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El Mundial 2026 sumó su primer gran escándalo extradeportivo de proporciones internacionales. Tras cerrar una fase de grupos desastrosa en lo futbolístico -quedando eliminada sin sumar puntos y como una de las selecciones más goleadas del certamen tras sufrir duras caídas ante Suecia, Japón y Países Bajos-, la selección de Túnez recibió un durísimo golpe médico. Según reveló este viernes una investigación del diario británico Daily Mail, al menos ocho futbolistas de la delegación tunecina arrojaron resultados positivos por clembuterol en los controles antidopaje sorpresa de la FIFA.

La noticia sacudió las estructuras de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) y del comité organizador, pero las autoridades de la federación del país africano reaccionaron con rapidez para presentar su defensa.

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La defensa de los dirigentes de Túnez

Según los reportes médicos preliminares emitidos por el entorno de los dirigentes de Túnez, la presencia de esta sustancia prohibida no responde a un intento deliberado por mejorar el rendimiento deportivo, sino a una severa intoxicación alimentaria.

La hipótesis principal apunta a que el plantel consumió carne vacuna contaminada en el mercado local durante su período de concentración en territorio mexicano, antes de trasladarse a las sedes de sus partidos.

Más allá del impacto legal sobre la ya eliminada Túnez, las repercusiones de este caso se esparcieron velozmente hacia los combinados que siguen en carrera en los octavos de final.

El seleccionado de Inglaterra, que debe afrontar su cruce eliminatorio precisamente contra el local México en suelo azteca este fin de semana, tomó nota inmediata del escándalo. Para evitar cualquier tipo de riesgo imprevisto que ponga en peligro a sus estrellas, los ingleses decidieron blindar su búnker implementando un régimen estricto: viajan acompañados de sus propios chefs privados y un cargamento exclusivo de suministros cárnicos importados.

Mientras la FIFA avanza con el expediente de investigación para corroborar si los niveles de clembuterol hallados en los análisis de los ocho jugadores tunecinos condicen con una ingesta involuntaria por alimentos, el Mundial 2026 vive horas de extrema tensión en los escritorios.

Lo que comenzó como un rendimiento futbolístico olvidable para Túnez bajo la conducción técnica, terminó transformándose en una polémica de salud y logística que obligó a las grandes potencias a extremar los cuidados con los platos que se sirven en las concentraciones.

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