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La cúpula de la Intendencia de Montevideo se encuentra en plena negociación para convencer a cuatro ediles de la coalición y aprobar cinco préstamos por US$ 300 millones para las denominadas “prioridades ciudadanas”: arreglo de calles y veredas, ejecución del plan de limpieza, ampliación de la red de saneamiento y revitalización de la Ciudad Vieja.

El último de estos, por US$ 40 millones, es el único que está prácticamente descartado, dado que ningún edil opositor está dispuesto a votarlo. El de saneamiento, por US$ 102 será aprobado, mientras que los otros tres están en diálogo.

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Todos los préstamos se pagarían en los próximos 25 años. No es nuevo este método: desde hace varios períodos las distintas administraciones frenteamplistas han solicitado a la Junta Departamental la anuencia para tomar créditos a largo plazo.

Tal es así que actualmente la IM está pagando siete préstamos en simultáneo: cinco de saneamiento y dos de movilidad, según informó días atrás la directora de Recursos Financieros de la comuna, Laura Tabárez, en la Junta Departamental.

En total, la IM debe US$ 321,5 millones (US$ 158 millones en préstamos y US$ 163,5 millones en fideicomisos). El último crédito vence el 14 de febrero de 2046.

El que corre es un periodo de gobierno especialmente demandante para las finanzas de la comuna en este plano. Según consta en la versión taquigráfica del 13 de mayo a la que accedió El Observador, Tabárez detalló en la Junta que “hacia el final del período la intendencia habrá cancelado aproximadamente el 40 % del endeudamiento total”.

En cifras, esto significa que durante el gobierno de Mario Bergara se pagarán US$ 129 millones por estos préstamos y fideicomisos.

Tabárez destacó que este gobierno de la IM reducirá “la ratio de endeudamiento del 32 % al 19 % aproximadamente” y que “si se quisiera al final del período cancelar todo el endeudamiento, con el 19 % del presupuesto se podría hacer”.

Préstamo a préstamo

Los siete préstamos que aún paga la comuna fueron tomados con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Cinco responden a temas vinculados a saneamiento y dos a movilidad. Tal como establece la normativa para créditos que exceden el periodo de gobierno, todos fueron aprobados con mayoría especial en la Junta Departamental, con anuencia de ediles opositores.

Los de movilidad son de la gestión de Ricardo Erlich y Daniel Martínez.

El primero fue firmado en diciembre de 2008 entre la IM y el BID por hasta US$ 80 millones con el objetivo de generar un “sistema de transporte más eficiente” que “facilite el acceso de la población de bajos ingresos a las zonas de concentración de actividades generadoras de ingreso, empleo y servicios”. Entre otras obras, con este dinero se hicieron los corredores Garzón y General Flores y el Intercambiador Belloni. Se pagará hasta 2033.

El segundo crédito fue de US$ 18.250.000 en 2013 -puesta en marcha en 2016- y se pagará hasta el 2041. La IM lo tomó con el objetivo de “contribuir al desarrollo del sistema de transporte” y en la fundamentación aparece un término que hoy está de moda: BRT.

"El programa tiene por objetivo el diseño e implementación de un sistema de transporte público basado en un sistema de ómnibus de alta velocidad (BRT, por su sigla en inglés) en el corredor Av. Italia, incluyendo la construcción de infraestructura exclusiva para el transporte público y el desarrollo organizacional necesario para operarlo”, dice la descripción del BID sobre este plan.

El corredor nunca se construyó, pero 10 años después este plan sale del cajón con la reforma del transporte metropolitano que prevé la creación del sistema de BRT en Avenida Italia, 8 de Octubre y 18 de Julio. Finalmente, los fondos se utilizaron para otros fines, como la segunda etapa del Centro de Gestión de Movilidad de la IM, la unidad que hace la coordinación semafórica del tránsito.

El primero de los préstamos de saneamiento -y el más cuantioso- es de diciembre de 2006. En ese momento, la IM de Ricardo Erlich tomó US$ 118.600.000 para poner en marcha el plan Saneamiento IV, para “aumentar la cobertura de saneamiento y disminuir la contaminación en arroyos, playas y la Bahía de Montevideo”, según detalla el BID. Este préstamo se terminará de pagar en 2031.

Cinco años después, en noviembre de 2011, el gobierno de Ana Olivera pidió un “financiamiento suplementario” del plan Saneamiento IV por US$ 42,8 millones para “asegurar el cumplimiento de los objetivos fijados” en el plan mencionado. Este préstamo se paga hasta 2036.

En diciembre de 2011 la IM pidió al mismo banco US$ 20 millones para obras de drenaje pluvial, como tanques de amortiguación de creciente y aliviaderos para evacuar excesos a cursos de agua. Se terminará de pagar en diciembre de 2036.

El plan de Saneamiento V llegó en noviembre de 2016 -gestión de Daniel Martínez-, con un préstamo de US$ 60 millones con objetivos muy similares: “Aumentar la cobertura de saneamiento, disminuir los problemas de drenaje pluvial, disminuir la contaminación de la Bahía de Montevideo y aumentar la eficiencia en la recaudación de tarifa de saneamiento y aumentar la tasa de conexión a la red”. Terminará de pagarse en octubre de 2041.

El último, que está en plena puesta en marcha, es el plan de Saneamiento VI, que se aprobó durante el gobierno de Carolina Cosse, por US$ 70 millones. Este préstamo amplía la red de saneamiento a barrios como Paso de la Arena, Bola de Nieve, Casabó Norte y Rincón del Cerro. Se pagará hasta 2046.

Tabárez no detalló cuáles son los fideicomisos que está pagando la comuna y cuándo se terminarán de pagar. Uno de ellos es el Fondo Capital, un préstamo de US$ 94 millones que la gestión de Daniel Martínez aprobó en 2016 con la ayuda de los ediles del Partido de la Gente (extinto partido que lideraba Edgardo Novick). Ese fideicomiso se terminará de pagar en 2036 y ha servido para hacer, por ejemplo, el túnel de Avenida Italia a la altura del Hospital de Clínicas, el ensanche de la Avenida Luis Alberto de Herrera y varias plazas, entre otras obras.

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