización del medio, los peligros de la industria, Hacks es el retrato de la relación entre dos mujeres que parecerían, a priori, inconciliables: una diva de la comedia de la vieja guardia que está perdiendo vigencia y una joven escritora que se recubre en capas de moralidad luego de ser cancelada. Un vínculo de madre e hija, profesora y alumna, empleada y patrona. Un choque de egos en el campo de batalla intergeneracional.

Esa construcción se da, en ocasiones, en detrimento de personajes secundarios. Más allá de Jimmy LuSaque (Paul W. Downs) y Kayla Schaffer (Megan Stalter),el dúo e hilarante que funcionaba como el alivio cómico de las comediantes, al que sumaron en las últimas temporada a la graciosísima Robby Hoffman como Randi; por momentos la historia neglecta perfiles como el de Deborah "DJ" Vance Jr. (Kaitlin Olson) –una mujer en recuperación que busca el cariño materno– o Marcus (Carl Clemons-Hopkins) –el mánager que vuelve en esta temporada para hacerse cargo de The Diva, el casino independiente en el que Deborah quiere que la gente acceda entre sus piernas–.

De cualquier manera, casi todos, tendrán finales felices.

Hacks se emitió por primera vez en HBO Max en 2021. Media década después, la relación entre Deborah y Ava mutó de rivales a colegas e incluso a contrapartes legales antes de convertirse, finalmente, en amigas y confidentes. De necesitarse de forma inevitable a quererse de manera incontrolable.

En algún punto Hacks siempre fue una historia de amor. La de dos personas con poco en común, que de alguna manera logran construir una relación con un idioma en común. “Cuando compartes el sentido del humor con alguien es como encontrar a alguien que habla tu mismo pequeño idioma”, decía Deborah en la primera temporada de la serie. Un idioma que se fue expandiendo durante cinco años hasta dejarle a su audiencia un pequeño diccionario con el que navegar esa vida.

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Es en el final cuando ese código compartido se vuelve imprescindible. Momentos antes de abordar un tren de París a Suiza, donde planea que termine su historia, Deborah se da cuenta que aún tiene algo por lo que vivir: un chiste más. Decide finalmente seguir con el tratamiento, aunque sea por el tiempo necesario para volver a subir al escenario.

–Puede que no tenga 30 años, –le dice a Ava en el andén– pero creo que tengo una hora más.

Una sensación de vacío queda detrás. Si bien es un final acorde a una serie que le ha quitado el filo ácido y detestable a Vance y ha resulto sus conflictos sin demasiadas consecuencias, la sensación de que evitaron abrazar el dolor, la angustia y el riesgo es inevitable. Cuando todo iba hacia una resolución que le daría sentido a la búsqueda esencial de la temporada (y la serie en su conjunto), que aportaba un peso trascendental a los últimos momentos de la historia, la romantización lo resuelve todo.

“Llegas a la gente más fácilmente con la comedia que con el drama. Hay tantas cosas que deprimen a la gente en este momento que necesitamos la comedia más que nunca”, dijo Smart a The New York Times y quizás hay en esa concepción una alternativa. Es un antídoto contra el sufrimiento. No solo es algo por lo que vale la pena vivir, sino también lo que hace que la vida sea más llevadera”, agregó Einbinder.

De cualquier manera, al final de la serie Hacks hace una defensa de algo esencial en su construcción. La idea de la comedia como una forma de ver el mundo (y un motivo para continuar).

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