Nacional > ENTREVISTA - MARIELA SOLARI

"Las víctimas de delitos estuvieron invisibilizadas por 100 años"

La titular de la Unidad de Víctimas y Testigos de la Fiscalía relata cómo es ahora la atención a las personas que sobreviven al asesinato de sus familiares

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27 de julio de 2018 a las 05:00

Padres llorando a mares la violenta muerte de su hija. Hijos huérfanos de la noche a la mañana por un acto de violencia doméstica. Esposas devastadas por el asesinato de sus parejas. Este es el escenario con que cada día se encuentran los 10 trabajadores sociales y psicólogos (van a aumentar a 38 en breve) de la Unidad de Víctimas y Testigos de la Fiscalía a cuyo frente está Mariela Solari. Asistente social y con una maestría en Educación, Solari dice que el nuevo Código del Proceso Penal que rige desde noviembre se podría justificar solo por la creación de esta unidad que lo que hizo fue terminar con 100 años de invisibilidad de las víctimas.

¿Cómo recepcionaron este cambio los fiscales?
A los fiscales les aparece un nuevo actor. Antes la vivencia era escrita. Ahora la tenés en vivo y en directo, todo es más fuerte, implicado por la angustia, el dolor, el sufrimiento. Por eso trabaja en equipos, porque no se le pide al fiscal que haga la contención emocional de la víctima, pero sí debe ser tratada con respeto y empatía, y vimos que una víctima que se siente en confianza puede aportar mucho más al proceso penal que alguien que solo quiere irse del lugar.

Usted habla del papel que la víctima tendrá en el juicio pero no es el trabajo central de la Unidad.
No, pero eso es muy importante porque si accede al sistema lo que la víctima quiere es justicia. La mayoría quiere información de qué está pasando en el proceso penal. Claro que llegan en un estado de desorganización total de su vida. A una persona le informan que mataron a su hijo, no era lo que esperaba de ese día y eso le genera un estado de desorganización que los rituales que siguen son difíciles de sostener. Le toman declaración, reconoce el cuerpo, si le entregan el cuerpo para el velatorio, explicarles a los hermanitos más chicos. El estrés postraumático se manifiesta en horas o a veces en semanas o meses. Los niños empiezan con trastornos del sueño o alimenticios días o semanas después del hecho.


¿Se apoyan en otros organismos estatales?
En el diseño de una política como esta se debe ser cuidadosa. Hay que respetar las organismos que venían trabajando con las víctimas. Los niños y discapacitados tienen derecho un acompañante emocional y a veces va parte del equipo. Pero si el niño ya viene acompañado por un técnico de otro lado, la unidad trabaja con ese técnico. Porque además de toda la irrupción de hechos se trata de no incluir más técnicos en torno a la víctima. Hoy en día es posible armar un organismo como este porque el Estado tiene organismos y prestaciones. La seguridad no implica solo lo jurídico. Cuando una persona quedó en vulnerabilidad importa la vivienda, la salud, solucionar cosas laborales cuando tienen un ataque de pánico en su empleo. Los psicólogos no van a hacer terapia porque hay un sistema de salud que tiene esas prestaciones, pero lo que hay que hacer es acelerar que le den número. Algunos me dijeron: "Vamos a trabajar para los fiscales". No, van a trabajar para la gente. Al niño no le importa si es el Caif o la fiscalía, sino que se lo atienda y lo ideal es que sea alguien de su entorno, más que una persona nueva que aparece en su vida.

¿Cuáles son los derechos más importantes de las víctimas?
Lo que valoran más las victimas es poder acceder al proceso judicial, tener una entrevista con el fiscal y que le expliquen que se está haciendo, en el acuerdo o el desacuerdo. Valoran que el equipo fiscal le explique si se va a proceso abreviado, qué pruebas se tomarán. Ahora pueden presentar pruebas, oponerse a la decisión del fiscal y que otro fiscal abra el caso.

¿Con qué tipo de situaciones se encuentran?
Ante el homicidio de una niña hay que ver cómo eso impacta en la vida familiar cuando hay hermanitos y en la de los adultos. El rol fue acompañar a los familiares de la niña desde las declaraciones en la fiscalía, acompañarlos a su domicilio, en cómo transmitir a los hermanos y hacerles un seguimiento cotidiano. Existe la fantasía de mandar enseguida al psicólogo y no todo el mundo está con fuerza y ganas de recibirlo.


No hacen tratamiento a largo plazo.
Primeros auxilios psicológicos se llama. La gente queda en estado de anestesia. Las víctimas no son todas iguales, depende del contexto y de cada persona. Lo más normal en casos violentos, cuando son niños o femicidios en los que los niños son víctimas invisibles, empieza a circular la culpa, el "por qué no la acompañé", "no estuve", y ahí tratás de trabajar las emociones, permitir que sienta rabia, impotencia, que culpe al que quiera. Hay que contener, entender y transitar las primeras horas por ese dolor que implica multiplicidad de acciones porque reaccionan de muchas maneras distintas.

¿Los testigos son considerados victimas?
No, son testigos.

Mi hijo de 7 años estuvo a 30 metros de una rapiña con homicidio, y estuvo semanas y semanas hablando del tema una y otra vez.
Cuando digo testigo es cómo está catalogado en el proceso penal. En un homicidio dos personas que fueron testigos quedaron muy traumatizadas y el primer contacto fue con la unidad de víctimas y cuando le planteamos poder derivar a salud mental dijeron que preferían venir acá y se los siguió atendiendo hasta que se le dio paso a alguien cercano a su casa, porque no está bueno que siga yendo a la fiscalía.

Con 20.000 rapiñas al año son decenas de miles las personas traumatizadas que no están en la consideración ciudadana, que se centra en el momento del disparo, y a nadie parece importar el después.
Totalmente, y por eso empezamos antes de noviembre, porque ese punto es fundamental. En cada lugar del interior y en Montevideo convocamos actores del Mides, INAU, la sociedad civil y los ponemos al tanto de los efectos en víctimas y testigos y cómo cada uno sufre el efecto del delito, que antes era como si esto no existiera. Nosotros atendemos en etapa de crisis que puede durar semanas o meses. Atención, derivación y están los testigos protegidos. Cuesta visibilizar los efectos que genera la violencia en personas a las que no se considera víctimas directas. En la víctima directa o indirecta genera daños. El efecto de la violencia vivida depende del tipo de vínculo con el agresor, del contexto y de la propia vivencia. Pero a pesar de esas particularidades sabemos que se presenta una desorganización psíquica, angustia, estrés, que se transforma en depresión o ansiedad. Son las primeros síntomas. El estrés puede ser tristeza o ansiedad, gente que viene con ataque de pánico. Lo principal es la desorganización estructural de su vida. La víctima ha estado invisibilizada durante cien años. También están las víctimas que vienen victimizadas desde la primera infancia y como les pasó toda la vida, ¿por qué lo iba a denunciar? Está tan naturalizado, si nadie la fue a ayudar, nunca antes la ayudaron. Las víctimas en el sistema inquisitivo no existían. La citaban a las 8 de la mañana y la atendían a las 3 de la tarde y eso estaba naturalizado. Hoy la gente viene y la atiende el fiscal.

Solo eso parece que justificaría este cambio.
Creo que sí. Lo que vi en estos meses justifica todos los cambios. Que haya niñas y niños sobre los que el fiscal en su carpeta quiere hablar con los técnicos y se haga una prueba una única vez, acompañados y contenidos, eso de pronto le salvó parte de su estructura psíquica al menor. Venimos de una historia que parecía una indagatoria a las víctimas y no solo en casos de abuso sexual. Así funcionaba el sistema de Justicia. Antes un equipo técnico llevaba un informe, se pedía pericia al ITF, pero ahora se toma en cuenta el informe que hicieron los técnicos que la vieron antes, y esos son recursos del Estado que se ahorran y se minimiza el daño a la víctima.

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