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¿En que consiste el tratamiento hormonal al que refiere el proyecto para personas trans?

Es un servicio que se ofrece en ASSE; la novedad del proyecto es que menores puede acceder sin el consentimiento de los padres

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16 de agosto de 2018 a las 05:00

El proyecto de ley para personas trans provocó polémica en el sistema político porque habilita a los menores de 18 años, a través de de la decisión de un juez, a realizarse una operación o un tratamiento hormonal para cambiar de sexo sin el consentimiento de sus padres. Si bien el proyecto todavía no fue aprobado en comisión de la Cámara de Diputados generó un fuerte debate en redes y movilizaciones en las calles.

Sin embargo, el Frente Amplio se encamina a sacar del proyecto el artículo que habilita las operaciones en menores de edad sin el consentimiento de los padres y pretende especificar más aun que se tenga en cuenta la opinión de los especialistas ante la posibilidad de un tratamiento hormonal, dijeron fuentes partidarias a El Observador.

Actualmente estos procesos ya se pueden realizar a los menores que tengan el consentimiento de sus padres y a los menores de 16 años se les aplica un tratamiento, que es reversible, para frenar el crecimiento puberal y luego de los 16 años, si la decisión sigue firme, se suministran las hormonas que llevan al cambio de sexo y que implican un proceso más complicado para volver atrás.

El proyecto de ley enviado al Parlamento define a las personas trans a aquellas "que se autoperciben y/o expresan un género distinto al esperado socialmente en función del sexo que les fue legalmente asignado al momento del nacimiento".

Según un censo del Ministerio de Desarrollo Social realizado en 2016 hay 873 personas trans en Uruguay y apenas el 1% se sometió a una cirugía mientras que un 22% acudió al tratamiento hormonal (y un alto porcentaje lo hizo por fuera del sistema de salud). Pero, ¿qué es el tratamiento hormonal?

Es un proceso "complejo" que se extiende por hasta casi dos años y "casi nunca es lineal", según dice la Guía Clínica para la hormonización en personas trans del Ministerio de Salud Pública. Tanto la hormonización "feminizante" como "masculinizante" tienen efectos adversos y riesgos, según la guía. Es un tratamiento con efectos para toda la vida que requiere de controles periódicos.

El procedimiento se divide en dos partes: por un lado la reducción de las características sexuales del sexo biológico y por otro la inducción de las del género deseado.

El tratamiento feminizante conlleva una redistribución de la grasa corporal, una disminución de la masa muscular (fuerza), una piel menos grasosa, la disminución de las erecciones espontáneas, crecimiento de las mamas, disminución del volumen testicular, reducción del vello corporal y disminución de la producción de esperma, entre otros cambios.

Todos estas transformaciones comienzan a darse a partir de los 3 meses del tratamiento y se completan entre dos y tres años después. Estos cambios se dan a través del suministro de estrógenos.

El proceso masculinizante, en tanto, incluye una piel más grasosa, aumento del acné, crecimiento de vello facial y corporal, aumento de la masa muscular, cese de las menstruaciones, aumento del clítoris y cambios en la voz. Estos cambios también comienzan a partir de los tres meses aproximadamente y se completan a los tres años en promedio, según la guía.

Efectos adversos

Ambos procesos tienen efectos adversos y contraindicaciones. En el caso del proceso masculinizante los efectos adversos están relacionados a la policitemia (aumento de los glóbulos rojos – es lo opuesto a la anemia), infertilidad, acné, eventos tromboembolicos (que puede tapar arterias) y cambios en el deseo sexual, según la guía de Salud Pública.

En el proceso feminizante, por su parte, se puede detectar depresión (el 8,3% lo sufre durante los primeros seis meses de tratamiento hormonal), alteraciones hepáticas u eventos tromboembolicos.

Al comparecer ante la Comisión de Población, Desarrollo e Inclusión en marzo pasado, la endocrinóloga Patricia Bozzo, exgrado 2 y una de las que presentó una carta pidiendo "prudencia" a los legisladores frente al proyecto, explicó que "el tratamiento tiene consecuencias permanentes", y en ese sentido señaló que "una niña con disforia de género ya a las 10 semanas de recibir testosterona (está pautado en la guía del MSP que a partir de los 16 años puede comenzar a recibirse el tratamiento androgenizante), el cambio de voz es definitivo. Si a los 19 años manifiesta que está arrepentida y que quiere volver atrás para ser la chica que siempre fue, ya no podrá hacerlo porque, repito, el cambio de voz es para siempre. El aumento de vello facial y corporal, llamado hirsutismo, también es definitivo", advirtió.

Extrans reclaman financiación para arrepentidos

Hace 4 años, Diego (24) decidió comenzar un tratamiento hormonal para convertirse en mujer. Durante cuatro meses tomó hormonas con ese objetivo pero luego se arrepintió y ahora transita el camino inverso con serias dificultades. Junto con otros cinco trans arrepentidos fundaron el colectivo Boomerang y reclaman que el Estado financie también el proceso inverso.

Diego se enfrenta ahora a una posible infertilidad y a un cáncer en el aparato reproductor aunque el diagnóstico todavía no es definitivo, según explicó a El Observador.

Actualmente en la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE) el servicio es gratuito. Sin embargo no está previsto el proceso para volver atrás.

El colectivo Boomerang también reclama que cuando una persona quiere cambiarse el nombre lo puede hacer sin problema pero si luego quiere volver a su nombre original debe esperar cinco años desde que se cambió el nombre por primera vez. El proyecto a estudio del Parlamento habilita a los menores de edad, también a través de un juez si no tienen el consentimiento de los padres, a realizarse el cambio de nombre.

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