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Dormir con una fuente de luz encendida, ya sea una lámpara, el televisor o el resplandor del teléfono celular, incrementa hasta en un 50% el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Así lo determinó una reciente investigación de la Universidad de Harvard.

El estudio, publicado en la revista científica JAMA Network Open, evaluó los datos de 88.905 participantes durante casi una década. Como resultado, se observó que el peligro no radica en la falta de descanso, sino en la alteración del reloj biológico maestro del cuerpo.

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Universidad de Harvard

"El ritmo circadiano regula el sueño y afecta el funcionamiento de casi todos los órganos. La investigación demostró que la exposición nocturna a la luz altera estas funciones biológicas esenciales", señaló el investigador de la Escuela de Medicina de Harvard y del Brigham and Women's Hospital, Angus Burns.

¿Qué dice el estudio sobre el sueño de la Universidad de Harvard?

Los datos revelaron que las personas expuestas a noches más luminosas presentaron entre un 30% y un 50% más de probabilidades de sufrir ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares, insuficiencia cardíaca y fibrilación auricular.

Incluso niveles moderados de iluminación mostraron efectos adversos. Los individuos que experimentaron cierta luz nocturna registraron un aumento del 20% en el riesgo de infarto en comparación con quienes durmieron en la oscuridad total.

¿Cuáles son las horas de mayor vulnerabilidad?

Según el releviento llevado a cabo por los investigadores de la Universidad de Harvard, el cuerpo humano alcanza su máxima sensibilidad a los estímulos luminosos entre la medianoche y las seis de la mañana. Durante este período, la exposición a la luz, especialmente si es brillante, provoca que el reloj biológico intente reiniciarse, enviando señales confusas a todo el organismo.

Los académicos señalaron que las fuentes de esta interferencia lumínica son variadas y cotidianas. El análisis incluyó la luz proveniente del alumbrado público que ingresa por la ventana, las pantallas de los teléfonos celulares, las luces de noche y los televisores encendidos.

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Al tratarse de un elemento ambiental modificable, los especialistas destacaron que oscurecer la habitación es una medida accesible para proteger la salud del corazón.

El estudio concluyó así que mantener un entorno de descanso libre de estímulos visuales luminosos es fundamental para preservar la sincronización del ritmo circadiano. De esta manera, el organismo puede realizar sus procesos de recuperación nocturna sin interrupciones que comprometan el sistema cardiovascular.

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