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Juan lo sentía "por lo lejos". Trabajaba como capataz hace meses para República Ganadera en un campo de Salto, nunca faltaba nada, pero hace unos meses empezó a escuchar rumores de que la cosa venía mal. Al principio no le dio importancia, hasta que un día un encargado llegó a la estancia y les avisó que iban a recortar personal.

La historia de Juan, cuyo nombre es ficticio, es la de tantos otros empleados de estancias de República Ganadera que continúan trabajando con su ganado meses después de que la empresa dejara de pagar a sus inversores, y en medio de un proceso judicial que este miércoles terminó con el concurso necesario de la compañía y el desplazamiento de sus autoridades.

Además, la jueza María Constanza Farfalla dictaminó la fijación de domicilio y el cierre de fronteras para los dos directores de la empresa, Nicolás Jasidakis y Mauro Mussio. Este último es mencionado por los trabajadores como el "patrón".

Con menos trabajadores a sus costados y con la incertidumbre de no saber qué pasará en los próximos meses, cuatro trabajadores de República Ganadera conversaron con El Observador sobre cómo se desempeñan actualmente en distintos campos del norte, a donde la información de la justicia y de Montevideo a veces llega tarde y hay que "seguir" pase lo que pase.

El comienzo de las dudas, el estado del ganado y las visitas de inversores

Robert Álvez es hace cinco años capataz de un campo de República ubicado en Paso Campamento, Artigas. Hasta hace cinco meses, recordó, "venía todo normal" hasta que un día la administradora del campo empezó a hacer "recortes de suministros y personal".

Juan había empezado a trabajar en República Ganadera luego de que el campo en el que estaba hace más de 20 años fuera liquidado por problemas económicos. Mauro Mussio había arrendado, meses antes, una parte de la estancia y cuando se hizo cargo de todo el lugar se quedó.

Los primeros meses fueron normales, pero los rumores de una crisis económica empezaron a llegar. "No sabíamos nada. Por lo lejos se sentía pero yo nunca le di importancia", contó. Trabajaba con su hijo y su nieto, y cuando le avisaron que iban a recortar gastos tuvo que sacar al segundo. También dejó sin trabajo a su hijastro, alambrador, y a otro peón.

Pedro, capataz de un campo de Artigas cuyo nombre también es ficticio, trabaja para República Ganadera hace cuatro años y, aunque afirmó que en el campo sigue "todo normal", lamenta que "se redujo el personal" meses atrás. "No entiendo bien qué está pasando", añadió.

El desconocimiento de Pedro es similar al de los demás trabajadores que reconocen en su mayoría que estos temas tardan en llegar a la gente que está en el norte, trabajando en medio del campo. "Los de afuera sabemos menos", dijo en ese sentido Pablo, encargado de sanidad de varias estancias de República.

Gracias a sus recorridas, él puede certificar que el ganado está en buen estado, y marcó que "algunas vacas murieron en la seca", pero después se mantuvieron. Los demás, en las distintas conversaciones, comparten esta postura aunque siempre tienen un ojo en la problemática de las garrapatas, todo un dolor de cabeza en los campos del norte.

"Hace 16 días vacunamos y cuando nos fuimos a fijar ya había garrapata de nuevo. La gente del Ministerio de Ganadería (MGAP) nos dijeron que está por todos lados", recordó Juan.

Varios de los trabajadores concordaron en que las visitas del MGAP para revisar el estado del ganado son regulares. En menor medida, algunos han recibido a inversores que quieren ver el estado del ganado que tienen a su nombre o incluso ver si existe.

Pablo indicó que "alguno viene a visitar a ver qué pasa" y reconoció que "la preocupación de ellos es entendible", mientras que Robert valoró que los damnificados que llegaron a su estancia se fueron conformes.

El informe contable que muestra la caída de ganado de República Ganadera

Los inversores cuentan con un informe contable realizado en base a la información proporcionada por la empresa a los clientes y por el informe que elaboró el contador en el juzgado, a los que accedió El Observador, que dan cuenta de que la debacle de la empresa ocurrió entre junio y diciembre de 2024.

En ese período la empresa pasó de tener casi 99.000 cabezas de ganado a tener 37.000, por lo que disminuyó en 60% la cantidad de ganado adquirido con el dinero invertido por los particulares.

El informe contable menciona en base a los datos que pondera que "entre el ejercicio 2023 y el 2024 hay un notorio aumento en las ventas tanto de animales como lana y cueros (...) la empresa habría realizado una suerte de pre-liquidación antes de solicitar el concurso, en perjuicio de los acreedores actuales y sin ningún aviso sino por lo contrario haciéndolos creer que el negocio iba mejor que nunca".

Pasar de Mussio a la interventora y las demoras

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Nicolas Jasidakis y Mauro Mussio, exdirectores de República Ganadera

Aunque recién este miércoles la jueza de Concurso, Farfalla, decretó el concurso de República Ganadera y designó como síndica a Zamira Ayul, hace varios meses que los empleados de la empresa trabajan a las órdenes de esta abogada, que en enero había sido designada como interventora.

Ninguno tuvo trato con ella, la mayoría se entera de sus mandatos a través de un intermediario, pero saben que "es la que paga las cosas", los sueldos que –con algunos recortes– vienen llegando al día y los surtidos para las familias. Pedro explicó que la ahora síndica trabaja con una veterinaria en Artigas que es la encargada de enviar los medicamentos necesarios para cada estancia.

"Los que hemos quedado no hemos tenido mucho problema", marcó por su parte Pablo.

A pesar de que fue relegado, algunos de los empleados no dejaron de hablar con Mussio. "Yo lo vi el mes pasado y lo vi bien, contento, aunque de estas cosas no hablamos nada. Incluso dio una vuelta por los campos", declaró Juan, quien dijo que el ahora exdirector es su "patrón". "Siempre fue nuestro patrón".

No todos están conformes. Robert dijo que las nuevas autoridades recién visitaron su estancia hace pocos días y que "se ve a la distancia" que "ellos vienen, cuentan el ganado y el resto que se arreglen".

También sostuvo que desde la intervención judicial se han registrado algunas demoras en la llegada de medicamentos y su campo ha sufrido algunas complicaciones en el área sanitaria, porque "acá cinco o siete días ya es bastante" para cuidar al ganado.

Desde que recortaron personal está "trabajando como un esclavo". Además, hace meses debe "poner plata para el surtido" y le llegó que la interventora ya dijo que va a haber "más recorte". "Si sigue así voy a tener que retirarme. Lo que yo genero lo estoy poniendo de vuelta", apuntó.

El seguir y la incertidumbre

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Por fuera de la advertencia de Robert, los otros tres trabajadores creen que la única opción por ahora es seguir trabajando a pesar de las nuevas dificultades económicas.

"Tenés que trabajar un poquito más", expresó por su parte Juan, que recordó que cuando le dijeron que iba a haber recortes le aclararon que "mal no iban a pasar".

Pedro dijo que los trabajadores están "a la espera" de lo que vaya a pasar en los próximos meses, sin mucha información. "Yo no me he metido mucho", añadió.

"El campo tiene que seguir, vos tenés que seguir. Vamos a ir viendo cómo va a ir pasando. La situación la manejamos como la vemos. Mientras nos paguen vamos a ir trabajando", marcó en tanto Pablo.

Juan dijo que no veía una "incertidumbre". Lo mandaron a vender ovejas para poder pagar distintos sueldos y aseguró estar tranquilo. "Hoy por hoy estoy en mi casa".

Sin embargo, segundos después cambia el tono de su voz y comienza a preguntar. Si esto va para largo. Qué cambia con el concurso. Cómo se ve la mano. "Hay que estar alerta, viste", reparó.

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