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21 de junio de 2026 21:17 hs

Había sido el momento justo. Se pasó del descalabro a la tranquilidad y de esta, a la felicidad celeste. Fueron 8 minutos decisivos. De esos que festejó todo un país y sufrió otro. Porque la selección uruguaya de Marcelo Bielsa anotó dos goles para dar vuelta el partido que perdía ante Cabo Verde en el Mundial 2026.

El fútbol es un deporte emocional como muchos. Las individualidades se manejan por su estado de ánimo, por su talante y claramente por su talento y clase. Lo más difícil siempre es encontrar el estilo y este equipo, de a poco, lo quiere conseguir.

Al principio Uruguay encontró alguna ventaja presionando en campo rival durante los primeros 20 minutos, pero no supo materializarlas.

Después del gol de tiro libre -el primero en la historia que recibió la celeste en todos los Mundiales que jugó-, Cabo Verde se cerró automáticamente atrás, tal como lo había hecho ante España, como un cerrojo implacable.

Eso hizo que los dirigidos por Marcelo Bielsa, con un 1-0 abajo, perdieran la cabeza y las ideas, el orden y la forma táctica, que les jugó en contra enseguida. Ese gol sufrido por Fernando Muslera desde más de 30 metros por Kevin Pina, en el que, justo es decir, Maximiliano Araújo se abrió en la barrera que hacía con Federico Viñas, fue un golpazo para el equipo celeste.

Tal y como suele suceder con los equipos grandes del fútbol uruguayo, Nacional y Peñarol, cuando juegan internacionalmente o incluso en partidos de cabotaje y van abajo en el marcador, comenzaron a llover centros sin sentido al área africana.

Federico Valverde de Uruguay quedó de esa manera tras el 2-2 ante Cabo Verde en el Mundial 2026

Federico Valverde de Uruguay quedó de esa manera tras el 2-2 ante Cabo Verde en el Mundial 2026

Cero idea, cero fútbol, cero creación. Del medio no surgía gestación, ni por el lado de Rodrigo Bentancur, amonestado, ni por el de Federico Valverde -bajísimo durante todos los 90 minutos-, quien marró un gol prácticamente hecho a los 14 minutos, con el encuentro aún 0-0 y tras enorme pase de Agustín Canobbio.

Una pequeña ilusión que se transformó en horror

Pero sobre los 43 minutos, en un nuevo intento desde lejos con un centro -pero esta vez, bien dirigido y no sin destino, de parte de Federico Valverde-, llegó la igualdad celeste para el 1-1. Lopes Cabral cabeceó en contra y el balón dio el en palo. El rebote lo tomó Maximiliano Araújo y facturó otra vez, como contra Arabia Saudita.

Allí Uruguay aprovechó unos instantes de descalabro mental de Cabo Verde, al que también le pegó fuerte el gol recibido. Y tras un pase de Manuel Ugarte, Araújo esta vez funcionó como asistidor para que Agustín Canobbio le diera cierta tranquilidad a Uruguay a los 45+4 minutos. Ante un juego tan esquemático, era necesario que alguien rompiera el molde.

Con esa facilidad Uruguay se fue al descanso ganando 2-1 contra una selección ignota como esta africana, sin historia alguna, pero con jugadores que demostraron que estaban a la altura de las circunstancias.

Fernando Muslera cometió errores importantes ante Cabo Verde en el Mundial 2026

Fernando Muslera cometió errores importantes ante Cabo Verde en el Mundial 2026

Pero como había ocurrido en el primer gol, tras un error insólito en un tiro libre desde muy lejos, sucedió luego un horror conjunto. Mathías Olivera -quien no repitió el buen partido del debut- tiró un pase hacia atrás que quedó corto y Muslera salió demasiado apurado y lejos de su área, innecesariamente. Hélio, quien había ingresado instantes previos, le ganó el balón para el 2-2 y que volviera el descalabro celeste.

Uruguay fue un equipo anárquico. Todos querían aportar lo suyo, pero sin el auxilio de un compañero.

Y los de Bielsa volvieron a contar con esa gran tendencia a la improvisación, algo muy peligroso y totalmente innecesario en el fútbol.

Así, Uruguay entonces mostró compulsión a la repetición. Era una especie del mito de Sísifo: levantar la piedra, para que volviera a caer.

Darwin Núñez y su cabeza gacha tras el empate de la selección uruguaya 2-2 ante Cabo Verde por el Mundial 2026

Darwin Núñez y su cabeza gacha tras el empate de la selección uruguaya 2-2 ante Cabo Verde por el Mundial 2026

Los celestes se hicieron de la pelota y fueron más. Es cierto. Llegaron por derecha con Darwin Núñez, con Agustín Canobbio, con un cabezazo de Rodrigo Bentancur. Fueron y fueron. Quisieron y quisieron. Actitud les sobró, pero el fútbol escaseó.

Todo terminó en otro pálido empate, como contra Arabia Saudita en el debut. ¿Hay chances de clasificar? Claro. Se viene España y de no cambiar radicalmente, todo será para escribir en tiempo pasado, porque se liquidará pronto.

Fue el imperio de lo efímero. El desmoronamiento de una ilusión falsa. Una sucursal del infierno.

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