Vivir permanentemente en el mar ya no es solo una idea de la ciencia ficción. El proyecto Freedom Ship busca convertirse en la ciudad flotante más grande del mundo, una gigantesca estructura diseñada para albergar a unas 80.000 personas entre residentes permanentes, visitantes y tripulantes. Aunque todavía no fue construida, la iniciativa volvió a ganar notoriedad en 2026 por sus ambiciosos planes de financiación y desarrollo.
La propuesta fue concebida a finales de la década de 1990 por el ingeniero Norman Nixon y, desde entonces, atravesó diferentes etapas de planificación. Su objetivo es crear una comunidad autosuficiente que recorra el planeta de forma permanente sin necesidad de establecerse en un país determinado.
¿Cómo sería Freedom Ship, la ciudad flotante más grande del mundo?
El Freedom Ship tendría cerca de 1,6 kilómetros de longitud, alrededor de 240 metros de ancho y unas 30 cubiertas, dimensiones que lo convertirían en una de las mayores estructuras móviles jamás proyectadas. El buque estaría diseñado para navegar lentamente alrededor del mundo y completar una vuelta al planeta cada dos años y medio.
La ciudad flotante incluiría viviendas, hoteles, oficinas, centros comerciales, restaurantes, colegios, hospitales, parques, espacios culturales e incluso instalaciones deportivas. También contaría con un sistema de transporte interno para conectar las diferentes áreas del complejo.
De acuerdo con sus impulsores, la idea es que los habitantes puedan desarrollar prácticamente toda su vida cotidiana a bordo, desde trabajar y estudiar hasta acceder a servicios de salud y entretenimiento. El proyecto prevé que una parte importante de la población esté integrada por residentes permanentes y otra por turistas y trabajadores.
Uno de los principales desafíos del Freedom Ship es su financiación. Las estimaciones más recientes informadas por el portal Luxurylaunches, sitúan el costo entre los 12.000 y los 15.000 millones de dólares cifra que explica por qué la iniciativa todavía no logró pasar de la fase de planificación.
Además del financiamiento, la propuesta enfrenta importantes retos técnicos y logísticos. Por su enorme tamaño, la estructura no podría ingresar a la mayoría de los puertos del mundo y debería permanecer principalmente en aguas internacionales, utilizando embarcaciones de menor porte para trasladar personas y suministros desde tierra firme.