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Cuando llegan al bachillerato, muchos estudiantes en Uruguay van quedando —o ya han quedado antes— por el camino. El uso del masculino para mencionarlos no es casual. De cada diez alumnos que alcanzan el último tramo liceal, seis son mujeres. Y encima los varones tienen 1,4 veces más chances de reprobar que ellas en el segundo año de educación media superior (otrora llamado quinto), y 1,3 veces más posibilidades de no culminar el tercer año (antes conocido como sexo).

Los datos son parte de un informe elaborado por el sociólogo Franco González Mora con información administrativa de la ANEP. El investigador es enfático: estas diferencias entre varones y mujeres no es fruto del azar.

Tampoco lo son las preferencias de orientaciones. Aunque tanto hombres como mujeres elijen en su mayoría la diversificación Humanística y luego la Biológica; en Arte y Expresión más del 70% son mujeres y en Científica el 61% son varones.

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La lógica se mantiene en el último grado del liceo. Arte y Expresión vuelve a ser la más feminizada, mientras que Físico Matemática la más masculinizada.

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¿Por qué? La primera psicóloga en obtener el doctor honoris causa de la Udelar, Elizabeth Spelke, había dicho a El Observador que "los bebés saben de números y geometría antes de los dos días de vida". Y durante toda la primera etapa de la vida no hay una brecha de género. “Hasta el comienzo de la escolarización no hay diferencias. La razón por la que luego se ven diferencias en resultados es por las experiencias culturales y no por las habilidades innatas. Cuando se cambia el contexto cultural, cambia el resultado. En Estados Unidos pasó con la feminización de medicina. Los niños son influidos por lo que los rodea desde el comienzo”.

Eso luego se comprueba en qué carreras universitarias se elijen, y se vuelve casi que un ciclo de contexto-impacto-contexto-impacto. Un escenario en el que ni los docentes quedan ajenos a eso que pasa en la cultura de una sociedad.

Pero la investigación de González Mora da un paso más. Si bien las mujeres tienen mejores resultados académicos en todas las orientaciones y los varones están sobrerrepresentados en el grupo de mayor rezago, “la extraedad es el principal determinante del riesgo de no culminación”.

En 2024, casi tres de cada diez estudiantes (acá vale el masculino para incluir también al femenino), cursaron el último grado del bachillerato a una edad mayor de la que deberían (repitieron o estuvieron desvinculados al menos alguna vez). Y de ellos casi el 62% no culminó (no egresó). Entre los que cursaron en tiempo y forma, en cambio, el 74% se graduó.

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Desde el punto de vista estadístico, explica González Mora en su informe, la extraedad es un factor tan determinante para el no egreso que supera incluso la brecha entre varones y mujeres. Y por eso, de cara al diseño de la política educativa, recomienda intervenir sobre los factores que generan y perpetúan el rezago académico en el tramo final de la educación obligatoria.

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