El Mundial 2026 sumó su capítulo más escandaloso fuera de las canchas, y Jürgen Klopp no se quedó callado. La polémica decisión de la FIFA de suspender la sanción del delantero estadounidense Folarin Balogun tras haber recibido una tarjeta roja directa frente a Bosnia y Herzegovina hizo estallar al exentrenador de Liverpool y de Darwin Núñez, y actual comentarista del torneo.
Las revelaciones que apuntan a que una llamada telefónica del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al mandamás de la FIFA, Gianni Infantino, destrabó el perdón reglamentario, colocaron la credibilidad del certamen en el ojo de la tormenta.
Las duras palabras de Jürgen Klopp
Jürgen Kopp, quien suena con fuerza como próximo seleccionador de Alemania, arremetió con dureza en Magenta TV contra los dos protagonistas del pacto político-deportivo: "Si de verdad Trump e Infantino lo arreglaron entre ellos, es una locura, lo pone todo en duda".
El técnico de 59 años se mostró totalmente atónito ante la intervención externa en decisiones que corresponden estrictamente al arbitraje y a los reglamentos del juego.
Fiel a su estilo directo y sin filtros, el técnico alemán insistió en que las máximas autoridades políticas y dirigenciales están cruzando límites que dañan la esencia misma del deporte. "Estas dos personas, que no tienen ni idea del fútbol, no deberían tener nada que ver con esto. Digamos que simplemente este es nuestro juego, no el de ellos", sentenció Klopp visiblemente molesto, deslegitimando por completo los argumentos que intentaron justificar la medida.
Para el extécnico de Borussia Dortmund, el veredicto en la cancha no admitía debates regulatorios, independientemente de la relevancia de Balogun para el equipo de Mauricio Pochettino: "Eso fue una tarjeta roja y no hay dos interpretaciones al respecto. Lo sentimos por Balogun porque no tuvo la intención de hacerlo, pero eso es lo que dicen las reglas y se deberían de respetar".
Con estas declaraciones, el "Balogun-gate" trasciende lo deportivo y deja abierta una grieta institucional en una Copa del Mundo totalmente sacudida.