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4 de agosto de 2026 17:59 hs

Cuando se habla del fútbol europeo, pocos mencionan a los países escandinavos, mucho menos a Finlandia, pero cuando al entrenador uruguayo Camilo Speranza le llegó una oferta del Ilves Tampere, pocos meses después de dejar su cargo en Liverpool, no dudó en aceptar.

A pesar de que el DT reconoció en una entrevista con Referí que no conocía al Ilves, aceptó sin pensar por su interés en el fútbol escandinavo. “Cuando estaba en Watford y había alguna fecha FIFA, que teníamos tres o cuatro días libres, me tomaba un avión y me iba a Dinamarca, Noruega. A Finlandia no había llegado”, comentó entre risas.

Su carrera tuvo de todo. Se retiró del fútbol tras una corta trayectoria y se fue a trabajar a España, hasta que decidió seguir su pasión y ser entrenador. Pasó por el fútbol catalán y las academias del Barcelona hasta que Paulo Pezzolano lo convirtió en su asistente en Valladolid y Watford, y en 2026 asumió su primer trabajo como entrenador en Primera en Liverpool. Meses después de dejar el cargo, apareció Finlandia.

Speranza contó que pasó de estar en la playa de Barcelona con su hermano el domingo a viajar a Luxemburgo el lunes, donde conoció a sus dirigidos a un día de que el equipo debutara en ese país por la UEFA Conference League. Hoy el mismo club superó las dos primeras fases de la copa y se apronta para enfrentar al Rijeka de Croacia, un desafío que Speranza reconoció será “jodido”.

En el medio, pelea por entrar en la zona alta de la tabla en la liga finlandesa, con viajes de largas horas en un país cuyas distancias escapan a la imaginación de un Uruguay cuyo fútbol a veces protesta por un viaje de cuatro horas a Cerro Largo.

El insólito primer partido de Camilo Speranza en el Ilves

Camilo Speranza en el Ilves Tampere de Finlandia

Camilo Speranza en el Ilves Tampere de Finlandia

Tras dejar su cargo en Liverpool en abril, Speranza estuvo tres meses sin trabajo hasta que a mediados de julio le llegó una oferta de Finlandia. Además de su interés por el fútbol escandinavo, investigó la historia del Ilves y a Tampere, una ciudad del sur de Finlandia de cerca de 300.000 habitantes que a Speranza le atrajo por su cercanía a la capital Helsinki y por “contar con todos los servicios de una ciudad grande, sin sus problemas”.

El proyecto, además, también tenía un gran atractivo: el club iba a competir en la Conference League, y buscaba un cambio de rumbo para acceder a la ronda de campeonato de la Liga finlandesa (la Veikkausliiga), que da acceso a las copas internacionales del año que viene.

A eso se suma que Ilves tiene, según Speranza, la “segunda cantera más grande de Europa”, con 6.000 jóvenes desperdigados entre las inferiores del club y distintas academias de la ciudad que compiten con su camiseta.

Además, cuenta con un estadio moderno construido en 2024 que tiene todas las instalaciones del club en su interior, césped sintético "de última generación" y con calefacción -algo clave para los climas fríos de Escandinavia-, un restaurante que abarca todo el largo del campo de juego, y que en su exterior cuenta con distintos comercios que esconden la fachada del recinto deportivo.

El Estadio Tammela de Tampere, casa de los Ilves

El Estadio Tammela de Tampere, casa de los Ilves

Sin embargo, antes de su primer partido Speranza no pudo ver nada de eso. “La llegada fue un poco caótica, un domingo de mañana estaba con mi hermano en Barcelona tomando un mate en la playa y el lunes a mediodía estaba en un avión viajando a Luxemburgo para jugar el partido de ida de la primera ronda de Conference”, contó.

El DT uruguayo llegó el lunes por la noche, el martes conoció a sus nuevos dirigidos, y el miércoles debutó contra el Differdange 03. “Me presenté el día antes y les dije ‘vamos para adelante, vamo arriba’”, detalló, y destacó la “buena predisposición” del plantel para ese primer encuentro, que terminó con empate 0-0.

La comunicación con el plantel no es problema: a pesar de no contar con ningún jugador de habla hispana (solo tiene a un futbolista neerlandés nacionalizado venezolano, Yiandro Raap, que habla muy poco el idioma) Speranza habla con casi todo su plantel en inglés, y con algunos jugadores nuevos de Costa de Marfil desempolvó su “francés del liceo”.

Además, comenzó a aprender algunas palabras de finlandés para cosas básicas como saludar y dar las gracias, aunque aclaró que no espera llegar mucho más lejos en el corto plazo ya que “es un idioma bastante difícil”. En todo este proceso fue clave la ayuda del cuerpo técnico “institucional” con el que llegó a trabajar.

“El fútbol tiene estas situaciones, siempre te está faltando algo. Si estás en una ciudad grande, te falta tranquilidad, si estás en un lugar con buena calidad de vida, capaz que no ganas tanto dinero como si estuvieses en otro lado un poco más complicado, siempre te falta algo”, declaró Speranza.

Tras su primer partido el técnico finalmente pudo conocer Tampere, y tuvo una semana para comenzar a entrenar a su equipo de cara al partido de vuelta gracias a que ese fin de semana no hubo fecha en Finlandia. Comenzaron perdiendo en casa, pero remontaron el encuentro y ganaron 3-1 para pasar de fase.

Viajes largos, una realidad dispar y la “rebeldía” finlandesa

Desde que llegó al club, la única semana completa que Speranza tuvo para entrenar a su plantel fue la primera. Tras ello, la doble competencia tiene al equipo en medio de largos viajes entre partidos que casi no dejan espacio a las prácticas.

En la segunda fase de clasificación de la Conference el club se enfrentó al Stjarnan de Islandia. En la ida, disputada en la isla, perdieron 1-0, y llegaron a la vuelta el pasado jueves con el objetivo de dar vuelta la serie en los 90 para no desgastar al equipo.

“Desgraciadamente terminó 1 a 0 y bueno, en el alargue ellos nos hacen el 1 a 1 y tuvimos que volver a quemar aceite para hacer el 2 a 1. Después los penales son un poco que ese día que te sonría la suerte o que no. A nosotros nos tocó y fue muy lindo”, valoró el uruguayo.

Sin embargo no hubo mucho tiempo para festejar: el viernes entrenaron y el sábado viajaron “siete horas en ómnibus” para jugar contra el Oulu por la Liga, con derrota 1-0. El domingo volvieron, y el lunes Speranza le dio el día libre a sus dirigidos porque el martes arrancaba una nueva travesía para jugar contra el Rijeka por la tercera ronda de clasificación de la Conference.

“Este martes a las seis salimos para Helsinki en ómnibus para tomar un avión a Venecia, y de ahí agarramos otro ómnibus de cuatro horas hasta Rijeka, porque no hay conexiones aéreas. En la vuelta vamos a ir en ómnibus seis horas hasta Viena para viajar en avión a Helsinki, llegar la madrugada del sábado y jugar el domingo una final por el torneo local”, lamentó el técnico, que entiende que esta situación genera un “desgaste mental” a los futbolistas.

“Vos estás jugando una final cada tres días y eso te va mermando, y hace que no estés fresco en ocasiones, que en algún momento algún jugador o colectivamente se te vaya en el partido durante cinco o diez minutos y haya que encontrar estrategias para volver a meterlos mentalmente”, explicó.

A esto se suma que el partido con Rijeka ya de por sí es “jodido”, en palabras del DT, que expresó que el equipo croata tiene un plantel con un valor diez veces más alto que el suyo y debutó en la Liga este fin de semana, mientras que el Ilves está en las últimas fechas de la fase regular de su torneo, que va de febrero a octubre porque “en invierno no se puede jugar”, y viene con semanas de viaje tras viaje.

“Tiene dos lecturas. Mientras los equipos del resto de Europa recién están arrancando, vos ya salís con rodaje, y eso puede ser ventajoso. El tema es que cuando vos no tenés tanta capacidad financiera para viajar en charter, o no tenés tanta capacidad financiera para tener un plantel de 25 jugadores de primer nivel que te permita rotar y mantener a todo el mundo más fresco, y tenés que ir quemando aceite todos los partidos, en algún punto terminás pagando, y al final es por eso que a la fase de grupos de Europa League y de Conference no suelen llegar tantos equipos de ligas menores”, explicó Speranza.

De todas formas, el entrenador valoró la entrega y la garra que ha demostrado su plantel, algo que destacó comparten la cultura uruguaya y finlandesa.

Además de los objetivos deportivos, a Speranza le plantearon que debía fomentar “una cultura, una identidad que trascienda lo futbolístico”. Para ello, entrevistó a entrenadores de las juveniles e hinchas longevos del club para conocer más de la cultura, y remarcó que desde la Segunda Guerra Mundial en el país se volvió cada vez más popular el concepto “Sisu”, que marca la “rebeldía” y la determinación del pueblo finés.

El balance de su etapa en Liverpool

Camilo Speranza en Liverpool vs DIM

Camilo Speranza en Liverpool vs DIM

Speranza aseguró que está “muy contento” por su nuevo rol en el Ilves, tanto por el proyecto deportivo como por la experiencia “enriquecedora” de vivir en una sociedad como la finlandesa junto a su hijo.

Además, también valoró lo que vivió en Liverpool, que le permitió volver a vivir en su país tras más de 20 años en el exterior y vivir cosas que no podría haber experimentado si se hubiese quedado “sentado en casa”.

“En el mismo año calendario dirigí Copa Libertadores y Conference. Solamente eso para mí como entrenador, pero como persona, tiene un valor extraordinario”, resaltó Speranza, que le dio aún más valor a esos logros al repasar sus orígenes.

“Yo soy hijo de una ama de casa y un vendedor, y nací en Nuevo París. Si uno me iba a decir a mí que 44 años después yo iba a dirigir a Liverpool, uno de los clubes más tradicionales y más importantes de Uruguay, y que ahora estoy en una liga europea, siendo uno de los pocos entrenadores uruguayos en el fútbol europeo, eso tiene un valor brutal. Al final de cuentas, ¿yo quién soy cómo para merecer esto, no?”, concluyó.

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