26 de junio de 2011 18:10 hs

Esperar resultados diferentes haciendo lo mismo es una locura”, sostiene el ministro del interior, Eduardo Bonomi, y justifica la necesidad de sacar a la Policía a retomar territorio. Niega que su gestión sea de “mano dura”, pero reivindica la represión para mejorar la seguridad porque hay que actuar ante la violencia creciente de los delincuentes.
¿En qué aspectos va a actuar diferente para mejorar la seguridad pública?

Uno es el objetivo de recuperar territorio que ha sido ganado por delincuentes. La percepción que tenemos del delito es que narcotraficantes y delincuentes, en una suerte de crimen organizado, tratan de hacerse fuertes en algunos territorios y tomarlos como cuartel general.

Lo diferente lo empezamos en abril con los megaoperativos, que ya han dado buenos resultados. Podemos ir a buscar a los delincuentes donde actúan. Es diferente el énfasis que le hemos puesto a la policía comunitaria y a la Guardia Republicana, que es nacional y tiene otro tipo de tareas y participa en estos operativos.

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¿Qué aspectos toma en cuenta para evaluar el resultado de los megaoperativos?
Dos indicadores. A pesar de que hubo una diferencia importante entre los detenidos y los procesados por los operativos, yo creo que en dos meses ha habido 40 o 50 personas procesadas que estaban delinquiendo. Podemos ir a cualquier lado en cualquier momento y eso obliga a actuar diferente. No pueden actuar con la impunidad que se actuaba.

En base a las nuevas acciones que se vienen tomando, ¿qué metas le gustaría cumplir al dejar la gestión?
Hay cosas que nos interesan, pero tenemos intención de hacer certificar comisarías ISO 9000. Pensamos elegir tres seccionales y hacer un trabajo mucho más cerca de la gente y entrar a certificar esas comisarías. Esto busca que disminuyan los delitos. No digo eliminarlos porque no hay sociedad con delito cero.

Justamente, ¿qué es para usted una sociedad segura?
Si yo digo que en América esta es una de las sociedades más seguras eso indica que es un concepto relativo. ¿Por qué? Objetivamente medido por observadores extranjeros, Uruguay tiene la mejor seguridad de la región y al mismo tiempo tiene la peor inseguridad subjetiva. Eso refiere a cómo ve la gente su propia sociedad. Increíblemente la gente que vive en Uruguay ve peor la seguridad respecto a lo que aprecian los venezolanos respecto a su país, por ejemplo. El concepto siempre es relativo, una sociedad más segura confía en las instituciones y en la Policía.

¿Qué perspectivas ve?
Con el modelo civilizatorio actual no vamos a tener una modificación sustancial. Lo que está pasando es que la sociedad se ha venido vaciando de contenido; han caído los paradigmas de mediano y largo plazo. Se vive el hoy y el contenido que se perdió se llena muchas veces con la compulsión consumista: consumir ropa de marca, celulares de última generación, motos, mp3. Esa misma sociedad que empuja al consumismo no siempre da los recursos para el consumo. Entonces el que siente el afán de tener esos artículos los adquiere en situaciones ilícitas. Eso no se da solo en los asentamientos; se da también entre gente de clase media

¿Cree que la propia máquina consumista es promotora de la delincuencia?
Digo que hay un modelo civilizatorio distinto. Es un consumo que se agota en el acto de comprar y luego necesita otra vez, otra vez. En ese marco es muy difícil porque las políticas sociales no dan cuenta de este fenómeno. Son cada vez menos los que roban por hambre. Son cada vez más los que roban en ese marco consumista.

Se dice de este Ministerio que aplica mano dura y hace cosas que antes la izquierda cuestionaba. ¿Vamos hacia un sistema más represivo?
Cuando estábamos en la campaña, en 2009, el doctor Lacalle decía que el FA no se animaba a reprimir. Yo decía que lo que necesita no es solo reprimir, sino también prevenir y disuadir. No considero que este sea un Ministerio de mano dura; creo que se adecua a lo que está sucediendo y prefiere disuadir y prevenir, pero tiene que reprimir.

Si aumentan los delitos, no podemos dar la explicación social que tiene el delito; tenemos que tratar de que no se afecte más la seguridad. ¿Cómo evitamos esto? ¿Diciendo a los delincuentes que sean buenitos? No es ese el papel del Ministerio del Interior. Los que tienen mano dura en este momento son los que están rapiñando, hurtando, copando lugares. No respetan pobreza. Ahora se roba cada vez más al que tiene menos.

¿Por qué el gobierno pone el énfasis en los menores infractores cuando la mayoría de las rapiñas lo cometen mayores?
El aumento de los delitos de un año al otro no se hubiera dado sin el aumento de la participación de menores en delitos. Es más, la rapiña hubiera bajado. Uno tiene que atenderlo. Cada vez más menores roban y empiezan con menos edad.

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