Cuando entre Sanabria y Araújo generaron el primer córner, volvió a despertar la tribuna. Canobbio se volvió a cruzar con otro caboverdiano, Garry Rodrigues, cuando fue a agarrar la pelota para un lateral. Eso volvió a despertar a la tribuna con el primer “Soy Celeste”.
A los 9 un gran pase de Ugarte a Sanabria terminó en un centro que cabeceó Canobbio. Se interpuso un zaguero y el extremo pidió penal, pero pegó en el hombro.
Mientras tanto, el famoso español Mister Chip discutía en la cabina de prensa las dos estrellas de Uruguay ganadas en los Juegos Olímpicos. Luego explicó a Referí que sabe de la historia, pero cuestiona que Bélgica no tenga su estrella por ganar la Olimpiada de 1920.
El uruguayo aplaude más un tranque que un caño, y se levantó para vitorear a Guillermo Varela cuando cortó una contra con un pelotazo desde el medio de la cancha al fondo rival. También se levantó cuando Canobbio habilitó a Valverde y el 8 definió de zurda, pero la mandó a un costado del arco de Vozinha.
A los 16 la cosa se calmó un poco. Un pase en largo de Ugarte que terminó en el lateral y un mal control de Guillermo Varela cuando recibió un cambio de frente aplacaron los ánimos.
Una finta de Aracanjo sobre Araújo dejó a toda la línea media de Uruguay yendo hacia adelante, por lo que el lateral derecho aprovechó su habilidad y se enfrentó a la defensa. Cuando enganchó hacia el medio pasó Bentancur, que lo cortó y se llevó la amarilla.
En ese tiro libre Kevin Lenini, de 35 metros, metió un bombazo rastrero que Muslera no llegó a atajar y puso el 1-0. Cáceres, Olivera y Varela se lamentaron. Araújo, que junto a Viñas se abrieron en la barrera y dejaron el espacio, quedó con los brazos en jarra. Los hinchas cercanos a la cabina de prensa no sabían donde lamentarse. Míster Chip dijo que es el primer gol de tiro libre que le convierten a la celeste en la historia de los Mundiales.
A los 23 Valverde probó de larga distancia y la pelota pegó en un brazo. Todo Uruguay pidió penal, pero el juez desestimó y mandó a la pausa de hidratación. Con toallas frías en la nuca, mucha agua, y los jugadores llegaron y se mantuvieron con la frente en alto. Bielsa no perdió los estribos, dio indicaciones tácticas. Al final nadie aplaudió, un par de gritos y otra vez a la cancha. Canobbio se puso a discutir con dos de los integrantes de la terna arbitral.
A los 30 Mathías Olivera empezó a doblegarse por la izquierda para generar mayorías, como hizo en el segundo tiempo ante Arabia y encontró el centro del gol. A los 2 minutos envió un cambió de frente que, rebote mediante, terminó con una floja volea de Ugarte. La televisación mostró a Luis Suárez, en uno de los palcos, agarrándose la cabeza, y el público se empezó a impacientar.
A los 35 Canobbio le metió un manotazo a Sidney Lopes Cabral y el jugador quedó tendido en el suelo. Mientras los caboverdianos le pedían amarilla al árbitro, él tiró la pelota suavemente al futbolista tirado.
Un centro de ese jugador casi sorprende a Muslera que la tiró al córner, y en ese mismo disparo el lateral quiso sorprender con un gol olímpico. En ese momento comenzaron a calentar De la Cruz, Brian, Martínez, Darwin, Pellistri.
A los 43 un centro de Valverde terminó con un zaguero tirando la pelota al palo. En el rebote apareció otra vez él, Araújo, que puso el 1-1 tirándose de palomita. Lo salió a gritar con el banco, que se levantó de un salto, mientras detrás Bentancur comenzaba a discutir con un defensor. Se sumaron varios a la no muy amena charla, pero no pasó a mayores. Los caboverdianos protestaron que la celeste no tiró la pelota cuando Telmo Aracanjo se tiró, en reiteradas oportunidades, por una lesión. Tras el gol iba a ser sustituido pero se demoró, por lo que lo sacaron un minuto.
Cuando habían pasado los cinco minutos de agregado el juez levantó la mano y sumó uno más. En ese momento Ugarte levantó un centro desde la derecha, Araújo la bajó y Canobbio definió solo ante el golero para poner el 2-1. Lo festejó gritándolo con la vida en un costado, y luego rezando arrodillado con Araújo.
La hinchada gritó el “Soy celeste” como pocas veces se escuchó en un estadio mundialista, y cuando terminó el primer tiempo se levantó en un solo grito. En la cabina de prensa la gente de FIFA pidió calma ante los gritos desenfrenados.
Rochet fue el encargado de aplaudir y animar a todos los jugadores que estaban juntándose para retirarse del campo. Se veía a los futbolistas exhaustos por el desgaste de la primera mitad.
La segunda parte
En el entretiempo se vio a dos jugadores caboverdianos calentando, por lo que se adelantaban dos variantes, pero al final fue una. Las tribunas se vaciaron para buscar refrescos y bebidas.
La celeste arrancó mejor la segunda mitad, en un ambiente que estaba mucho más tranquilo que al final del primer tiempo. Araújo cometió una falta presionando por la izquierda y cuando el juez la cobró la protestó tirándole la pelota con la cabeza.
A los 57 Olivera cortó un ataque africano y se llevó la amarilla. Jarmino Monteiro probó de tiro libre, pero esta vez la pelota pegó en la cabeza de Viñas, que quedó tendido unos segundos acusando el golpe.
A los 60 Juan Manuel Sanabria sacó un lateral para atrás, Olivera dejó corto el pase al otro zaguero, Muslera salió lejos del área a cortar y Helio Varela, recién ingresado, lo anticipó. 2-2.
Olivera se tapó la cabeza y lo abrazaron dos compañeros. Muslera le fue a reclamar algo al juez, vaya a saber qué. José María Giménez, desde el banco, no le paraba de pedir a los futbolistas en cancha que levantaran la cabeza y hacía gestos de “ya está”.
Cuando Darwin Núñez y Nicolás de la Cruz estaban por ingresar, Varela le dio el rebote de un córner al lanzador, Araújo, que mandó al medio para Ugarte, mientras todo Cabo Verde pedía offside. El 5 se la dio a Canobbio en el área chica, la pelota pegó en el palo, se le escapó de las manos a Vozinha y Araújo metió el gol, pero levantaron la bandera. Tras unos segundos de duda, confirmaron el offside. Valverde, que estaba al lado del árbitro, levantó la cabeza lamentándose.
En la charla de la pausa de hidratación del segundo tiempo ya no hubo paños fríos. Los jugadores rodearon a Bielsa, que otra vez se centró en dar indicaciones. El único que aplaudió al final fue Muslera. Rochet volvió a ser el encargado de darle aliento a todos.
La celeste comenzó a adelantarse cada vez más, dejando espacios que despertaban gritos cada vez que Cabo Verde los aprovechaba.
Zalazar se agarró la cabeza cuando Brian Rodríguez tuvo el 3-2 y un defensa se lo sacó en la puerta del arco. Luego levantó los brazos en jarra, incrédulo cuando se salvaron del cabezazo de Bentancur.
El tiro libre en la puerta del área, ya por entrar a los descuentos, dejó al estadio mudo. El "uhh" fue general cuando su bombazo se fue por arriba del palo. Ya cuando Canobbio la tuvo solo y la mandó a un costado, los suplentes quedaron de brazos en jarra, descreídos de la suerte del equipo.
En el final los aplausos se mezclaban con los gritos de insultos, pero todo quedaba debajo del aliento que recibía Cabo Verde cada vez que se acercaba al área rival. Los suplentes de ambos equipos ya estaban todos de pie: los caboverdianos expectantes, los uruguayos nerviosos.
Cuando terminó el partido, De la Cruz, Darwin y Mathías Olivera estaban desconsolados. El resto con los brazos en jarra. Canobbio apenas podía caminar. Mientras todos aplaudían, Darwin se retiró primero con rabia. La depeción era palpable.