El camino de la selección uruguaya de Marcelo Bielsa en el Mundial 2026 ya está en marcha, pero el arranque no fue el esperado. El pálido empate 1-1 ante Arabia Saudita en la primera jornada dejó un sabor amargo y encendió las alarmas de la efectividad ofensiva.
Ahora, el equipo celeste se prepara para su segundo compromiso frente a Cabo Verde este domingo a la hora 19 en el Hard Rock Stadium de Miami, un duelo crucial para las aspiraciones charrúas que viene acompañado de un curioso y pesado registro estadístico: la alarmante falta de triunfos mundialistas cuando Luis Suárez no está en la cancha.
Un dato desalentador para la selección uruguaya
Tras el retiro de Luis Suárez de la selección uruguaya antes del Mundial 2026, este torneo representa la primera prueba de fuego real en décadas sin el máximo artillero histórico (69 goles) merodeando el área rival.
Y los números del pasado no mienten; históricamente, a Uruguay le costó una enormidad conseguir los tres puntos en partidos de Copa del Mundo cuando El PIstolero no formó parte del once inicial o estuvo ausente por lesiones y suspensiones. El debut con empate ante los asiáticos pareció reflotar ese viejo fantasma de la "Suárez-dependencia".
Según una investigación estadística del periodista Gerardo Bassorelli, la selección uruguaya registra una racha de 36 años sin ganar un partido de Copa del Mundo sin tener al Suárez como titular en su oncena.
La última vez que se consiguió un triunfo sin el máximo goleador del combinado uruguayo en la historia como titular, fue en el Mundial de Italia 90, con el gol en la hora de Daniel Fonseca ante Corea del Sur que permitió a los celestes clasificar a la siguiente ronda de su grupo.
El choque contra el combinado africano -que viene con la motivación en alto tras restarle puntos a España- ya no es solo una oportunidad para acomodarse en un Grupo H que se tornó sumamente cerrado, sino una obligación absoluta para la renovación celeste.
Figuras como Federico Valverde, Rodrigo Bentancur y las nuevas cartas en ataque, deben asumir el protagonismo, afinar la puntería y demostrar que la Uruguay tiene la madurez necesaria para generar fútbol, romper redes y ganar en el escenario más exigente del planeta.
La era de Marcelo Bielsa afronta una final anticipada donde la misión es clara: sepultar los mitos estadísticos y demostrar que hay vida, gol y victorias más allá de sus leyendas.