Una denuncia anónima en la que se señalaba que Henry Latorre se dedicaba al almacenamiento de sustancias estupefacientes en el domicilio que comparte con su pareja, en el barrio Brazo Oriental, disparó la investigación por narcotráfico y lavado, a cargo de la Fiscalía de Estupefacientes de 1° Turno que dirige Angelita Romano.
Según surge del audio de la audiencia al que accedió El Observador y que fueron divulgados en el streaming La Tapadita conducido por Eduardo Preve, la droga que provenía de Paraguay por tierra, era posteriormente distribuida en barrios como Marconi, Villa Española y Pérez Castellanos.
Las tareas de inteligencia y la vigilancia y seguimiento, autorizadas por la justicia, llevaron directo a establecer el vínculo entre Latorre y Pablo Leiva, asesor rentado del edil del Partido Nacional Gonzalo Gómez. El 16 de setiembre Latorre llegó en su Hyundai Tucson a la casa de Leiva en Pérez Castellanos y le entregó dinero. Primero abrió el baúl y le entregó un paquete que Leiva llevó para adentro. Luego volvió y le entregó una bolsa de supermercado.
De acuerdo con las pericias y los análisis de las conversaciones telefónicas de los celulares incautados, Latorre tenía agendado a Leiva como "Casa esquina" y en las comunicaciones acordaban las entregas ("si estás, paso en diez minutos").
La fiscal Agustina Santos, adscripta de la fiscalía de Estupefacientes afirmó que "Leiva adquiría el dinero con conocimiento de su procedencia ilícita con la finalidad de su introducción en el sistema financiero en forma legal".
El resultado de los allanamientos
En la casa de Latorre se incautaron 140 kilos de etupefacientes que tras analizarlo resulto ser en base de cocaína (143 ladrillos), 124 kilos de cocaína (217 ladrillos), 132 gramos de chasquis de base de cocaína y más de 500 gramos de sustancia amarillenta en piedra. También se encontraron dos pistolas marca Glock (una de ellas requerida por hurto desde abril de 2016), 236 municiones para fusil AK-47, además de una balanza de precisión y un inhibidor de señal.
También se encontró allí dinero en efectivo: $ 283.000 y US$ 42.564. La fiscal relató además que el vehículo marca Audi estacionado en un parking de la zona fue adquirido por Latorre con ganancias del narcotráfico. Latorre, que era el distribuidor de la droga en los barrios, tenía varios vehículos. Además del Audio y la Hyundai, tenía una camioneta Volkswagen Crossfox y un camión Victory. Todos los guardaba en un parking
En tanto, en el domicilio de Leiva —quien fue abordado por los efectivos al momento de arribar a la vivienda en su auto Volkswagen Virtus— se hallaron múltiples fajos de dinero y monedas agrupados con bandas elásticas arriba de un mueble que tenía en el living, tres cuadernolas con anotaciones y municiones calibre 22 y 9mm. El dinero encontrado en total, entre la casa y el auto, llegaba a los $ 2,9 millones.
Condenas por lavado y drogas
El juez de Crimen Organizado Alejandro Asteggiante homologó el acuerdo alcanzado entre los imputados, defendidos por la abogada Fabiana González Raggio y la fiscalía. El acuerdo implica que la investigación se cierra con respecto a los tres condenados ya que no podrán seguir siendo indagados.
Como informó El Observador este miércoles si bien la fiscalía había solicitado un análisis del celular de Leiva, antes de que se enviara el resultado de la pericia, el hombre aceptó su responsabilidad y fue condenado por proceso abreviado.
La fiscalía de Estupefacientes deberá decidir ahora si abre una investigación por lavado de activos para indagar el rol del local de cobranzas que pertenece a la esposa del exsenador Jorge Gandini y al actual director de la Administración de Puerto por la oposición, entre otras puntas que puedan surgir.
Tanto Latorre como Leiva ya fueron condenados por el delito de lavado en distintas modalidades. Latorre fue condenado por delitos de tráfico ilícito de sustancias estupefacientes, receptación (por el arma robada) y lavado de activos en la modalidad de conversión y transferencia. En su caso se contemplaron las agravantes de utilizar el hogar como depósito de sustancias y la de integrar un grupo organizado.
En el caso de Leiva fue condenado por un delito de lavado de activos en la modalidad de posesión y tenencia (art. 31 de la ley de lavado) en reiteración real con un delito de tráfico interno de armas.
Se consideró como atenuante la primariedad de los imputados.